Una piensa de inmediato en Habana Blues cuando está cerca de tener en las manos el libro Nadie se va del todo. Músicos de Cuba y del mundo (Ediciones La Luz) de Joaquín Borges Triana. Si bien la película resultó una suerte de antología de canciones que se quedaron en la generación de los noventa independientemente de las idas y las vueltas de sus autores, y expuso los giros en la vida de músicos del patio para salir del ahogo económico de aquel momento, este texto ayuda a profundizar en las transformaciones de la escena musical del patio —donde ese decenio también dejó marcas—, y entender por qué una de sus principales conclusiones es que en la actualidad en el concepto de música cubana se rebasan los límites geográficos de la Isla.

Este periodista y doctor en Ciencias sobre Arte, aunque quienes lo conocen pudieran decir: este melómano que ha sido un rastreador incansable de la  música hecha por cubanos en cualquier lugar del mundo,  ha conformado el libro en varias etapas. Primero, como intérprete de las reliquias discográficas que han llegado a sus manos desde España, Francia, Argentina, Canadá, Estados Unidos y otros sitios, y que ha reseñado de manera constante; también, a partir de sus diálogos con creadores en diferentes viajes que ha hecho al centro de la escena cubana en alguno de esos países; a través del abordaje del tema en textos suyos anteriores como Con-cierto Cubano: la vida es un divino guión, y sobre todo, durante encuentros en las noches habaneras con quienes regresan o andan de paso, pues, como él ha dicho, muchos que conforman nuestra diáspora musical mantienen intactos los vínculos con su tierra.


Portada del libro de Joaquín Borges-Triana
 

Nadie se va del todo. Músicos de Cuba y del mundo vuelve a tener un tono académico en su intento de tocar el fondo de los procesos migratorios e identitarios de la música cubana; sin embargo, el relato periodístico no se disuelve y ello contribuye a adentrarse con facilidad en un libro que trata aspectos musicales, culturales, sociales, económicos, históricos y políticos al desentrañar las complejidades que atraviesan esas letras y/o estéticas que en algún momento nos detuvieron a sentir y pensar.

Teniendo en cuenta lo anterior, la reflexión de Borges Triana pasa por la realidad nacional, pero también global, como mismo ocurre con los discursos y los trayectos de la música. Todo ello es importante no solo para comprender lo que ha venido ocurriendo desde los ochenta hasta la actualidad, sino para captar la conformación de nuevos paradigmas musicales. Por supuesto, como en otros textos suyos, las luces se encienden para instituciones del patio en torno a problemáticas como el mercado, las restructuraciones culturales y musicales en diálogo con aspectos sociales y, sobre todo, aparece la necesidad de leer el pasado reciente para poder enfrentar los cambios de un país cada vez más transterritorial.

Cuánto ha estado la identidad cubana en el imaginario de la diáspora se aborda a través de preguntas como las siguientes: “¿Qué significa ser cubano en un país que no sea Cuba?, ¿Cómo confrontar las señas de identidad del cubano con las de la cultura dominante en el país de acogida?, ¿Existe una música cubana de la diáspora? Si fuera así, ¿es diferente a la música de la Isla?, ¿Cuál ha sido el papel de la música cubana en la sociedad y el circuito musical donde nuestros compatriotas se han radicado?”

El libro, que resultó mención en el Premio de Musicología de Casa de las Américas en el 2012, se editó por primera vez en Estados Unidos. Esta publicación bajo el sello holguinero La Luz —que, por cierto, está teniendo un rol relevante en rescatar textos con fisonomías polémicas e interesantes—, se presentará el domingo 4 de febrero a las 3:00pm, en el Salón de Mayo del Pabellón Cuba, y el lunes 5, a la misma hora, en el Submarino Amarillo (Calles 17 y 6, Vedado). El diálogo con su autor, en el marco ya de la Feria del Libro, será un preámbulo para entrar en una obra con la que se salvan del silencio producciones, intérpretes y análisis que son parte del devenir cubano contemporáneo.