Eusebio Hernández Pérez nació en 1853, el mismo año en que José Martí y, para ser más precisos, el 18 de enero, es decir, diez días antes que el Apóstol de la independencia de Cuba. General, médico e historiador, no olvidemos que el conocido hospital Maternidad Obrera lleva su nombre por cuanto fue profesor de Obstetricia de la Universidad de La Habana y su prestigio alcanzó nacional reconocimiento. Nacido en Colón, provincia de Matanzas, la familia lo envió a Madrid para que cursara los estudios de Medicina y fue en la Península donde estableció nexos con la revolución independentista a través de la figura del general Calixto García.

El conocido hospital Maternidad Obrera lleva el nombre del doctor Eusebio Hernández, quien fuera profesor de Obstetricia de la Universidad de La Habana. Foto: Tomada de Radio Rebelde

Eusebio Hernández, uno más entre los muchos patriotas convencidos de que solo el camino de las armas conduciría a la emancipación, aparece junto a los organizadores del fallido intento de la Guerra Chiquita, que sucedió a la terminación de la Guerra Grande, o sea, la que cubre los diez años comprendidos entre 1868 y 1878. Largo fue su exilio, y en el lapso comprendido entre 1880 y 1887 muy estrechos fueron sus vínculos con el general Antonio Maceo, cuya personalidad estudió con el interés de un sicólogo y la constancia de un historiador. Del héroe de Baraguá escribió: “Él anuló el Pacto del Zanjón, lo redujo a una tregua en Baraguá, y venció a todos los que en él intervinieron…”.

A finales de la década del 80 el doctor Hernández se trasladó a París, donde ejerció la medicina. En Europa perfeccionó los estudios especializados en Ginecología y Obstetricia, aunque no por ello dejó de involucrarse en los trajines revolucionarios que, desde la capital francesa, promovían los cubanos separatistas. De vuelta a la patria lo sorprendió la guerra de Martí, y entonces marchó rumbo a Estados Unidos para, desde esa nación, incorporarse, en marzo de 1896, a la expedición del Bermudas. Con las fuerzas del General en Jefe Máximo Gómez, hizo la campaña bélica hasta que el Consejo de Gobierno reclamó sus servicios como secretario de Relaciones Exteriores de la República en Armas, cargo al que pronto renunció por discrepancias con el presidente Salvador Cisneros Betancourt, incorporándose de nuevo a las filas libertadoras, al lado de Gómez y después en las de Calixto García. En el campo de la insurrección ganó el ascenso a general de brigada, pero el deterioro creciente de su salud fue causa de que lo autorizaran a partir hacia el extranjero, desde donde tuvo conocimiento de la intromisión norteamericana en el conflicto, a la cual emplazó públicamente a definirse sobre la independencia de Cuba.

El doctor Hernández mantuvo sus firmes convicciones patrióticas durante la ocupación norteamericana y la república, abogando por la derogación de la Enmienda Platt. A inicios del siglo XX, fue en dos ocasiones candidato a la vicepresidencia: junto al general Bartolomé Masó en las primeras elecciones republicanas (que ganó Tomás Estrada Palma) y después en 1912, con el doctor Alfredo Zayas, quien fuera derrotado por Mario García Menocal.

El doctor Hernández mantuvo sus firmes convicciones patrióticas durante la ocupación norteamericana y la república, abogando por la derogación de la Enmienda Platt.

El doctor Hernández decidió pues retirarse de la política para dedicarse del todo a la profesión médica y a su cátedra en la Universidad de La Habana, una labor que le mereció el respeto del estudiantado y demás sectores de la sociedad que lo tuvieron como paladín de honestidad, por cuanto su conducta ciudadana, en la guerra y en la paz, resultó intachable. De esta etapa final de su vida se recuerda su apoyo a los estudiantes que, junto a Julio Antonio Mella, promueven la Reforma Universitaria. Como hombre de ciencias obtuvo notable reputación ―fue miembro de la Academia de Ciencias de Cuba y de la Sociedad de Obstetricia de Francia― y dejó una apreciable obra escrita en el terreno de la Obstetricia y la Ginecología, que fueron sus especialidades.

Como historiador, orador, intelectual, personalidad de la cultura cubana y participante-testimoniante de cuanto narró, se le recuerda por las dos conferencias que dictó acerca de la personalidad, que muy de cerca estudió, del general Antonio Maceo, de quien dijo: “… Fue el brazo de la Revolución, pero el brazo movido por su propio pensamiento, sobre todo en los instantes de grandes peligros, en los que no recibía órdenes porque no había quien las diera”.[1]

El doctor Eusebio Hernández vivió 80 años y su deceso acaeció en 1933.


Notas:

[1] Las dos citas referidas al mayor general Antonio Maceo se tomaron del libro Maceo; dos conferencias históricas, por Eusebio Hernández, edición del Instituto Cubano del Libro, La Habana, 1968.