La necesidad de dar una mirada introspectiva a la recién finalizada versión local de la Feria Internacional del Libro y la Literatura en su XXVII edición  condujo  a esta reportera a dialogar con Víctor Martínez Piñón, director del Centro Municipal del ramo en Isla de la Juventud.

Este evento cultural —reconocido como el más significativo del movimiento editorial cubano, desarrollado del cinco al ocho de abril— tuvo más luces que sombras, comentó el directivo. Apuntó que en esos días acaparó la atención de los locales el Coronel Orlando Cardoso Villavicencio, quien dialogó con universitarios, soldados y oficiales de la Delegación Territorial del Ministerio del Interior y público en general en la sala profesional, durante las presentaciones de Reto a la soledad, su texto testimonial.


Lectores que asisten a la XXVII Feria Internacional del Libro y la Literatura por fin acceden al título
Reto a la soledad, del Coronel Orlando Cardoso Villavicencio. Fotos: Roberto Díaz Martortell

 

“Fue emotivo ver cómo los pioneros se identificaron con el Héroe cubano, cuya obra presentada alude a las aterradoras circunstancias vividas por el entonces joven combatiente internacionalista, quien a la edad de 20 años fue prisionero de guerra y confinado por más de una década en solitario en una cárcel de máxima seguridad en Somalia”, refirió.

En tal sentido señaló que, precisamente, Reto a la soledad fue uno de los títulos agotados en la cita, junto a Hasta siempre Fidel, homenaje póstumo del pueblo cubano y los amigos del mundo al Comandante en Jefe, a partir de la compilación de 447 textos periodísticos y 529 imágenes de la autoría de 41 fotorreporteros de 17 medios de prensa escrita y digital, por la colega Rosa Miriam Elizalde.

Corrieron igual suerte los diccionarios y los libros referidos al arte culinario,  entre los que figura Comer con identidad, del camagüeyano Francisco Rodríguez Pino, chef reconocido internacionalmente, y la local Liudys Carmona Calaña, señaló Martínez Piñón.

Aseguró que una de las novedades editoriales más esperadas y además demandadas por los apasionados al deporte de las bolas y los strikes fue El súper 12, libro de Crecencio Blanco Páez y Gustavo Vega Izquierdo -dedicado a Michel Enríquez Tamayo-, el antesalista del equipo de los Piratas del municipio especial.

“Otro de los saldos positivos de la recién concluida feria fue que crecimos en número de puntos de venta, eso permitió vender más de 23 mil 300 ejemplares, cifra alcanzada gracias a la existencia en inventario de otros títulos, locales y nacionales”, precisó. Significó que de 9:00 am a 9:00 pm, funcionó durante cuatro días la aludida fiesta de las artes, con un programa único de 82 actividades literarias, en el cual nuestros escritores se sintieron protagonistas de ese espacio, que sirvió para homenajear, además,  a José Antonio Quintana Veiga, quien destaca por su vasta obra.

“A pesar que la actual edición resultó mejor que la precedente, todavía el aseguramiento del transporte es el “talón de Aquiles”, si bien funcionaron adecuadamente los medios para trasladar a los escritores y la logística, faltó un carro ligero para resolver cualquier imprevisto”, señaló.

Explicó el directivo que por ese motivo se movieron de lugar y hora una o dos actividades y otra se suspendió por problemas de coordinación. “Pero te puedo decir que el 85 por ciento del programa se cumplió como estaba previsto, buena cosecha para nosotros porque la bolsa involucra a muchos actores”.

En el momento de la anterior entrevista para La Jiribilla, se pensó concentrar las actividades en la Plaza Memorial El Pinero, pero nos percatamos a tiempo de que resultaría inoperante para el público, por eso ocupamos el 15 de Mayo, parque dotado de sombra por la arboleda y bancos, donde emplazamos la mayoría de las carpas, apuntó. Dijo que en ese espacio -donde antes estuvo el hotel Isla de Pinos, sede en 1953 de la primera conferencia de prensa ofrecida por Fidel Castro el día de la excarcelación de los moncadistas del Presidio Modelo- confluyeron casas editoras de España, de las provincias Camagüey, Artemisa y Mayabeque, de las locales Áncora y El Abra; y una representación de la librería de la habanera Terminal de Ómnibus Nacionales.

“Allí funcionó el Pabellón Infantil Tesoro de papel, donde se vendieron atractivos libros troquelados, cartonería con cuquitas, juegos de azar, todo eso le dio colorido al área y la población lo agradeció mucho, porque como en ediciones anteriores la literatura infantil ha sido una de las más buscadas”, apuntó.


El pabellón infantil Tesoro de papel en Isla de la Juventud reservó para los niños
ventas de libros, cartonería, confituras y actividades culturales

 

Significó la buena calidad de los actos de inauguración y clausura, reconoció la participación de los estudiantes de la escuela vocacional de arte, quienes amenizaron las áreas profesionales y protagonizaron la gala final, asimismo, agradeció la contribución de la prensa en la cobertura permanente a ese suceso cultural.

La XXVII edición de la Feria en Isla de la Juventud se caracterizó por la disciplina del público, ambiente festivo, precios asequibles y atractivos diseños en las cubiertas de las publicaciones locales y una innegable sed de lectura.