De grabados y grabadores

Yuris Nórido
13/10/2020

Hablamos de grabado y no hablamos de una sola técnica. A la riqueza estilística y conceptual que presupone un movimiento de las artes visuales habría que sumar la multiplicidad de caminos que se les abren a los creadores. Xilografía, linografía, litografía, serigrafía, monotipia, grabados en hueco, esmaltografía, aguafuerte, aguatinta… muchas, muchísimas maneras, muchas técnicas con las que se puede dibujar una imagen sobre una superficie rígida (la matriz), para dejar una huella que puede ser transferida por presión a otra superficie (tela, papel) y así conseguir varias reproducciones, las estampas.

Rápido he simplificado el concepto; se dice fácil, pero es proceso arduo.

Dormida (1995), colografía, 97 x 67cm. Belkys Ayón. Foto: Tomada del sitio web de la galería Villa Manuela
 

El dominio de una técnica, por supuesto, no garantiza la calidad artística de la obra resultante. Pero hay que dominarla para poder alcanzar una dimensión estética. En las escuelas de arte se imparten los contenidos que sustentan esta disciplina, forman parte de los planes de estudio. Y los estudiantes realizan talleres y ejercicios de clases. Pero lo cierto es que son relativamente pocos los egresados que se dedican al grabado. Una circunstancia que contrasta con la extraordinaria tradición de ese arte en Cuba. Extraordinaria, no lo dude nadie.

Ejemplos sobran: esta historia comienza aquí en el siglo XVIII, en relación muy estrecha con el comercio, la industria y el periodismo. Y alcanzó, con el tiempo, concreciones plásticas significativas. Hay verdaderos clásicos del grabado artístico, obras que consolidaron escuelas y tendencias. Hay grandes artistas que se consagraron a esta disciplina. No vamos a citar exponentes, porque siempre corremos el riesgo de dejar fuera de la relación a creadores y piezas imprescindibles.

Pero ahora mismo el ejercicio del grabado en Cuba tiene desafíos que ameritan enfoques múltiples. No es, sencillamente, la falta de interés de los artistas por un arte ciertamente trabajoso, no es cuestión de cantar y pintar, como bien saben muchos creadores.

Hacen falta medios de trabajo. Y lo ideal sería que fueran los ideales. Y como está claro que es difícil que todos y cada uno de los artistas cuenten con esos medios, los talleres de la gráfica, a los que pueden acceder varios artistas, son una vía de gran utilidad.

Hay que decirlo con toda claridad: en algunas ciudades funcionan, y funcionan bien; en otras (existiendo) parecen dormir el sueño de las apatías. Y en otros lugares, habiendo potencialidades creativas, no existen, o no están a la altura de las expectativas.

Ese es, por una parte, un reto institucional. Pero por otra precisa del interés, del empeño de los creadores, que pueden y deben movilizar a todas las instancias, que para eso están la Uneac y la AHS.

En Cienfuegos, en Santiago de Cuba, de alguna manera aquí en La Habana, hay experiencias interesantes que se pudieran aprovechar.

En una misma dirección I (2013), litografía, 62 x 86 cm. Octavio Irving. Foto: Tomada del sitio web del artista
 

La otra dimensión de este debate está en la creación misma. Grabadores de todo el país: hay que crear y hay que socializar lo que se crea. Saludable serían más espacios de confrontación, de debate, de exhibición. En algún momento existieron, ahora muchos han desaparecido.

Y ahí, también, inciden la institución y los artistas. Porque hay un público para el grabado. Y hay también una arista interesante: la posibilidad que ofrece esta expresión a la hora de democratizar el coleccionismo de arte. Es un asunto siempre complejo, hay dinámicas comerciales que es necesario tomar en cuenta. Pero un grabado no es una simple reproducción. Es un original multiplicado. Tiene ese valor.

Hay que debatir sobre tendencias del grabado contemporáneo, hay que escribir crítica y hacer periodismo, hay que resaltar las mejores realizaciones. Muchos maestros de esa manifestación, que están activos, son referentes.

Lo que se haga por estimular el interés por el grabado en Cuba repercute en el enriquecimiento y la diversificación del panorama de las artes visuales en el país. Eso puede parecer una obviedad. Pero siempre se corre el riesgo de que por seguir ciertas lógicas del mercado se debiliten expresiones válidas. Tendremos que regresar sobre este tema.

Una versión de este comentario se transmitió en el Noticiero Cultural de la Televisión Cubana