Cubacel, hashtags y un buey desollado

Maikel José Rodríguez Calviño
8/8/2018

#crónicasentimentales es el título de la exposición personal de Chuli Herrera (Camagüey, 1987) que por estos días acoge la capitalina galería Villa Manuela. Basta esta etiqueta o hashtag para intuir que la muestra guarda relación con la red de redes, la búsqueda de información y los “me gusta” o “me encanta” que llueven en Facebook tras la publicación de una imagen contundente.

#desterrennacht. Óleo sobre lienzo
Fotos: Maite Fernández

El interés se incrementa cuando nos acercamos a esta docena de pinturas reunidas bajo el pulso curatorial de Shirley Moreira y descubrimos que están basadas en obras clásicas de la Historia del arte occidental, específicamente en piezas de Van Gogh (La noche estrellada, Campo de trigo con cuervos, Un par de zapatos), Edvard Munch (El grito, La danza de la vida) y Rembrandt van Rijn (El buen desollado, El regreso del hijo pródigo). Herrera parte del título original de estas pinturas, que luego traduce al idioma hablado por el artista que las realizó. El resultado fue escrito en un buscador de Internet (Cubacel de por medio) donde se transformó en un hashtag (#desterrennacht, #eenpaarschoenen, #ox, #melankoli, etc.) que luego se empleó para localizar un amplio número de imágenes vinculadas a cada uno. Con posterioridad, Chuli reprodujo una de esas imágenes en una pintura que en la muestra aparece acompañada por un teléfono celular donde se ilustra el algoritmo antes mencionado.

El procedimiento en sí destaca por su originalidad y sencillez. El artista emplea aquí nuevos medios y nuevas formas de socialización para rendir tributo a figuras cimeras del arte universal, al tiempo que eleva a categoría de obra artística una imagen que no fue concebida como tal. El resultado final arrastra parte de la subjetividad propia del creador, quien se decanta por fórmulas pictóricas neoexpresionistas, cargadas de emotividad y gestualidad. Al mismo tiempo, construye un loop iconográfico que remite, desde la incontrolable profusión de imágenes inherentes a la cibercultura, a obras pictóricas únicas de altísimo valor estético y mercantil. “Hay tiempos diferentes aunque paralelos”: he aquí la frase de Julio Cortázar que acompaña al texto del catálogo y condensa el soporte conceptual de la muestra.

Sin embargo, considero que la resolución pictórica desplegada para la ocasión es superficial y deficiente. Las piezas exhibidas en #crónicasentimentales llaman la atención al estar acompañadas por el procedimiento que les dio origen. Por sí solas, no alcanzarían protagonismo en un conjunto de pinturas similares, lo cual hace que nos preguntemos si los celulares y el método ilustrado mediante ellos constituyen parte indisoluble de las obras. ¿Estamos ante una exposición de pinturas o de instalaciones donde lo pictórico parece jugar un papel fundamental? Si nos decantamos por lo segundo, la propuesta curatorial gana en sentido; si escogemos la primera opción, entonces nos hallamos ante una muestra más de óleos sobre lienzo, una de las tantas que hayamos podido ver en el panorama artístico cubano más reciente.

¿Acaso la vertiginosa resolución pictórica de estos óleos está emparentada con ese trasiego iconográfico, con esos apabullantes flujos y reflujos de información visual que actualmente caracterizan a la red de redes, capaces de diluir o destronar conceptos como derechos de autor, derechos de imagen, originalidad y propiedad intelectual? En este caso, la curaduría hubiera podido prescindir de las pinturas, centrando su atención en el algoritmo de trabajo per se, en las formas en que podemos obtener imágenes diversas a partir del título de una obra de arte legitimada por el tiempo y la tradición, evidenciando así las formas en que, a partir de una sencilla etiqueta de metadatos, podemos acceder, vía Internet, a un archivo visual tan amplio como virtual.  

No obstante, #crónicasentimentales es una propuesta disfrutable y lúdica que nos hace reflexionar sobre los mecanismos de legitimación de las obras artísticas, la avalancha iconográfica que actualmente estremece al mundo y las formas que los clásicos de la pintura encuentran para reinsertarse en zonas culturales alejadas temporal y espacialmente de los contextos donde fueron realizados, lo cual, en última instancia, constituye un motivo de regocijo para amantes, estudiosos y críticos del arte.