Jaime Valls reaparece en La Habana

Magda Iris Chirolde López
18/12/2019

Al interior de la galería de arte La Acacia, en La Habana, se expone una parte de la obra artística de Jaime Valls Díaz, quien fuera junto a otros exponentes, un importante artista de la gráfica de la vanguardia de la primera mitad del siglo XX.

 La concepción de un nuevo tipo de cubana está caracterizada por su sensualidad, distinción y elegancia.
Fotos: Enio Echezábal Acosta

 

Dibujos, pinturas, incluso muebles diseñados por él que aún se encontraban en su hogar en la Loma de Chaple, en La Víbora, ambientan una época que anticipó a las artes plásticas con la entrada de nuevos códigos de la vanguardia internacional. Asimismo, al introducir en el anuncio publicitario de corte artístico los símbolos del art nouveau y art decó, este último estilo a partir de la segunda mitad de la década del veinte.

Jaime Valls Díaz, nacido en 1883, en una localidad de Tarragona, España, cursó estudios de pintura y escultura. Ocho años más tarde viajó a Cuba con sus padres y hermanas y se quedó a vivir hasta su muerte en 1955.

El nacimiento de la República Cubana, el 20 de mayo de 1902, trajo un cambio en el diseño de las publicaciones periódicas de nuevo tipo y la publicidad. Estas propiciaron un ambiente mediático en desarrollo altamente competitivo, que hizo del anuncio publicitario, la caricatura, el cartel y la gráfica de revistas, las manifestaciones preferentes de la nueva cultura visual de aquel momento.

Según reseña el ensayista, poeta y crítico del arte, Jorge R. Bermúdez, Jaime Valls fue el introductor del tema afrocubano en la cultura visual. Sus rumberas, maraqueros y bongoseros marcaron un momento excepcional del tema no solo en la gráfica de vanguardia, sino también en las artes plásticas. Sus personajes pasaron indistintamente del anuncio publicitario al lienzo y viceversa.

Desde entonces Valls creó una galería de tipos y costumbres que lo hicieron continuador de Víctor Patricio de Landaluze en este campo, durante la segunda mitad del siglo XX.

Al caminar por el interior de  Acacia podemos visualizar también en las pinturas de Valls un acercamiento a las féminas cubanas, quienes se convirtieron en referentes de nuevos tipos de cubanas. Por encima de todo, la sensualidad, elegancia y distinción acompañaron y, a la vez, promocionaron la amplia gama de productos de tocador, de vestir, la máquina de escribir, el gramófono, la radio y el automóvil como lo cuenta Jorge R. Bermúdez.

Su amor hacia Estrella Abin Quevedo, con quien contrajo matrimonio en 1908, lo inspiró a crear más lienzos. De igual modo, la entrada de Cuba en la Primera Guerra Mundial le posibilitó ganar el primer premio en el concurso de carteles convocado por la comisión de reclutamiento.  

En el año 1930 expuso su primera exposición personal bajo el título “Dibujos de tipos populares y costumbres afrocubanas”. Participó además en muestras colectivas en el Salón de Bellas Artes y fue miembro de la Asociación de Pintores y Escultores de La Habana.

A la edad de 72 años Jaime Valls murió en la capitalina Habana, pero desde 1941 enfermó de Mal de Parkinson, enfermedad que le prohibió continuar dibujando.

Con su obra Valls se convirtió entre los más importantes artistas de la gráfica de vanguardia
de la primera mitad del siglo XX.