El disco cubano y el Grammy Latino


24/10/2019

Ya anunciadas las nominaciones al Grammy Latino de este año y la esperada inclusión de discos y artistas cubanos en él, una vez más me asaltan satisfacciones y, por supuesto, dudas también. Y hago la disección entre discos y artistas, pues en un evento de tantas categorías hay nominados en ambas ramas y en ocasiones ocurren omisiones no intencionales, sino por desconocimiento.

En un evento de tantas categorías como el Grammy Latino, en ocasiones ocurren omisiones
no intencionales, sino por desconocimiento.

 

Entre las dudas que me asaltan está la poca presencia de discos ciento por ciento cubanos, lo cual puede estar justificado por el criterio del amplio grupo de expertos y académicos en nominar el certamen. ¿Pero se ha trabajado por parte nuestra en ese sentido? No creo que se haya tenido una estrategia coherente en lo referente a visualizar nuestra música en el Grammy Latino, como mismo no se articulan otras para nuestro Cubadisco. Expongo dos ejemplos que bien pudieran ilustrar un camino para nada explotado con estos fines: la Banda Nacional de Concierto y la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba (OSN) están cumpliendo 120 y 60 años, respectivamente, y bien pudiera haberse pensado en producirles sendos fonogramas aprovechando las fechas y, por qué no, haber pensado primero en Cubadisco y después en otros eventos internacionales. No hubiera sido inversión hueca: muestra de ello es la nominación al Grammy Latino de la OSN con una discográfica no cubana, lo cual me hace lamentar que no hubiera significado prioridad para una producción cubana. No demerito para nada la audacia de Rycy Productions en sortear obstáculos y producir un disco a la OSN, sino que pondero su actuar y ojalá llegaran muchos más.

Otra arista muy poco promocionada y que debiera serlo, son las coproducciones entre otros sellos foráneos y nuestra Egrem, lo cual traduzco como una acertadísima manera de promocionarse en el mercado internacional del disco. Muestra de ello son las producciones Cuba Linda, de Maite Hontelé (Merlín Producciones/Egrem) y Vereda Tropical, de Olga Cerpa y Mestisay (Ediciones Mestisay/Egrem). Un dato que también debiera regocijarnos como país y que pocos conocen, es que en este disco intervino la Jazz Band del Conservatorio Amadeo Roldán dirigida por el trompetista Enrique Rodríguez Toledo, lo que de hecho es un agasajo para estos estudiantes y que, de ser premiado el fonograma, significaría también un logro para el sistema cubano de escuelas de arte.

Y pregunto, ¿no es esta también una manera de romper el bloqueo cultural? ¿No son estas y otras acciones dignas de ser reseñadas y atribuibles a un logro cubano?

Egrem también sorprende con Saxofones Live Sessions (Cuban Sax Quintet), una excelente propuesta con todos los ingredientes para un premio en su categoría, y Bis Music aparece con Lo Nuestro (Yelsy Heredia) en un apartado difícil donde hay varios artistas cubanos como Aymée Nuviola, por ejemplo.

Pienso que a largo y mediano plazos debiera pensarse en atractivas producciones discográficas, y se amplíen los horizontes de nuestra música porque está claro que no solo por modas funcionan los eventos de la discografía.

Tomado de Granma