Matanzas, con un poco más de libros en las casas

Yenli Lemus Domínguez
18/3/2019

Suelto, pero con las manos ocupadas, iba Josuán Caraballo por la calle de Narváez, en la ciudad de Matanzas. No importa que tenga dos años, su mamá Isis lo llevó para que asistiera a la Feria del Libro, para motivarlo e inculcarle la utilidad de la lectura.

“Presentaciones literarias, coloquios y exposiciones de creadores vinculados al diseño gráfico no faltaron
en la primera ciudad moderna de Cuba para propiciar el intercambio entre los autores y el público.” 
Fotos: Cortesía de la autora
 

No pocas familias aprovecharon el tiempo libre para recorrer la ribera del río San Juan que, por vez primera, junto a la Plaza de la Vigía, acogió desde el día 5 hasta el 10 de marzo, la fiesta de las letras en la llamada Atenas de Cuba.
Hermoso fue ver al pueblo feliz en el Paseo del San Juan, bello tras la reanimación de la “Narváez” por el aniversario 325 de la urbe yumurina, y darle al espacio la maravilla de libros, música y arte, declaró Efrahim Pérez Izquierdo, director del Centro Provincial del Libro y la Literatura en el territorio.

Ante la convocatoria se articularon esfuerzos y en 4 cuadras, casi 500 metros, se ubicaron 31 quioscos, siempre con público; “teníamos la preocupación por la intensidad del sol, pero la población expresó satisfacción y que se repita esa sede”, comentó el directivo.

“Ya las personas quieren incluso extender el horario, en ediciones venideras hay que pensar en la manera de iluminar mejor el área para extender la venta hasta más tarde en la noche”, añadió Efrahim, quien afirmó también “tuvimos más de 411 títulos en venta, y las editoriales de la provincia, Aldabón; Vigía; Matanzas y El Fortín, con un esfuerzo loable, nutrieron el catálogo literario accesible.”

“Como reto más grande se mantiene la capacidad de dar respuesta a todos los públicos: existen textos que no logramos tener; y cumplir las expectativas de las personas en cuanto a variedad y cantidad de ejemplares permanece como meta, afirmó Pérez Izquierdo.

Creadores invitados como Víctor Rodríguez Núñez, poeta, profesor y traductor cubano, radicado en Estados Unidos; y Margaret Randall, escritora y traductora norteamericana, enriquecieron el programa del evento y a la vez disfrutaron de sus jornadas.

“Hermoso fue ver al pueblo feliz en el Paseo del San Juan.”
 

“La de Matanzas es una feria extraordinaria, un evento cultural de primera, tengo la suerte de ser invitado a ferias del libro en más de 50 países. Hace unas semanas estuve en la de Casablanca, en Marruecos y me quedo con la de Matanzas”, confesó Víctor Rodríguez Núñez.

“Me gusta mucho la Feria de Matanzas —comentó Margaret Randall—,  es  acogedora. Siempre siento que me gusta este tipo de eventos en Cuba y creo que es por el esfuerzo, tanto del gobierno como de los mismos artistas. Lo que falta en recursos lo compensa la creatividad, el abrazo cálido que hay para todo el mundo.”

Presentaciones literarias, coloquios y exposiciones de creadores vinculados al diseño gráfico no faltaron en la primera ciudad moderna de Cuba para propiciar el intercambio entre los autores y el público, favorecer el acceso a literatura valiosa, y estimular el hábito de la lectura y la creación.

Luego de los días de la Feria, el paseo de Narváez vuelve a ser un poco más tranquilo; en la ciudad de Carilda, la poeta que no faltó en la Feria, porque según Miguel Barnet, a los que se sirven de su destellante folclor les ha concedido el privilegio de su abrigo espiritual; hay ahora un poco más de libros en las casas, para consultarlos, para disfrutarlos, o tal vez para leerlos a la orilla del mismo San Juan donde fueron escogidos.