ABIERTA COMO MUSEO HACE 50 AÑOS, CUENTA LA INTERESANTE HISTORIA DEL MUEBLE CUBANO

La Casa más antigua de Cuba

Marlene Montoya Maza
30/11/2020

A 50 años de la apertura como Museo de Ambiente Histórico Cubano, con sede en la ciudad santiaguera y declarada Monumento Nacional, no deja de sorprender a los visitantes con los exponentes de sus salas y las narraciones y anécdotas de sus especialistas.

Casa del colonizador Diego Velázquez, conquistador de Cuba y fundador de la Villa Santiago, en este lugar funciona actualmente el Museo de Ambiente Histórico Cubano. Fotos: Miguel Rubiera Justiz
 

Considerada la casa más antigua de Cuba y una de las de América, es conocida por la Casa de Velázquez, ya que en este vetusto inmueble que abre sus puertas frente al parque Carlos Manuel de Céspedes, en la intersección de las calles Santo Tomás y Aguilera, vivió el Adelantado español Diego Velázquez.

Se trata de una edificación muy sólida, con muros exteriores construidos con sillares (bloques de piedra labrados) y, en sus interiores, horcones de madera insertados a las paredes. En estas últimas se utilizó la técnica conocida como verdugada de ladrillos, de origen árabe y más resistente, así el mampuesto sirvió para su revestimiento.

 El Museo de Ambiente Histórico Cubano muestra objetos que relatan la vida cotidiana entre los siglos XVI y XIX.
 

Su construcción se estima entre 1516 y 1530 para acoger la Casa del Gobernador en la planta alta, mientras en la baja funcionó la Casa de Contratación y Comercio y el horno de fundición de oro. De esa vivienda no existen referencias de destrucciones severas o serias afectaciones por devastadores terremotos y huracanes.

Fue el prestigioso arqueólogo, restaurador de obras arquitectónicas y especialista en Artes, de origen catalán, Francisco Prat Puig, quien asumió el rescate y apertura como museo el 30 de noviembre de 1970, para mostrar los ambientes domésticos desde el siglo XVI hasta el XIX. Muchos recuerdan aún las exigencias de Prat a los restauradores durante los ensayos de técnicas antiguas antes de aplicarlas, para asegurar la autenticidad.

 “Durante el recorrido se aprecia el modo de vida de las clases adineradas, con muebles de estilo imperio criollo, victoriano, francés y las vistosas alcobas”.
 

Cuenta con dos viviendas, la primera de arquitectura morisca y la otra de influencia neoclásica. Ambas muestran en sus salas una cronología del arte del mueble, de los ambientes domésticos y las decoraciones interiores en las diferentes centurias.

Según varias investigaciones, el mobiliario se importaba desde el siglo XVI hasta finales del XVII, en este último comenzó a construirse por los artesanos de la Isla y, posteriormente, se copiaron estilos europeos. De la más antigua se conservan el horno de fundición de metales preciosos, las troneras (especie de ventanas que apuntaban a la bahía) y los muros exteriores. Igualmente, interiores de mampuesto hechos con cal, piedra y tierra, algunos horcones de madera sujetos con pasadores de plomo y techos de armadura.

 “Entre sus tantos valiosos exponentes figura una cama imperio la cual, se afirma, fue utilizada por Carlos Manuel de Céspedes en esta urbe”.
 

En cuanto a la del siglo XIX, refleja la influencia de la arquitectura neoclásica, con la llegada a Cuba de emigrantes franceses procedentes de Haití y la introducción del uso de vitrales, persianas, arcos de medio punto y cenefas que adornaban los diferentes espacios.

Durante el recorrido se aprecia el modo de vida de las clases adineradas, con muebles de estilo imperio criollo, victoriano, francés y las vistosas alcobas. Entre sus tantos valiosos exponentes figura una cama imperio la cual, se afirma, fue utilizada por Carlos Manuel de Céspedes en esta urbe. Fabricado de cedro y con forma de góndola, el hermoso ejemplar está expuesto en vivienda del siglo XIX. Sobre su uso por el patriota bayamés existen referencias de Prat Puig, quien rescató importantes reliquias para el museo. Esa pieza de dormitorio perteneció a la familia de Rafael Tamayo Fleitas, compañero de estudios de Céspedes.

“Según varias investigaciones, el mobiliario se importaba desde el siglo XVI hasta finales del XVII, en este último comenzó a construirse por los artesanos de la Isla y, posteriormente, se copiaron estilos europeos”.
 

En los espacios al aire libre del Museo de Ambiente Histórico Cubano, con una ubicación privilegiada en el Anillo Cero del sitio fundacional de la otrora villa, acontecen peñas con agrupaciones vocales, de instrumentos de viento, sopranos, piquetes y de otros formatos para conjugar la historia y la cultura.

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