En consonancia con los retos y desafíos a que están convocados los museos en la actualidad, estos deben dejar de mirar de manera nostálgica al pasado y convertirse en un ente emisor de estímulos, sensaciones y emociones a partir del sostenimiento de una dinámica lo suficientemente creativa y capaz de expresar el complejo entramado de relaciones sociales que los circundan.

Se trata entonces de convertir a los museos en una herramienta para la interpretación no solamente del patrimonio, expresado a través de las colecciones contenidas en el marco institucional, sino también de la interpretación de la realidad social y de los retos y desafíos que impone la contemporaneidad, para lo cual el propio museo debe tomar absoluta conciencia como agente del desarrollo local.

“La dinamización del patrimonio que tiene lugar en esos contextos incide sustancialmente en el fortalecimiento del sentido de pertinencia y pertenencia de los comunitarios y, proporcionalmente con ello, al fomento de la responsabilidad consciente de preservación y humanización de los valores identitarios”.

La propuesta es una institución basada en la interacción constante con la comunidad a la que se debe, a través del fomento de relaciones recíprocas porque, al final, el acervo que justifica la existencia de una institución como museo es parte del patrimonio de determinada colectividad humana, de manera que, como premisa, debe primar el trabajo con el patrimonio local a la luz del concepto de responsabilidad compartida.

I.- Más allá de un inmueble

Fundado el 14 de noviembre de 1983, el Museo Municipal 11 de Abril está localizado en el poblado Playita de Cajobabo, comunidad campesina pesquera del Consejo Popular Cajobabo-Veguita, a 17 km del poblado de Imías, por lo que resulta una de las dos instituciones del Sistema Provincial de Museos de Guantánamo (SPMG) que no están ubicadas en cabeceras municipales[1]. La particularidad la proporcionó el hecho de que este inmueble fue construido en 1971 como vivienda, por orientación de Fidel Castro Ruz, para que fuera habitada por la familia del señor Salustiano Leyva Leyva, quien a la edad de once años tuvo contacto con José Martí, el mayor general Máximo Gómez y otros cuatro patriotas que integraron la expedición Manos de Valientes, la que arribó a costas cubanas el 11 de abril de 1895, a escasos metros del lugar donde se construyó dicho inmueble, constituyendo el acontecimiento histórico más trascendental del territorio imiense.

El discurso museológico comprende cinco áreas expositivas. La primera es el edificio central integrado por la otrora casa de Salustiano Leyva y un añadido aledaño construido cuando el inmueble cambió el uso para museo. Esta área aborda las temáticas de la vida de Salustiano Leyva, el desembarco del 11 de abril, el homenaje efectuado en 1995 en ocasión del centenario de dicho acontecimiento y una sala que recoge aspectos generales de la evolución del territorio desde las culturas aborígenes hasta aspectos relativos al desarrollo económico y social, destacando los monumentos de la Ruta Martiana que rememoran el trayecto de los expedicionarios Manos de Valientes por el interior del actual municipio.

La segunda área expositiva es el Bosque Martiano que abarca una extensión de 5,43 hectáreas y atesora las 32 especies de plantas maderables, frutales y medicinales que José Martí describió en su Diario de Campaña. Esta área fue habilitada en el año 1994 como parte del programa implementado por la Comisión del Centenario, organizada por las autoridades gubernamentales para el homenaje a los cien años del desembarco, e inaugurada oficialmente en el año 1995 con la presencia de Fidel Castro Ruz y bautizado como Pozo Centenario por el Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque.

La réplica del bote en que los expedicionarios llegaron a la costa, construida para el centenario y en la cual miembros de la comunidad protagonizaron un desembarco simbólico por Playita de Cajobabo, es la pieza que conforma la tercera de las áreas expositivas localizada en la parte exterior delantera del edificio central.

Bote que rememora el desembarco de la Expedición Manos de Valientes el 11 de abril de 1895.

La cuarta de las áreas está ubicada en la parte exterior trasera del inmueble principal. Con carácter etnológico recrea a tamaño natural un bohío, exponente de la arquitectura vernácula, con los componentes tradicionales del piso de tierra, paredes de yagua y cubierta de palma cana, ambientada con un conjunto de objetos relacionados con las costumbres domésticas de la comunidad.

Esta área redunda en una alternativa de preservación de la típica vivienda campesina heredada de la cultura aborigen ante la vertiginosa transformación experimentada por la arquitectura con la incorporación acelerada de elementos de la modernidad. Sin embargo, lo más significativo es el hecho de que su construcción estuvo a cargo de los miembros de la comunidad, quienes no solamente aportaron los materiales necesarios, sino, además, el saber y tradición popular en materia constructiva. De igual manera las piezas expuestas en el interior fueron donadas y colocadas por los propios pobladores acorde a las costumbres en cuanto a la disposición espacial y ambientación de las diferentes habitaciones que componen la vivienda.

Área del museo que recrea a tamaño natural un bohío, exponente de la arquitectura vernácula de los campos cubanos.

La quinta y última área la constituye la Réplica de la Casa de los Leyva, emplazada a 500 metros del Museo, en el CDR no. 4, La Playa, Cajobabo, la cual respeta la forma original de la vivienda, con paredes de yagua, techada con palma cana, igualmente recrea las costumbres y tradiciones campesinas que distinguen al poblado de Cajobabo. Las piezas que se exponen en esta área forman parte de las colecciones etnológicas, y otras fueron donadas por descendientes de Salustiano Leyva.

A esta área se integran las tres marcaciones existentes del primer campamento de la Ruta Martiana realizadas en los años 1922, 1947 y 1995. En el caso de la de 1922, es la única que se conserva de ese año en toda la Ruta Martiana desde Cajobabo hasta Dos Ríos, y marca el inicio de los campamentos que conformaron la Ruta. En esa marcación participó Marcos del Rosario, miembro de la expedición Manos de Valiente.

Réplica de la Casa de los Leyva.

II.- Relación museo-comunidad, una complicidad necesaria

La condición de única institución cultural existente en el poblado Playita de Cajobabo, ha convertido al Museo Municipal 11 de Abril en un punto referencial de la dinámica cultural comunitaria, en tanto el fortalecimiento progresivo del trabajo de preservación, salvaguarda, conservación y socialización del patrimonio, con especial énfasis en las expresiones del Patrimonio Cultural Inmaterial (PCI) a través de la implementación de proyectos comunitario participativos, con el propósito de lograr la localización y dinamización de los acervos materiales y espirituales de las comunidades. Los proyectos en cuestión son: La familia de los Leyva; La Farola, reina de las carreteras de Cuba; Hervor de tradiciones; El museo en las montañas, una lección de sabiduría, historia y cultura, y el proyecto de hermanamiento Homenaje al hombre sincero, con el poblado de Jiguaní, provincia Granma.

El proyecto La familia de los Leyva responde a los acervos y tradiciones culinarias mantenidas por los descendientes de Salustiano Leyva que, por varias generaciones, han empleado productos agrícolas y marinos del mismo entorno como los principales ingredientes en la elaboración de los alimentos. En el Hervor de tradiciones se mixturan las más disímiles expresiones del PCI, además de la gastronomía, abarca manifestaciones músico danzarías como el Nengón, surgido en las serranías imienses en las últimas décadas del siglo XIX, el cual, más que un género musical, resulta un festejo que involucra en una simbiosis música, bailes, comidas y bebidas tradicionales.

Espacio Fijo Noche de Tradiciones, protagonizado por la familia Leyva.

El proyecto denominado La Farola, reina de las carreteras de Cuba, alcanza los asentamientos poblacionales que se encuentran aledaños a este viaducto hasta los límites con el municipio Baracoa, mientras que El museo en las montañas, una lección de sabiduría, historia y cultura comprende los asentamientos emplazados al occidente del municipio e igualmente en zonas de difícil acceso donde se concentra parte del no público.

El último de los proyectos referenciados, Homenaje al hombre sincero, tiene una data de hace casi tres décadas cuando, por iniciativa del colectivo del Museo Municipal 11 de Abril, se establecieron relaciones con las instituciones que de alguna manera tratan la vida y obra de José Martí, tal fue el caso del Museo Municipal de Jiguaní; la Casa Natal de José Martí y el Cementerio Santa Ifigenia, donde se encuentran sus restos. La particularidad de este proyecto reside en que el accionar exclusivamente institucional de los primeros años, con el decursar del tiempo involucró a comunitarios, principalmente de las localidades de Cajobabo y Jiguaní.

Otras de las prácticas llevadas a cabo por esta institución, de manera sostenida durante una década, es el trabajo educativo en el centro penitenciario local que, por su localización en los límites de los municipios Imias y Baracoa, está comprendido en el radio de acción del proyecto La Farola, reina de las carreteras de Cuba, con lo cual tributan al Programa Priorizado de Prevención y Atención Social, contribuyendo a la reinserción social de personas con antecedentes penales. La sistematización de este trabajo posibilitó la transición, de un acercamiento inicial solamente a través de la intervención esporádica del museo en las formaciones matutinas del recinto penitenciario, hacia la implementación de un espacio sistemático con frecuencia mensual, caracterizado por el intercambio dinámico entre la población penal, los trabajadores del museo y las autoridades penitenciarias, tanto en el centro penal como en el museo.

Encuentro de reclusos, autoridades penitenciarias y trabajadores del museo.

Los resultados del trabajo mancomunado entre ambas entidades han propiciado transformaciones positivas en la conducta de un número considerable de reclusos, posibilitando su integración a recorridos por los monumentos de la Ruta Martiana que se encuentran emplazados en distintos puntos del municipio y al trabajo conjunto de mantenimiento de dichos monumentos.

La dinamización del patrimonio que tiene lugar en esos contextos incide sustancialmente en el fortalecimiento del sentido de pertinencia y pertenencia de los comunitarios y, proporcionalmente con ello, al fomento de la responsabilidad consciente de preservación y humanización de los valores identitarios, estableciéndose una interacción museo-comunidad que trasciende el carácter formal, que hace del Museo 11 de Abril un espacio sin demarcación territorial, un instrumento facilitador de la integración del pasado y el presente de esas comunidades en su propia cotidianidad, y una experiencia de la Sociomuseología en el contexto museológico guantanamero.


Notas:

[1] El otro museo municipal emplazado fuera de la cabecera municipal es el Museo Municipal Justino Saborit. Con la División Político Administrativa del 2012, la cabecera municipal del municipio Manuel Tames fue trasladada para el poblado de Jamaica, quedando la institución en el poblado de Manuel Tames.