Como parte de las actividades de la 30 Feria Internacional del Libro de La Habana, en la mañana del miércoles se presentaron los títulos Jorge Oller: memorias de un fotorreportero escrito por la investigadora de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí (BNJM), Mabiel Hidalgo Martínez y Rafael Acosta de Arriba. Biobibliografía, de Leidys Rosales Arzuaga. Ambos libros pueden ser considerados materiales de consulta para investigadores y estudiosos de la prensa, la fotografía, las artes visuales, la literatura y la cultura en general.

Jorge Oller: memorias de un fotorreportero de la Editorial Ocean Sur fue presentado por el periodista Rodolfo Romero Reyes, el poeta y ensayista cubano Rafael Acosta de Arriba y el director del Departamento de Fotografía del periódico Granma, Juvenal Balán.

“Ambos libros pueden ser considerados materiales de consulta para investigadores y estudiosos de la prensa, la fotografía, las artes visuales, la literatura y la cultura en general”.

Rodolfo Romero comentó sobre el lujo de tener un texto como este, por el talento y la trayectoria de Jorge Oller.

“Oller no solo vivió los diferentes momentos históricos de este país, sino que pudo dejar testimonio gráfico de esos sucesos. En este ejemplar, no solo tendrá detalles de su vida personal, sino también sus impresiones sobre determinados momentos de la historia”.

“En los años de la Revolución cubana, sus fotos fueron un testimonio fiel de la obra del pueblo y de su indiscutible líder Fidel Castro”. Foto: Tomada de Ocean Sur

“Jorge Oller es uno de los fotorreporteros más talentosos que ha dado el fotorreportaje en Cuba. Cuando llegó a nosotros este libro, quedamos fascinados, no solo por su vida personal que es extraordinaria, sino también por el rigor con el que la autora asumió la escritura de este”.

Rafael Acosta elogió el trabajo de la autora. Recordó la presentación anterior de este libro, realizada por el periodista y crítico Rolando Pérez Betancourt. “Es una ópera prima, por tanto, tiene valor añadido y esto es sumamente importante”.

El libro cuenta con cuatro capítulos, 160 páginas y un diseño atractivo. En una primera parte, la autora expresa las razones por las que lo escribió: “El trabajo con la colección de fotografías Funcasta, en la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí, me llevó hasta Jorge Oller. La única referencia que encontré en internet sobre la obra de Funcasta fue el artículo que publicara Oller en 2007, en la sección «Grandes momentos del fotorreportaje cubano» del sitio web Cubaperiodistas. Oller, luego de jubilarse del periódico Granma y haber presidido la Sociedad de Beneficencia Naturales de Cataluña, escribió artículos de investigación sobre la historia del fotoperiodismo cubano. A partir de ese momento, me propuse contactarlo y así documentarme con el investigador por excelencia y principal referencista de la historia del fotorreportaje cubano y sus protagonistas: los fotorreporteros”.[1]

“Sirvan estas páginas como homenaje a la vida de Jorge Oller y a la de los fotógrafos de prensa cubanos que nos dejan un legado de imágenes valiosas, como parte del patrimonio documental de la nación y de la vida cotidiana del pueblo”. Foto: De la autora

Acosta de Arriba rememoró la foto realizada por Oller al cadáver de José Antonio Echeverría, poniendo en riesgo su vida, “de esta manera hizo esta imagen memorable”.

En otra parte, el libro recoge los intercambios de Oller con importantes personalidades del siglo XX cubano, entre estas Melba Hernández, Haydee Santamaría, Eusebio Leal, así como las opiniones de otras figuras sobre la obra de este artista del lente.

“Hablar de él y sus imágenes es hablar de cubanía”.

Juvenal afirmó que hablar de Oller es un reto, y leyó unas emotivas palabras para tratar de relatar en síntesis quién es Jorge Oller.

“Me honra tener como amigo y maestro al Premio Nacional de Periodismo José Martí, Jorge Oller. Hablar de él y sus imágenes es hablar de cubanía. Jorge nació en los altos de los estudios fotográficos de su padre Juan Oller Palma, en España; (…) a los cinco años le dio una camarita de cajón y las primeras lecciones de fotografía. No por gusto se dice que nació entre cubetas, ácido acético…”.

“En los años de la Revolución cubana, sus fotos fueron un testimonio fiel de la obra del pueblo y de su indiscutible líder Fidel Castro, a quien vio por primera vez y congeló en el celuloide de su cámara en la Estación Central de los Ferrocarriles alrededor de las 8:00 a.m. de un lunes 16 de mayo de 1955, cuando fue aclamado por la multitud al ser amnistiado él y sus compañeros de lucha del Presidio Modelo…”.

“Cuatro años después, volvió a fotografiarlo cuando entró victorioso a La Habana el 8 de enero de 1959 y continuó haciéndolo durante treinta y tres años, teniendo el privilegio de reportar muchísimas actividades del Comandante en Jefe en el país y el extranjero, quedando marcado por el viaje a Chile, por el cariño que le tributó el presidente Salvador Allende y su pueblo a Fidel…”.

El volumen pretende rendir un homenaje a la vida de Jorge Oller y a la fotografía cubana. Foto: De la autora

Para Oller la fotografía de prensa es: “Captar un instante de la vida, también es detener el tiempo, detener el tiempo es mirar sin prisa y poder reflexionar sobre los acontecimientos pensando como periodista, como fotógrafo de periódico. Es atrapar al instante los hechos y eso es un gran compromiso con el lector…”.

La autora Mabiel Hidalgo Martínez conversó sobre el proceso creativo y la significación en el orden personal. Sus objetivos: rendir un homenaje a la vida de Jorge Oller y a la fotografía cubana. Este proyecto fue presentado en el Centro Pablo de la Torriente Brau en el Concurso Memoria y obtuvo mención, porque se trata de un texto narrado en imágenes, basado en entrevistas tanto de Oller, de sus colegas y la familia. La investigación duró seis meses. “Oller tiene 92 años y la última foto crónica que publicó en Cubaperiodistas fue sobre la fotografía deportiva, el 7 de abril”. “Sirvan estas páginas como homenaje a la vida de Jorge Oller y a la de los fotógrafos de prensa cubanos que nos dejan un legado de imágenes valiosas, como parte del patrimonio documental de la nación y de la vida cotidiana del pueblo”.

El libro describe y sistematiza el legado de Rafael Acosta en la cultura cubana. Foto: BNJM

El libro Rafael Acosta de Arriba. Biobliografía, de la Editorial Bachiller fue presentado por la Dra. Araceli García Carranza, la editora Anette María Jiménez Marata y el poeta y editor Norberto Codina.

Anette resaltó lo meritorio de la investigación realizada por la autora Leybis Rosales Arzuaga, ya que abordó de manera exhaustiva un género que, en la actualidad, no se hace en Cuba y que la investigadora supo enriquecer. Comentó sobre el proceso de edición y diseño: “fue un libro gestado en circunstancias extremas, un texto con muchos tecnicismos, lenguaje especializado, cada signo de puntuación posee un significado en el lenguaje del texto. La diseñadora Dailén Vázquez Gómez supo captar la belleza del libro, le otorgó un valor artístico y espiritual que superó nuestras expectativas”.

“Fue un libro gestado en circunstancias extremas, un texto con muchos tecnicismos, lenguaje especializado, cada signo de puntuación posee un significado en el lenguaje del texto”.

Por su parte, Araceli García Carranza, jefa de investigaciones de la centenaria BNCJM, destacó la labor de la autora: “Merece nuestra consideración y respeto, su sensibilidad y talento hicieron posible una obra completa hasta esta, su fecha de presentación. Su repertorio describe y sistematiza el legado de Rafael Acosta en la cultura cubana”. Además, hizo un recorrido por la trayectoria profesional del ensayista, poeta, investigador, historiador, crítico de arte con más de veinte obras publicadas.

La Biobliografía… fue realizada por un equipo de trabajo de lujo: Anette Jiménez (edición y corrección), Dailén Vázquez Gómez (diseño interior y maquetación), Masvidal (diseño de cubierta), Néstor Martí (foto de cubierta) e incluye un texto del biobliografiado (“Unas palabras agradecidas”). A modo de prólogo, la doctora Araceli García Carranza agrupó una serie de reflexiones que tituló “Una amistad y un repertorio bibliográfico: crisoles de vidas”.

“Estos estudios nos dan de cuerpo entero a la persona, al intelectual que es objeto de estudio”. Foto: De la autora

La escritora reveló que, hacer una biobibliografía no es tarea fácil: “En primer lugar se hace necesario buscar la información, confeccionar y digitalizar fichas bibliográficas, realizar una tabla de contenido y por último el índice onomástico”. Se trata de realizar un análisis de información de su obra, unido a la vida del biografiado. “Es una tarea compleja y de mucha seriedad. Agradezco el apoyo incondicional y la amistad de Aracelis y Rafael, sin ellos hubiese sido imposible realizar esta obra de investigación”.

Según la autora, el lector encontrará “alrededor de 1592 asientos bibliográficos, 954 activos y 638 pasivos” y enfatizó que, “aparecen registrados 23 libros publicados, unas 100 colaboraciones a través de ensayos y prólogos a libros de otros autores, 122 entrevistas realizadas a él, 236 manuscritos, así como 26 entrevistas realizadas por el propio autor”.

Norberto Codina enfatizó que la primera impresión que tuvo del libro, “es como si estuviera en una película de largometraje, contemplé gran parte de mi vida al pasar”. “Estos estudios nos dan de cuerpo entero a la persona, al intelectual que es objeto de estudio. Este tejido escritural revelado con las fuentes bibliográficas, hicieron posible que me sintiera involucrado”.

Al finalizar la presentación, Rafael Acosta resaltó la importancia de que los investigadores tengan su propia biobliografía y que debe aparecer la persona que haga posible este tipo de texto técnico.


Nota:

[1] Hidalgo, Mabiel. “Razones para escribir un libro”, en Jorge Oller: Memorias de un fotorreportero. Editorial Ocean Sur, 2021.