Con júbilo, en especial  infantil, se abrieron las puertas de la Feria del Libro en Santiago de Cuba, en días azotados por la lluvia, inclemencia que en vez de importunar pareció una convocatoria al deseo de adentrarse, a través de los libros, en otras existencias, otros mundos.


La XXVII Feria Internacional del Libro se desarrolló en el complejo cultural
Heredia de Santiago de Cuba. Fotos: Miguel Rubiera Justiz
 

La edición 27 del magno evento cultural cubano llegó con cerca de 300 títulos a la “tierra caliente”, algo entibiada por esos aguaceros de mayo.

China, país invitado de honor, resultó uno de los motivos más atrayentes del programa. Además de literatura del gigante asiático, diversas iniciativas estuvieron entre las preferidas, principalmente por el público más joven. El club de go (legendario juego de fichas), artes marciales, exhibición de vestuarios típicos, filmes, copia de documentos e información multimedia referentes a la cultura asiática, atraparon la atención de verdaderos enjambres de niños.

Los pequeños también celebraron sus propios encuentros de escritores y fueron los dueños del pabellón Tesoro de Papel, la sala El Cochero Azul y los proyectos Zona Zen y Universo de papel, rodeados de origamis (figuras de papel) y del resonar de haikus (versos cortos).

Entre los textos sobre la nación asiática sobresalieron La abeja diligente, Mil proverbios chinos, La Hija del rey dragón, Cuentos de la Dinastía Tang y Teléfono móvil, este último de Liu Zhenyun, todo un fenómeno literario en ese país, al abordar de forma novedosa las relaciones humanas en la contemporaneidad.

A esos libros de la editorial Arte y Literatura se sumaron otros como Los chinos en el Oriente cubano, de Oscar Pupo, por Ediciones Santiago.

Esta  editora, además, exhibió Casa del fabulador, del poeta Reynaldo García, Premio Casa de las Américas 2017; y Personajes y pasajes de Santiago de Cuba (siglo XIX), de Olga Portuondo.

De la sede santiaguera, otra de las editoriales, Oriente, presentó El silencio de los peces, del poeta Eduard Encina; Ediciones Caserón hizo lo propio con Pedro Ivonnet: Pasión y muerte de un mambí desconocido, de Loreto Ramos; y Narraciones en el tiempo, compilado por Iván Grajales y Ronald Ramírez, entre otras muestras del quehacer editorial santiaguero.

También tuvo su espacio Ediciones Claustrofobia, iniciativa para fomentar la literatura digital, destacada en el panorama cultural de la urbe suroriental.

La feria se extendió por 11 sedes, como la Universidad de Oriente y la filial provincial de la Asociación Hermanos Saíz; asimismo, con el programa Los libros andan, las narrativas y poéticas recorrieron calles, comunidades, empresas, escuelas y llegaron por igual al alcance de niños, ancianos, cadetes y reclusos.

En una cita dedicada a los 150 años del Grito de Independencia y los aniversarios 165 del natalicio de José Martí, 65 del asalto al Cuartel Moncada y 60 del Triunfo de la Revolución, la historia patria no podía pasar desapercibida.

Desde las palabras inaugurales, a cargo del santiaguero Hebert Pérez, Premio Nacional de Historia 2017, quedó claro lo importante de sentir el acontecer nacional a lo largo de los siglos como algo vivo, parte indisoluble de cada cubano verdadero.

Pérez ponderó el hábito de leer desde edades tempranas y hasta la ancianidad y su influencia en asumir la identidad como individuo y como pueblo, con orgullo, firmeza y dignidad.

Esta vez en Santiago de Cuba volvió a ser un hito la reedición del libro Reto a la soledad, del Héroe de la República de Cuba, Coronel Orlando Cardoso Villavicencio, páginas sobre la cotidianidad de la valerosa resistencia del entonces joven combatiente cubano, preso durante más de una década en Somalia.

La obra de Cardoso Villavicencio, de más de 120 mil ejemplares vendidos, atrapó, como es costumbre, la atención de los lectores.

Otro momento de gran significación aconteció el sábado día 12, en el Teatro Heredia, con la entrega al Historiador de La Habana, Doctor Eusebio Leal Spengler, del Premio Arturo Duque de Estrada, por su consagración a las ciencias históricas, reconocimiento que en nombre del galardonado recibió Mario Cremata Ferrán, director de Ediciones Boloña, sello literario de la Oficina del Historiador de La Habana.

En la conferencia La Patria amada de Eusebio Leal, la Doctora Olga Portuondo Zúñiga, Historiadora de la Ciudad de Santiago de Cuba, resaltó su vocación patriótica como un elemento inseparable de su trayectoria profesional, consagrada a realzar las esencias de su país.


El escritor y periodista Ignacio Ramonet realizó la presentación de su libro Cien Horas con Fidel,
en el Salón de los Vitrales de la Plaza de la Revolución Antonio Maceo
 

La clausura de la XXVII Feria del Libro constituyó un momento culminante con las presentaciones de la reedición de Cien horas con Fidel, por su autor Ignacio Ramonet, así como Hasta siempre Fidel, selección y notas de Rosa Miriam Elizalde, por Abel Prieto, ministro de Cultura.

Un cierre elocuente, con el libro de la entrevista más grande hecha al líder, y el de la despedida, el adiós al cuerpo pero no a la fuerza telúrica del héroe, que descansa en la Ciudad Héroe, urbe acometida por un deseo hondo de lectura, de asimilación íntima, en estos días místicos, regados con lluvia.