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LA
JIRIBILLA
POSIBLE EN LA INFINIDAD
"Entre revoloteo y fijeza, La Jiribilla alcanza
su contorno, su imagen de génesis y su primera
celebración". Palabras del pintor José Luis Fariñas en
la celebración por el Primer Aniversario de nuestra
publicación, a la que a asistieron Ricardo Alarcón, Abel
Prieto, Roberto Fernández Retamar, Antón Arrufat y
César López, entre otras personalidades de la vida
cultural cubana.
José Luis Fariñas |
La
Habana
Al calor de la escritura, trama que hila el misterio de
la existencia, recibimos el aleteo de La Jiribilla
una voz salvada del vacío donde prolifera
lo caótico, un rito a la vez
telúrico y solar.
Se asiste a un hechizo que madura y se transforma, a la
alquimia entre la resistencia de la firme raíz y la vis
irónica de una criatura nacida para consagrar la
paradoja y el hallazgo. No puede prescindirse de este
cruce de ánimos cuando la violencia de los tiempos
esboza, sobre columnas y palmares, un diluvio dentro y
fuera de la matriz.
Reflejo de la crítica urgencia de una sabiduría
sostenida entre el placer del sueño y la sed del
despertar, entre lo virtual proteico y la pulpa
decantada, La Jiribilla es fruto de ese hondo
ritmo insular que cría su propio designio entre 1a
cíclica turbulencia de los huracanes y la serenidad de
una Habana que resurge, piedra a piedra, de su ruina
sobre los sedimentos de intramuros; péndulo de la
vigilia del morro sobre imágenes de ardidas anfisbenas
oscilando del trasluz de vuelo vario a la invariable sed
de meditación en la caverna.
Surgida de la vida oracular develando de un mismo trazo
espíritu y vacío, la jiribilla es un ser de la continua
gestación que se realiza. y se cumple. Su apariencia
pueril oculta una antigüedad que se transmuta y su
ligereza de colibrí es sostenida por el movimiento de
profundas corrientes. En su origen está su permanencia
cifrada en criptogramas que se develan a sí mismos en un
impetuoso y ordenado sucederse de golpes de luz en la
obscenidad de las ubicuas redes, que también engendra su
posible en la infinidad de la página escrita.
Ángel de la jiribilla, enigma que no reposa, guardián
del reino de las imágenes, cambiarte llamado a la
posibilidad de la pureza y de la resurrección, misterio
promisorio de la diversidad de lo cubano; es para
continuar descifrando su equilibrio que estamos aquí,
para confirmar que la naturaleza de este aleteo de
jiribilla no se dejará definir mientras abriguemos la
gracia, mientras nos signe la luz desnuda de nuestros
laberintos invisibles. Y oremos con Lezama: Ángel de
la jiribilla, ruega por nosotros. Ya sabemos que la
única certeza se engendra en lo que nos rebasa.
5 de mayo y 2002 |