De la batería también sale música cubana

Yira Hernández Gómez
11/3/2019

Para calentar los motores o, en este caso, las baterías, la clase magistral de Rodney Barreto fue una de las mejores maneras de comenzar el certamen que tuvo lugar en la Casa de la Música de Plaza el pasado 6 de marzo, con motivo de la Fiesta del Tambor.

 Percusionista cubano Rodney Barreto. Fotos: González Gil
 

Barreto, percusionista cubano reconocido por su dominio de la batería, tanto para tocar música cubana como foránea, ofreció consejos claves para la buena ejecución del instrumento. En su alocución destacó la riqueza de la gama rítmica de los géneros cubanos y propuso ejemplos de cómo los estudiantes pueden mejorar su estilo musical.

Al concluir la plática, una vez más la Casa de la Música de Playa vio pasar sobre su escenario los rostros nerviosos y los deseos de demostrar el saber de aquellos que van en busca de lograr sus aspiraciones. Los participantes ofrecieron la mejor versión de su técnica y virtuosismo musical ante un jurado de lujo con músicos de la talla de Roberto Concepción, Odelkis Revé, Enrique Plá, Tomás Ramos “El Panga” y Ruy López-Nussa.

Al respecto López-Nussa, uno de los más relevantes percusionistas del panorama internacional, manifestó en entrevista concedida a La Jiribilla: “Para la evaluación de los aspirantes, nos regimos por los parámetros de conocimiento de los géneros como primer requisito, así como la limpieza del sonido, la destreza y creatividad”.

“Lo más importante de este concurso es la preparación previa que ellos adquieren, porque de alguna manera los hace documentarse y crecerse como músicos por los conocimientos que logran en la medida que estudian. Viéndose unos con los otros aprenden mucho, incluso, hasta nosotros mismos aprendemos”, confesó.

 El jurado estuvo integrado por músicos de la talla de Roberto Concepción, Odelkis Revé, Enrique Plá,
Tomás Ramos “El Panga” y Ruy López-Nussa.

 

Dicho esto, el retumbar de la batería se apoderó del salón. Los concursantes tocaron, a la orden de Ruy López-Nussa, los géneros más representativos de la cultura cubana: mambo, son, danzón, pilón, timba, afro o 6×8, songo, entre otros.

El primero en concursar fue Alejandro Torres Díaz, quien se describe como baterista empírico: “Mis comienzos fueron muy difíciles porque no conocía nada de la música, entonces fui incursionando en grupos de rumba tocando timba feroz, como se dice en el argot popular de Cuba. Ahora estoy trabajando con Albertico Lescay y el Proyecto Formas, también hago algunas cosas con Tanya. Vine a presentarme a la Fiesta del Tambor con muchas expectativas. Sería un orgullo ganar, y si no lo logro, formaría en mí una experiencia muy bonita. Esto no constituye la meta final de mi carrera”.

Fue la madre de este joven quien lo motivó desde pequeño a ser músico, pues a pesar de ser estomatóloga de formación toda su vida tuvo vocación por el canto. “Empecé como instructor de arte, pero lo abandoné porque mi verdadera vocación no era el magisterio, sino tocar música”, explicó Torres.

Desde Ciego de Ávila llegó Alexander Hernández Padrón; en este caso, fue el padre quien lo motivó a seguir su camino como percusionista. “Desde pequeño vi a mi papá tocando en la banda de concierto de Ciego y ahí empezó mi interés por la música. Él me enseñó algunas cosas, pero también tuve profesores particulares que daban clases en las escuelas de arte, porque mi papá no estaba siempre en la casa”.

“Actualmente soy músico profesional, trabajo en varias agrupaciones como la jazz band el Intermeso. Hice audiciones en el Centro de la Música, integré una banda como educando y ahí empecé a estudiar jazz y, cuando llegó una evaluación, me presenté”, contó el músico avileño de 28 años de edad.

De su presentación confesó: “Los nervios siempre te traicionan, sobre todo porque es la primera vez que me presento a un evento como este”. No obstante, Alexander supo demostrar un buen dominio de su instrumento.

En el caso de Andy Peña González, su formación estuvo guiada por los profesores de la Escuela Profesional de Arte de Pinar del Río, institución donde actualmente cursa el nivel medio. “He tenido muy poca experiencia tocando la batería con otros grupos, pues aún estoy estudiando. En mi presentación me sentí un poco nervioso, pero satisfecho, espero que al jurado le haya gustado. Mi aspiración es tener mi propia orquesta y llegar a ser famoso”.

El evento constituye una de las mejores maneras de rescatar la tradición
de la percusión en Cuba.

 

En resumen, este evento significa una gran oportunidad para que las personas de diferentes lugares del mundo y regiones del país demuestren su talento. Constituye un aporte a la experiencia y la creatividad de todos los implicados, una oportunidad para reunir a grandes de la música cubana y, sin dudas, una de las mejores maneras de rescatar la tradición de la percusión de géneros cubanos.

 

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