El libro siempre es motivo de alegría

Danielle Laurencio Gómez
10/4/2019

Llega el mes de abril en Las Tunas y con él las expectativas de saber qué traerá la Feria del Libro, el más aglutinador evento cultural del país que en esta, su XXVIII edición, llegó al Balcón del Oriente Cubano, del 3 al 7 del mes en curso, y que con aires de primavera huele también a libro nuevo, ese que como dijera el Apóstol, es siempre un motivo de alegría.

Esta vez las cifras superaron la cita anterior, más de 500 títulos y 66 mil ejemplares inundaron la librería Ateneo Fulgencio Oroz, en condición de librería gigante, también hubo una decena de quioscos emplazados en las calles que rodean al popular Parque Maceo, elegido como recinto ferial.

La Librería Ateneo Fulgencio Oroz, enclavada en el corazón de la ciudad, se convirtió en librería gigante
para acoger textos de todos los géneros literarios. Fotos: Yaciel Peña de la Peña

 

La Feria del Libro no comprende solo el hecho de que diferentes públicos busquen la literatura que prefieran, sino que la ciudad toda se movilice, respire un ambiente literario que invite al intercambio y al encuentro con la buena tinta, los amigos y las disímiles opciones culturales que pueden gestarse alrededor de este evento.

Capablanca, leyenda y realidad, del escritor cubano residente en Estados Unidos, Miguel A. Sánchez, fue la primera de las presentaciones, una propuesta que reunió, en la Academia Provincial de Ajedrez, a profesionales y aficionados del juego ciencia, ávidos por adquirir la historia más completa que se ha escrito sobre la vida del “Mozart del ajedrez”, José Raúl Capablanca.

Este, y Del béisbol casi todo, del tunero Frangel Reynaldo, radicado en La Habana, fueron los dos textos que desde la temática deportiva convocaron a lectores de diversas generaciones.

La dedicatoria a Eduardo Heras León y a Argelia, país invitado de honor, no se hizo esperar: textos, paneles y un intercambio con profesionales de la salud que cumplieron misión internacionalista en esa nación, permitieron a los tuneros conocer sobre el Premio Nacional de Literatura en 2014 y la vestimenta, gastronomía y costumbres de la cultura argelina.

Heras León declaró a la prensa que “Las Tunas ha sido siempre cuna de excelentes poetas y narradores, que no se puede olvidar nunca que esta es la tierra de El Cucalambé, de Gilberto E. Rodríguez; de ese extraordinario narrador llamado Guillermo Vidal, que contribuyó a colocar a la provincia en el mapa de la mejor narrativa cubana del siglo XX.”

Pero entre los motivos de homenaje, el mayor fue para el bardo Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, en el año del aniversario 190 de su natalicio (1 de julio), una oportunidad para seguir defendiendo el valor del punto cubano como patrimonio inmaterial de la humanidad.

El parque Maceo y sus calles aledañas fueron los espacios escogidos para la fiesta del libro en Las Tunas.
 

Gaby en París y otros cuentos para el público infantil, la novela 36 navegan,  los textos de Los hemisferios contrarios65 recetas para disfrutar en familia, destacaron entre las propuestas del sello editorial provincial Sanlope, acogidas por el público con  entusiasmo en espacios como Tesoro de Papel, Flores del alma y La Sugerencia del Chef, entre otros.

Además, otra vez la colaboración de empresas y entidades como Citmatel, los Joven Club de Computación y Electrónica y Correos de Cuba, permitió la comercialización de productos multimedia y el acceso a la descarga de libros, películas, alquiler de dispositivos móviles y productos culturales como La Mochila y Estanquillo.

Acudir al recinto ferial constituye ya el primer paso para contagiarse con el ambiente, para Edelsys Rondón, madre tunera, poder adquirir un ejemplar de Había una vez se ha convertido en asignatura pendiente durante las 10 últimas ediciones de la Feria, pues este sigue siendo uno de los títulos más demandados.

Pero sin dudas el público más joven ha sido el más privilegiado: cuadernos para colorear, de cuentos, y muchos otros que complementan la cultura general de los más jóvenes de casa, han inundado los quiscos, expresó Lidia del Carmen González, mientras buscaba un regalo para su nieta.

En tanto, Yury García Fatela, promotor de la Sociedad Cultural José Martí, dijo que la Feria deja con las expectativas muy altas en lo referente a que sea más feria y menos venta de libros, pues falta mucho por hacer en el sentido de la promoción, de la fiesta cultural, de la celebración del libro y la lectura.

Las preferencias literarias pueden ser tantas como públicos existan, pero lo que sí es compartido entre los asistentes a esta cita cultural es el deseo de que se respire la alegría y las ansias de compartir, más allá de los libros, la riqueza de la cultura cubana en todas sus dimensiones.  

(ACN)