El estudio de los procesos de formación de identidades es esencial no solo para el desarrollo de la investigación cultural, sino para el sustento de políticas públicas y culturales que, desde la participación y los consensos, contribuyan al desarrollo social y comunitario. Este ha sido uno de los principales ejes del Programa Sectorial de Ciencia, Tecnología e Innovación “La identidad cultural cubana, latinoamericana y caribeña: su fortalecimiento ante las transformaciones económicas y sociales en el mundo contemporáneo”, que sostuvo su reunión anual los días 27 y 28 de enero del presente año.

La cita, organizada por las doctoras Elaine Morales Chuco, del ICIC Juan Marinello, y Yadira Victoria García Rodríguez, de la Universidad Central Marta Abreu de Villa Clara, aunó a varios investigadores y gestores culturales que a lo largo y ancho del país han desarrollado estudios sobre identidades desde diferentes instituciones y aristas disciplinares.

Entre los principales temas de debate estuvo la necesidad de que el proyecto, y las investigaciones que se hagan bajo su ámbito, incidan directamente en las políticas públicas para que estas logren mediar de forma efectiva el fortalecimiento de identidades en la diversidad de grupos que conforman la identidad nacional. También se discutió sobre las alternativas y procedimientos para reducir las posibles trabas y operar con soluciones expeditas en el desarrollo de los proyectos de investigación.

“Conseguir un fortalecimiento de la identidad no puede significar un estancamiento de formas que no prevalecen
ni son compartidas por sujetos y comunidades”. Imágenes: Tomadas de Pixabay

Entre los resultados compartidos se hicieron presentes temas y propuestas sobre identidades culturales en jóvenes, imaginarios simbólicos de la identidad cultural cubana, un observatorio crítico de la identidad cultural, el desarrollo de capacidades en gestión turística de forma integral y sostenible para el patrimonio, el papel de las Humanidades para el enriquecimiento de las políticas públicas y el desarrollo del país, y la relación de las academias con las comunidades.

El encuentro culminó con un homenaje a Juan Luis Martínez, quien, desde el Citma, ha resultado un gran aliado para el desarrollo de los estudios sobre identidades en el país. Por su parte, Marta Rosa Muñoz, directora de Flacso Cuba, y Elena Socarrás, directora del ICIC Juan Marinello, entregaron premios a los proyectos e investigadores integrantes de la Red de Estudios de Identidad Cubana y Latinoamericana.

En posterior entrevista a las coordinadoras, Elaine Morales aportó valiosas reflexiones sobre las nuevas perspectivas de abordaje al tema que trascienden los estancos conceptuales y disciplinares para propiciar el acercamiento desde miradas integradoras y complejas:

“Las identidades se producen por los grupos en contextos de relaciones sociales complejos e integradores. No se dan de manera simplista o específica, sino que son el resultado de sedimentaciones y prácticas de conocimientos, sentimientos e intercambios. Por tanto, cualquier acercamiento científico debe tomar en cuenta esas condiciones de partida.

“Esto lleva consigo que las investigaciones sobre el tema tampoco sean productos simplificados, sino que develen las características requeridas para avanzar científicamente y también las útiles para la transformación social. Los acercamientos a este tipo de construcciones, áreas y dimensiones de la subjetividad no pueden ser ahistóricos o simplistas: no cabe aquí una mirada disciplinar y momentánea, sino que debe erigirse desde lo intra/transdisciplinar, tratar de ver elementos en evolución y dinámica.

“En la reunión apreciamos un amplio abanico de metodologías. Si bien estamos trabajando por un consenso a nivel teórico, no se pretende imponer que se operacionalice de forma homogénea el estudio de las identidades. Se ha estado partiendo de enfoques mixtos, y también existe un fuerte compromiso por parte de los investigadores en esos temas. Ello obliga a un abordaje que trasciende la visión de objeto, para considerar a las construcciones identitarias como un todo social en el que tanto los que investigan como quienes han sido tradicionalmente investigados contribuyen a ese todo social y a esa construcción.

Los acercamientos a este tipo de construcciones, áreas y dimensiones de la subjetividad deben erigirse desde lo intra/transdisciplinar.

“El programa es muy diverso, por lo cual no se puede asumir que predomina una sola tendencia. Hay estudios de identidad asociada al patrimonio, ya sea lingüístico o arquitectónico, y se ha abierto al patrimonio artístico-popular en posesión de los pueblos y las comunidades cubanas. Otra tendencia importante es la relación de las identidades con las prácticas culturales, a partir de lo que se hace y cómo se hace; dentro de estas se ve no solo la relación con los productos artísticos habituales, sino con esas culturas populares producidas en las comunidades y no solo por élites artísticas.

 “Otro tópico está relacionado con los estudios en torno a la formación de las identidades y las influencias micro y macrosociales que actúan en ese proceso de formación; aquí están los acercamientos a las influencias familiares, los impactos de las instituciones educativas, laborales, culturales y comunitarias. Vale asimismo destacar el estudio de los pesos ideológicos y económicos: un prisma que transversaliza todo lo demás”.

Por su parte, Yadira García hace un balance sobre la evolución del programa y su articulación con las políticas públicas y culturales. Además, apunta la necesidad de entender las identidades como constructos vivos y dialécticos que marcan un constante nexo entre presente, pasado y futuro de la nación:

“El programa ha tenido una evolución positiva desde que se concibió en 2016. Desde el momento de gestación tuvo entre los elementos resaltables la participación de intelectuales de renombre, lo cual permitió que su diseño fuera avalado por una experiencia científica. Hoy está vinculado al Ministerio de Cultura, y este vínculo le ha posibilitado implementar sus resultados en las instituciones culturales. Esto constituye una ganancia marcada del último año; se ha sistematizado y puede alcanzar una gran significación para el desarrollo de las instituciones y las políticas culturales.

“Las identidades se producen por los grupos en contextos complejos e integradores de relaciones sociales”.

“En este momento es imprescindible que los resultados logren una aplicación práctica y contribuyan al desarrollo del país. Vivimos nuevos contextos desde el punto de vista socioeconómico y político, y estas investigaciones nos permiten una mirada actual y guiar hacia dónde podemos dirigirnos y cuáles son los métodos más adecuados para conseguir el fin que nos proponemos como sociedad.

“Estamos dando los primeros pasos en cuanto a las alianzas con las instituciones, y nos falta mucho. Indudablemente la COVID-19 nos ha afectado en este proceso de acercamiento, pero hay direcciones provinciales de cultura con las que se han logrado resultados significativos. En Cienfuegos, por ejemplo, se hace evidente el vínculo entre los organismos de Cultura, Patrimonio y las propuestas hechas desde la academia.

“Conseguir un fortalecimiento de la identidad no puede significar un estancamiento de formas que no prevalecen ni son compartidas por sujetos y comunidades. No podemos absolutizar el pasado, y nos tiene que quedar claro, asimismo, que hay una esencia en esa identidad que no se debe perder, y por la cual debemos apostar”.

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