Cultura y anatomía del consenso: debates de Último Jueves y retos para un país que se transforma

Kenia Méndez Mederos
27/9/2019

Cultura y anatomía del consenso fue el tema de este Último Jueves de la revista Temas. Estuvieron invitados Willy Pedroso, profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana; Yalina Garbey, de la Dirección de Atención al Consumidor del Ministerio de Comercio Interior y Salam A. Mousa, director del Centro de Investigaciones Sociales de RTV Comercial.

Rafael Hernández, director de la Revista Temas y moderador del espacio, comentó en su introducción al panel algunos de los matices y elementos que influyen en el consenso:

“El consenso tiene que ver con la opinión publica pero va más allá e incluye las distintas maneras de pensar, las distintas maneras de razonar, no solo en la calle sino también en las instituciones. Porque las instituciones tampoco cuentan con una visión monolítica de los problemas sino con una diversidad de enfoques que también forman parte de esta dinámica del consenso”.

Panelistas, de izquierda a derecha: Salam A. Mousa, Yalina Garbey, Willy Pedroso y Rafael Hernández.
Fotos de la autora

 

Definiciones: ¿qué es? y ¿qué no es?

Willy Pedroso, quien cuenta con experiencia en el trabajo de temas como gobierno electrónico y desarrollo social, expresó que asume el consenso como un proceso social en el que se asumen posiciones comunes:

“Hay diversos elementos que están determinando esa posición común: el carácter negociado que debe tener el consenso —que implica la capacidad o el deseo de tener representados intereses específicos en esa posición común, también la capacidad de ceder ante determinadas cuestiones para así participar de esa posición común—; y la necesidad de competencias para formar parte de procesos de consenso —esto en dos sentidos: para acercarse, buscarlo y entenderlo por un lado y por otro para formar parte de ese grupo de ideas que son la posición común, para hacer valer criterios y opiniones en función de ese consenso”.

Yalina Garbey comentó sus ideas en relación al término, vinculadas sobre todo a los estudios de consumo: “cuando todos logramos que las ideas y las preocupaciones sean escuchadas y que colegiadamente se busquen las posibles vías de solución y se llegue a la más efectiva posible, estamos llegando a consenso. Lo que puede ser bien para una persona no tiene por qué serlo para los demás, por eso se necesitan estudios que determinen si es lo más adecuado para todas las personas”.

Para Salam A. Mousa: “el consenso no es la opinión de la mayoría sino el resultado de que la mayoría se ponga de acuerdo”.

Carlos Delgado, ex decano de la Facultad de Filosofía de la Universidad de la Habana, aportó algunas ideas sobre el concepto una vez que el público tuvo la palabra:

“Es importante tener en cuenta que acuerdo y consenso son dos cuestiones completamente distintas. El consenso hay que construirlo y significa reconocimiento de todos; el consenso tiene la influencia de las hegemonías pero también de los silencios, los silencios son sumamente importantes: no solo debemos escuchar a los que se manifiestan sino también a los que están en silencio. El consenso siempre es vivo, por lo que siempre es revisable, siempre podemos volver a repensar lo consensuado”.

Lo que influye y determina: problemas y retos para la construcción de consenso

Para Willy los principales retos que implica la construcción de consenso en la actualidad están vinculados a la multiplicidad de espacios donde este se crea y se reproduce y con la necesidad de la institucionalidad de responder a ello con mayor rapidez y también a la necesidad de usar —cada día más y con mayor efectividad— las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en función de  promover la participación ciudadana.

Yalina, por su parte, afirma que esta multiplicidad de vías y redes de comunicación ha propiciado niveles superiores de consenso a partir de nuevas oportunidades para el intercambio entre los decisores y el público: “se trata de un debate que no solo se da a lo interno de la ciudadanía, todos los organismos estudian los estados de opinión y las normas y políticas resultan de una puesta en común entre estos”.

Tania García, investigadora cubana.
 

La investigadora cubana Tania García comentó que la solidez del consenso depende de en qué medida este logre reflejar los intereses de la sociedad, y por tanto hay que vincularlo al nivel de participación que existe en el proceso mismo de su formación.

Algunos problemas básicos en la construcción del consenso quedaron esbozados por Raúl Garcés, Decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana y subdirector de la revista Temas:

“Un problema es la visión de país sobre el consenso: debemos tener en cuenta que el consenso se está haciendo y reproduciendo constantemente y debe tener una naturaleza activa; otro sería un problema de gestión: el consenso tiene que ver con la articulación de posiciones en la sociedad (posiciones que están de acuerdo o no). Esas posiciones representan estatus de poder diferentes dentro de un espacio público, por eso para llegar al consenso tiene que haber una posición de poder dispuesta a negociar, a facilitar el diálogo, y una posición de la ciudadanía dispuesta a pugnar por la visibilidad de sus criterios. Un tercer problema sería el de representación: confundimos consenso con unanimidad”.

Raúl Garcés, Decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana
y subdirector de la revista Temas.

 

Una cultura del consenso implica también —y de forma imprescindible— una cultura de la participación, del diálogo, del respeto y de la comunicación. Y es que el consenso necesita, para su construcción, de sujetos activos, capaces de tomar decisiones informadas y de transformar conscientemente su realidad en aras de un país, un futuro y una vida común.