Hasta el once de diciembre próximo, una de las salas transitorias del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), Edificio de Arte Cubano, acogerá la exposición colectiva La mirada inédita. El dibujo y la gráfica en los años veinte y treinta. Tal como indica su título, esta nueva propuesta del MNBA recoge dibujos, bocetos, grabados e ilustraciones realizados por figuras imprescindibles dentro de la Primera Vanguardia cubana. 

Los pintores Amelia Peláez, Carlos Enríquez, Víctor Manuel, Arístides Fernández, Marcelo Pogolotti y Antonio Gattorno, así como los caricaturistas y dibujantes Rafael Blanco, Eduardo Abela, Jorge Rigol, Jaime Walls, Conrado Massager, José Manuel Acosta, Lily del Barrio y Emilio Amero, aparecen representados en un sólido y amplio discurso curatorial propuesto por Roberto Cobas Amate.


Imagen de portada: Maité Fernández Barroso
 

Son varios los elementos a destacar en la muestra. Por un lado, la oportunidad que nos ofrece de entrar en contacto con piezas ejecutadas sobre papel que forman parte de los fondos del Museo, aunque no se muestran en exhibición permanente. Por el otro, nos ofrece un recorrido por las múltiples maneras en que los creadores de la primera Vanguardia reinterpretaron y abordaron la identidad nacional. Llaman especialmente la atención los acercamientos a la música, los rasgos físicos y los bailes del individuo negro, los conflictos sociales entre la masa obrera y la oligarquía socioeconómica del momento, los cambios de visualidad que introdujeron dibujantes y diseñadores gráficos en revistas de amplia popularidad, así como la consciente ruptura de estereotipos raciales y estéticos explotados hasta el momento.

El erotismo feroz de Carlos Enríquez, gestor de un romancero guajiro que exploró un criollismo epicúreo y violento inspirado en leyendas, mitos o héroes del campesinado cubano; la dramática contención, el silencio y la melancolía en las escenas rurales de Arístides Fernández; la originalidad y la belleza en el tratamiento de la figura femenina desplegado por Amelia Peláez y Víctor Manuel; las hordas de agotados obreros a la espera de un empleo representadas por Marcelo Pogolotti; las massagirls de Massager, dúctiles y elegantes, con fuerte sabor art decó… 

Humor político a cargo del Bobo de Abela, grotescas acuarelas que develan los horrores de la República mediatizada, bocetos que recrean inusuales programas iconográficos de la Virgen de la Caridad, trabajadores aglutinados en una manifestación henchida de banderas rojas, mujeres desnudas que se disuelven en la lujuriosa floresta de la manigua, novios a la espera de un descuido para besarse a través de una ventana: La mirada inédita explora con inteligencia y acierto los aires de renovación que introdujeron nuestros primeros artistas modernos; importantes transformaciones que se anunciaron desde el dibujo y la gráfica para terminar reestructurando todo el panorama plástico insular de la primera mitad del siglo XX.

Fuente: sitio web UNEAC