Música, baile y percusión en la Fiesta del Tambor

Tay Álvarez de la Campa
6/3/2019

Giraldo Piloto, en la batería, acompañado de su grupo Klimax, dieron inicio, en el Teatro Karl Marx, a la primera Gala de la Fiesta del Tambor Guillermo Barreto In Memorian, que en este año llega a su decimoctava edición.

La sala de los grandes acontecimientos fue testigo de la fusión de sonidos caribeños proyectados por el timbal, la batería, el drums, el tambor y otros instrumentos de percusión, los que dotaron al espectáculo de variedad de timbres y sonoridades, en una noche titulada SABIAN-CUBAPLUS-KOSAMUSIC.

La agrupación que lidera Piloto ofreció una magistral demostración de rumba y, junto al grupo Timbalaye, brindó una pequeña dosis de lo mejor de la música afrocubana, reconocida en el mundo entero por ser capaz de poner a bailar a quien la escuche.

Timbalaye y Klimax en el Festival del Tambor. Fotos: Ariel Cecilio Lemus
 

El jazz pasó a ser percusión en una presentación “mano a mano” de los jóvenes músicos Ruly Herrera y Ruy Adrián López-Nussa. Este reto concluyó con un fraternal abrazo de estos dos representantes del movimiento joven de jazz que ahora mismo está tomando auge en la Isla.

Después, llegaron al escenario Mark Guiliana, Jason Linder y Chris Morrisey, destacados artistas estadounidenses a quienes solo les bastó un piano eléctrico, una batería y una guitarra para trasmitir buenas vibras y, sobre todo, música instrumental de calidad.

Piloto y Klimax regresaron al escenario, esta vez junto a el Piraña, uno de los más reconocidos cajoneros de España, de todos los tiempos. Este número musical demostró lo fructífero e interesante que resultan las colaboraciones artísticas entre ambas naciones, y fue además preámbulo a la noche que este miércoles se dedicará al país ibérico.

El Piraña en el Festival del Tambor.
 

Y para poner la música cubana bien en alto, llegaron al escenario las agrupaciones Los Papines, Más con Menos y Alain Pérez, quienes defienden en cada escenario lo mejor de nuestras tradiciones sonoras.

El público de pie, coreó, bailó y aplaudió a cada grupo, a los que les bastó apenas un tema para ratificar la valía de la clave cubana, la popularidad que tienen dentro del ámbito musical, foráneo y del patio, y el excelente uso de la percusión que hacen en el escenario.

“Un timbal para el timbalero”, repetía Alain Pérez, mientras Más con Menos pedía al público bailar, y Los Papines, suerte y salud.

Los Papines en la Fiesta del Tambor.
 

Casi en los últimos minutos de la noche, llegaron al escenario Rodney Barreto y Oliver Valdés, para protagonizar una fusión amistosa en donde su dominio magistral de la batería se llevó todos los aplausos.

Para finalizar esta gala, se unieron a Barreto y a Valdés, Samuel Formell y su orquesta, demostrando una vez más el por qué Los Van Van son calificados como el buque insignia de la música popular cubana. No merecían menos que un público de pie. No hubo persona en el Karl Marx que no bailara al ritmo de la orquesta y de las voces de sus tres cantantes.

Fue este un muy disfrutado espectáculo, prueba de la calidad de la música popular cubana y del cariño con que se la recibe, en Cuba y en el mundo. Esta Fiesta del Tambor, que hasta el 10 de marzo acoge la capital cubana, promete más noches así.

 
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