En Guayabera, el “oasis” de la trova, está de cumpleaños

Yira Hernández Gómez
10/7/2019

Fábrica de Trova, catalogado por muchos como un “oasis”, es más que un espacio agradable para escuchar buena música. En los dos años del espacio, queda claro que rebasó su meta principal de enaltecer todo el patrimonio del género y propiciar la participación de los que hacen trova hoy. En todo este tiempo, el proyecto no se conformó con desempeñar solo su labor cultural, logró, además, un rol social y humano.

Foto: Bohemia
 

Insertado en el restaurante del Complejo Cultural En Guayabera, Alamar, al este de La Habana, arribó a su segundo cumpleaños este fin de semana. El espacio dedicado a los cultivadores y seguidores de ese género musical lo dirige artísticamente desde su inauguración el trovador Pepe Ordaz. Bajo el auspicio de Artex S.A. y con una ambientación caracterizada por elementos propios de ese movimiento cultural, el sitio resulta muy acogedor para los que gustan de la canción trovadoresca.

Cada viernes y sábado a las 7:30 p.m. y los domingos a las 5:00 p.m., el anfitrión convoca a trovadores y artistas de la talla de Frank Fernández, Adrián Berazaín, Martha Campos, Annie Garcés, entre otros, de manera que la propuesta sea siempre lo más interesante posible.

En entrevista concedida a La Jiribilla, Pepe Ordaz, director artístico comentó: “Lo que más me ha llamado la atención es cómo hemos ido formando el público. No es un trabajo de una o dos personas, es un trabajo colectivo integrado por el director, los cocineros, las camareras, el sonidista, la que cobra la puerta, la que limpia, etcétera. Tengo muchísimo apoyo desde las autoridades de Artex, desde el nivel nacional hasta el de aquí de En Guayabera.

Ordaz confesó que el nombre del proyecto no es de su autoría, sino del grupo de creación llamado Índice, quienes fueron los encargados de hacer el diseño que ambienta el lugar donde se realiza el espectáculo. “Este restaurante, desde que se fundó, tiene el cartel con el nombre que se ve ahí: Fábrica de Trova”, afirmó.

Del mismo modo que señala los aciertos en su labor, el director artístico identifica como uno de los tropiezos la falta de promoción. Manifestó su deseo de contar con un equipo encargado de divulgar las propuestas de la Fábrica dentro de Alamar, ya que muchas personas que van al Complejo Cultural ignoran que existe el restaurante y, aún más, el espacio dedicado a la Trova.

Para festejar este cumpleaños acudieron trovadores y personalidades como Angelito Quintero, Martha Campos, Rey Montalvo, la queridísima Corina Mestre y la periodista Bárbara Doval, quien estuvo encargada de la entrega de los reconocimientos a las personas más involucradas con Fábrica de Trova.

Precisamente uno de los reconocimientos otorgados fue para la “Presidenta del Grupo de Apoyo”, Margarita García Ripoll, de 72 años, quien pasó de ser una espectadora asidua a formar parte del equipo de creación del lugar. “Para mí esto ha sido algo que me ha motivado en la vida. Al público que viene le gusta escuchar la música de acá, es una música buena. Y no somos simples espectadores, somos una familia. A Pepe y Olguita (esposa de Pepe) los conozco hace dos años y ya somos muy amigos. A veces vengo los tres días, a veces no puedo venir por problemas que a uno se le presentan. Pero casi siempre estoy aquí. Pepe siempre ha dicho que con nosotros tiene un grupo de apoyo y yo estoy al tanto de todo, atiendo al artista que está y estoy pendiente de si le ponen el servicio que necesita y les hago la orden de reservación”, comentó de manera muy agradable.

Foto: Instagram
 

Y añadió: “Vivo en la zona 13 desde el año 1972, desde los mismos inicios de Alamar. Antes de esta obra en la localidad no había nada. En el pasado salíamos a otros lugares, pero el transporte fue empeorando y ya no podíamos salir. Esto es como si fuera mi iglesia. Cuando voy a salir, le digo a mis amigos: voy para mi iglesia, ¿tres días? Sí, tres días”.

De esta manera Fábrica de Trova enriquece con su velada de cada fin de semana la vida y el ambiente de los pobladores de Alamar y de todo aquel que desee disfrutar de los artistas cubanos de altísimo nivel que se presentan allí. En palabras del anfitrión: “Muchas personas vienen, se nos acercan, nos dan las gracias y dicen que desde que este lugar existe les cambió la vida. Nos expresan cosas muy lindas y yo creo que ese es el mejor pago que podemos recibir por este trabajo”.