Padura y Mario Conde. Grandes personajes del siglo XX cubano

Maya Quiroga
9/2/2020

En la Antilla Mayor, Leonardo de la Caridad Padura Fuentes (La Habana, 9 de octubre de 1955) ha devenido una suerte de dios de la literatura policial. El hombre que desde su natal Mantilla, en la habanera barriada de Arroyo Naranjo, ha conquistado el corazón de los cubanos y de muchísimos lectores en todo el orbe, cuenta con verdaderos seguidores que lo admiran. Por eso la presencia de cualquiera de sus obras en la Feria Internacional del Libro de La Habana se convierte en un verdadero acontecimiento cultural.

Así sucedió este domingo en la Sala Alejo Carpentier del recinto ferial Morro-Cabaña, durante la presentación de la reedición del primer tomo de su tetralogía con las novelas Pasado perfecto y Vientos de cuaresma, bajo el sello de Ediciones Unión.

 Pasado perfecto y Vientos de cuaresma, de Leonardo Padura. Fotos: Cortesía de la autora
 

El volumen fue presentado por el escritor Francisco López Sacha quien comenzó su intervención recordando que en el año 1993, cuando Padura obtuvo el premio Uneac con la segunda de sus novelas, se tomó la decisión de que Ediciones Unión asumiera la publicación de todas sus obras.

López Sacha acotó que sus novelas iniciaron un camino diferente en la literatura policial cubana. En primer término, sembraron un gran personaje en el siglo XX: Mario Conde.

“Es un policía atípico, un policía que bebe ron, lee literatura cubana, quiere ser escritor, tiene una novia que vive en otra casa, vive –no en el centro de La Habana sino en las zonas periféricas de la ciudad–, fuma, a veces puede fornicar incluso hasta con una testigo que viene al caso e investiga algo que descubre dentro del magma social, dentro del cuerpo social de la sociedad cubana”.

“Mario Conde entra al mundo cubano, entra a la ciudad y la ciudad es protagonista junto con él, de los problemas de fines del siglo XX e inicios del siglo XXI”.

Acerca del estilo de Padura destacó que es perfectamente depurado, eficiente y funcional, que no renuncia ni siquiera a la imagen poética. Un estilo alimentado por el excelente periodismo que hizo en los años 80 en Juventud Rebelde y en el Caimán Barbudo.

“Un periodismo de crónica, de imaginación, un periodismo literario. Eso es lo que vamos a leer en estas dos novelas: estilo, personaje, situación, ciudad. Es una historia que hay que vivir, reconocer y aceptar porque forma parte de nuestras vidas. Ahí está la grandeza de un escritor cuando logra expresar el alma de un pueblo, el sentido de la vida para un país”, concluyó Sacha.

Padura confesó a los presentes que siempre le queda una pequeña insatisfacción y es que sus obras no lleguen, en primera instancia, a los lectores cubanos porque tiene un contrato con la editora española Tusquets.

En ese sentido agradeció a Ediciones Unión por el esfuerzo que realizó, en un momento tan complicado para la poligrafía nacional, por haber logrado hacer la reedición de sus cuatro novelas luego de más de diez años de su publicación en Cuba.

“Es una historia bastante singular porque es una obra que escribí entre 1990 y 1994, momento especialmente difícil de la vida cubana (…) Rescatar estas novelas es importante porque en ellas se refleja el escritor que quería ser”.

Presentación en la Sala Alejo Carpentier.
 

Sobre Mario Conde señaló que ha salido de la literatura y se ha convertido en parte del imaginario nacional. Muchos lectores se acercan a él y le preguntan por el personaje. El alter ego de Padura está presente en ocho de sus obras y en su más reciente novela La transparencia del tiempo (Ediciones Tusquets, 2018).

Padura se propuso crear un personaje diferente. Mario Conde, a decir de su creador, “es una metáfora”.

“No es un personaje porque encarna una posibilidad, una manera de entender y de ver la vida que, desde el principio, pretendí que fuera más compleja que la simple mirada de un hombre que hace una investigación criminal. Es un hombre que indaga, que busca y trata de restablecer el orden que se ha alterado y él lo considera imperfecto”.

Mario Conde ha sido un excelente compañero de viaje por el cual siente una profunda gratitud. Por eso le dedicó el Premio Princesa de Asturias de las Letras que recibió en el año 2015 en España.​

“Siempre que escribo una obra la hago pensando en mi público y en la posibilidad de que sea publicada por Ediciones Unión para mis lectores cubanos”, concluyó.