“La décima: una pandemia que ojalá nunca tenga cura”. Este deseo, dicho con vehemencia y pasión por quienes lo pidieron, formó parte del texto de la representación teatral que protagonizaron los poetas Alex Díaz Hernández y Roly Ávalos Díaz, en el hermoso espectáculo que dejó oficialmente inaugurado el Primer Congreso Iberoamericano de la Décima y el Verso Improvisado, en el Museo Nacional de Bellas Artes, el pasado 5 de septiembre.

Organizado en honor a Jesús Orta Ruiz, el Indio Naborí, con motivo del Centenario de su natalicio, el certamen se propuso, entre sus principales objetivos, “unir generaciones de exponentes, promotores, improvisadores, investigadores y estudiosos consagrados y los jóvenes que están empezando ahora, pero que ya tienen, muchos de ellos, un trabajo realmente bueno, consistente”, dijo en exclusiva Alex Díaz Hernández, líder del proyecto Oralitura Habana.

Alex Díaz Hernández. Imagen: Tomada de tvcubana

¿Cómo valoras la participación de los jóvenes en el primer Congreso dedicado a la décima y el verso improvisado?

Considero que fue una participación muy buena. En mi opinión resultó importante que se le concediera un espacio, que se le ofrecieran oportunidades a aquellos que defienden esta tradición desde las edades más tempranas.

En ese encuentro se dio cita una buena parte de la joven vanguardia de la improvisación poética en Cuba. Esa, como otras, son oportunidades que ya hemos conquistado. Para lograr otras, en cambio, hay que continuar trabajando para crearlas, para que existan.

En La Habana, por ejemplo, con Oralitura Habana, hemos logrado hacer, a mi juicio, una labor muy buena con la valiosa ayuda de muchas personas que nos han extendido su mano generosa. En otras provincias del país, sin embargo, es menor el trabajo desarrollado.

En el contexto del Congreso se presentaron los resultados del trabajo del proyecto Décima cuerda, de Ciego de Ávila, que prácticamente está en sus comienzos. De la misma manera se expusieron los resultados alcanzados por la Casa de la Décima en Mayabeque que, a diferencia del proyecto de Ciego, cuenta con resultados verdaderamente relevantes.

Oralitura Habana presentó también sus experiencias. Es aún un proyecto muy joven, con solo tres años de creado, a pesar de ello hemos avanzado bastante.

Es una realidad que al movimiento joven le falta muchísimo por hacer. Sobre todo demostrar que el repentismo no es un género pasado de moda, ni que le gusta solo a las personas de la tercera edad, sino que sus exponentes y promotores somos jóvenes, niños, mujeres y hombres que tienen los mismos gustos y preferencias que otras muchas personas que no son sus seguidores, que cualquier joven obrero o universitario, por ejemplo.

Cuando se logre valorar realmente el trabajo que estamos haciendo los jóvenes que integramos alguno de esos tres proyectos, se producirá un cambio radical. Y eso es, si se quiere, la parte más importante de la tarea que debemos emprender o continuar.

Actividades desarrolladas durante la celebración del Congreso

En la primera sesión del día 5 ofrecimos una conferencia donde dimos a conocer el trabajo realizado y los logros del proyecto. Asimismo, precedido por una breve preparación, Décima cuerda, la Casa de la décima y Oralitura Habana presentamos un espectáculo coordinado a través de Oralitura Habana.

Asistimos, por supuesto, al resto de las sesiones programadas para los tres días del evento.

Organizado en honor a Jesús Orta Ruiz, el Indio Naborí, con motivo del Centenario de su natalicio, el certamen se propuso, entre sus principales objetivos, “unir generaciones de exponentes, promotores, improvisadores, investigadores y estudiosos consagrados y los jóvenes…

Y ahora, ya finalizado el Congreso, aunamos iniciativas y esfuerzos en la preparación de un gran evento, previsto tentativamente para el 28 de octubre, en el marco de la Jornada Siempre Naborí, concebida hasta el mes de diciembre. Será una jornada gigantesca dedicada por entero al Centenario de ese poeta imprescindible de la décima cubana.

Escogimos como escenario La Tropical, y las actividades han sido programadas para todo el día. Entre ellas incluimos un evento teórico, además de la proyección de películas, una feria de emprendedores, guateques tradicionales y conciertos de música popular vinculada con el repentismo que, como se conoce, es parte de la propia dinámica de Oralitura Habana. O sea, vincular el repentismo con otras manifestaciones artísticas.

En esa gran jornada, que aspiramos sea una de las mejores, la poesía será la protagonista.

Como joven y poeta, además de creador de un proyecto cuyos frutos ya son apreciables, ¿qué importancia concedes al primer Congreso de la décima y el verso improvisado recién concluido?

Creo que fue un evento de gran relevancia, y sus mayores logros estarán en que continúen celebrándose este tipo de encuentros. Que no se queden en esa primera convocatoria.

El Congreso fue el momento ideal que propició la reunión de todos, o al menos la mayoría, de los exponentes del repentismo, de todas las personas interesadas y necesitadas de mantener viva esta tradición. Una de las herencias más hermosas legada por aquellos que nos precedieron, entre ellos el Indio Naborí.

Antes de la celebración del Congreso nos habíamos visto cada tres o cuatro años, y eso ha imposibilitado el intercambio de ideas, de experiencias, de unir fuerzas, de crear alianzas. De mucha trascendencia fueron igualmente los debates que se sostuvieron en torno a los problemas que enfrenta la décima y el repentismo, y tratar de buscar soluciones de conjunto.

Puede que a partir de su celebración haya un fortalecimiento de la décima. Pero, reitero, la mayor ganancia fue el hecho de habernos reunido. Que las experiencias obtenidas se pongan o no en práctica depende de lo que seamos capaces de hacer cada uno en su territorio, del empeño que pongamos para alcanzar los propósitos que nos hemos trazado.

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