|
LA
JIRIBILLA
Apenas pudiera uno suponer que tras la figura delgada de este discreto joven, que se distingue en el entorno artístico, por sus ademanes elegantes y su expresión comedida, se halla un artista con una trayectoria artística ya considerable, un creador pluridisciplinario capaz de emprender la producción de discursos en diversos géneros y manifestaciones, y en los ámbitos literario y visual. Habría que añadir que, además de ser un entusiasta expositor en su propio país, la obra de José Luis Fariñas (1972) ha recorrido en los últimos tres años galerías neoyorkinas (Cornell University, 93th South Gallery, Simolin Gallery); otras en los propios Estados Unidos, en Boca Ratón, Florida, en Palm Beach; y en San Juan de Puerto Rico.
Su última muestra en el Palacio del Segundo Cabo, nos conduce a ese peculiar mundo suyo, en el que se entretejen de forma fascinante y sempiterna inagotables alegorías. Así, "La escritura del caos" viene a ser uno más de los tantos laberintos donde su línea fluida, suave, y a la vez enérgica se torna fuente engendradora e infinita de sus criaturas vitales, unidas por un organicismo indivisible capaz de fusionar los actos de estos seres y conducirlos hacia ese agujero negro: un mundo insólito donde lo inverosímil es quizá el embrión originario. Mas este inicio es solo aparente. Y aunque solo distinguimos un final en estos dibujos, lo aleatorio de las apariciones, cual las fantasías medievales, nos sugiere esa infinitud que sólo puede preverse en la más suprema de las teorías.
Su arte, a semejanza de esa anarquía que parece enfatizar el propio creador en el título de su exhibición, en realidad refiere aquellas ocultas constantes que subyacen invisibles tras el movimiento más perturbador. El ojo de ese torbellino, de esa columna infinitamente turbulenta y perpetua en sus dibujos y pinturas, cuyo poder expresivo radica en una delicadeza excepcional -lograda por su maestría-. El centro radiactivo dentro de esta aparente desorganización magistral, es una nueva espiritualidad, apremiada, hoy más que nunca, en estos tiempos de precariedad y cambio. |
||||||||
|
|