LA JIRIBILLA
PARTE DE MÍ
(SOLILOQUIO DE KELVIS OCHOA)
 
Toda mi historia es resultado del empeño, o no sé si de la pasión. Ahora que estoy mayor puedo decir pasión... Yo le tengo miedo a esa palabra, porque es muy seria. La pasión te lleva por caminos por los que no sabes a dónde vas a llegar; lo que seas capaz de dar en cantidad, te va a llegar y así me fue llegando poco a poco.


Élsida González | Madrid


La Trova Cubana ha demostrado por más de un siglo que siempre aparece con nuevos aires y en la medida que pasa el tiempo se renueva con mayor rapidez. Lo cierto es que en la última oleada, en la variante de "Nueva", vamos contando ya varias generaciones, cada con su estilo bien definido; todas tratan de mantener una sola esencia: que sea buena; pero cada vez con menos prejuicios al tratar los más diversos temas e incorporar elementos de múltiples géneros musicales.

El fin de la década del 80 y fundamentalmente los primeros años de la década del 90, no fueron nada halagüeños para los jóvenes trovadores en Cuba. Entre otras muchas cosas la música bailable fue ocupando el universo sonoro de las mayorías y, muy pocos conocían que a pesar de esto, se efectuaban múltiples peñas juglarescas por toda la Isla.

En La Habana había varias: la del Museo de Artes Decorativas, en la Finca de los Monos, la de 13 y 8, en la Casa del Joven Creador y recuerdo en el interior del país la cobijada por el Museo de Santa Clara, la de Santiago de Cuba, Ciego de Ávila, Isla de la Juventud, y los espontáneos guitarrazos en cualquier parque o casa del país, hasta que poco a poco fueron desapareciendo.

Entre canción y canción se iba gestando un cambio en el modo de hacer, se exploraban nuevos caminos, que fueron desembocando en lo que ha sido la obra de muchos de aquellos juglares, y provoca que, para definir hoy lo que hacen, se hable de pop cubano, otros prefieren seguir llamándolo trova o música de cantautores, otros dicen fusión... pero lo atendible es que sigue siendo bueno.

Solo el empeño de los propios músicos propició que el desarrollo creativo de esa generación, no se paralizara y aunque hoy debiéramos preguntarnos si los resultados hubieran sido los mismos fuera o dentro de Cuba, lo cierto es que partiendo de diferentes puntos hemos llegado a uno: un lenguaje nacional, en algunos casos quizás más nacional que cuando creaban en Cuba, pero a la vez tratando de ser universales, el camino más corto hacia el mejor entendimiento y aceptación. Así hoy conocemos de la obra de David Torrens, Athanai, Adrián Morales, Julio Fowler, Amaury Gutiérrez… los muchachos de Habana Abierta, entre otros.

La experiencia concreta de Habana abierta, proyecto integrado por cantautores cubanos que hoy ya pasan los 30 y no llegan a 40 y se reconocen como pertenecientes a la generación de 13 y 8 –aunque no todos pasaron por allí– es el núcleo de una generación evidentemente de búsqueda y grandes rompimientos.

Vanito, Ale, Pepe, Kelvis, Medina, Boris, aún disfrutan del trabajo en colectivo, –aunque en este preciso momento preparan su discografía en solitario– y mantienen la misma afinidad conceptual en sus preceptos artísticos que en sus inicios. Como grupo, y vistos de forma general, quizá sean los que más eclécticamente han asumido la canción y los que mayor experimentación en lo musical han propuesto; compositores de rupturas impensadas por generaciones anteriores y con una proyección escénica diferente, donde piensan que el discurso no por serio e importante, tiene siempre que acompañarse de extrema compostura y solemnidad.

Su historia en el Museo Municipal de Plaza donde se efectuaba la ya mítica peña de 13 y 8, está cargada de momentos singulares, de enfrentamientos, de declaración de principios y de una interrelación que dio nuevos frutos dentro de la cancionística cubana, que merecen ser más atendidos por la crítica.

Desde 1996 en su primer contacto con el exterior, y afincados más tarde en España, Habana abierta en combinación con Gema y Pavel fue hasta ahora una suerte de desafío a los embates que supone invadir una sociedad desconocida, con cultura afín, pero donde había que empezar a entenderlo todo e imponerse en un nuevo espacio.

Después de dos discos Habana oculta (hecho en La Habana) y Habana abierta (en Madrid), sale 24 horas que incluye entre otros el tema “Cuando salí de la Habana”, (1999) quizás el primer éxito en España de los "chicos" de Habana abierta y lo más cercano a lo que pudiera ser la proyección más universal de estos artistas.

El autor de ese tema es Kelvis Ochoa que aunque pertenece a Habana Abierta nunca estuvo en la peña de 13 y 8. Es el primero de ellos en hacer su disco en solitario, –una actualización de la tradición nacional– cubano hasta en la mirada, ocurrente, dicharachero, me proporcionó una de las tardes más lindas de mi estancia en Madrid.

EL CUÉNTAME TU VIDA

Aunque mucha gente piensa que soy de la Isla de la Juventud, yo nací en Las Tunas en 1970. A los tres años me trasladaron a la Isla y allí hice toda la escuela y el Servicio Militar.

Yo lo de la música lo tuve bastante cerca porque mi abuelo tenía el órgano oriental Estrellas de Oriente; ahí mi papá tocaba las pailas y en fin que toda la familia por parte de padre eran músicos.

Sin embargo, mi primer acercamiento a las artes en serio fue con la cerámica en un instituto de la Isla, pero poco a poco fui conociendo a un grupo de gente del teatro como Monchi, quien nos incitó a leer y a estar metido en todo el mundo este; a Nelson Medina, el flaco; también al Mago, un músico buenísimo, y a profesores de la escuela de arte de música clásica. Yo escribía algunos poemas y hacía algunas cosas con la guitarra; cantaba a Silvio, a Pablo, después a Fito y fue en el 86 que me enganché.

Mis primeras canciones fueron entre el 87 y el 88 y tenían referencia de la trova y del rock; todos éramos frikis, íbamos a golpe de rock and roll, y hacíamos un rechazo total a la música cubana, era la etapa de la rebeldía y yo no escuchaba ninguna otra música, hasta 1989, 90 que me empezó a picar el bicho y empiezo a escuchar otros autores. Empiezo a oír a Van Van.

En 1992 decidí irme para La Habana. Las cosas habían cambiado mucho en la Isla, el lugar que teníamos para trabajar era la “Casa de la americana”, –de las últimas americanas que estuvieron viviendo ahí en la Isla– pasó a turismo. Imagínate, aquello era una manzana, llena de pérgolas, matas de mangos, panales de abejas, era paradisíaco; era una casa antigua de madera, como las de San Francisco, pilotes de mampostería y todo de madera, con chimenea. Allí nos hicimos un mundo, creamos, trabajamos juntos actores y músicos, era para nosotros una especie de comunidad...Y mira qué cosa, ahora la casa no existe. Un día llegué y la casa no estaba, un lugar que era súper importante para mí...se me partió el corazón.

CUANDO LLEGUÉ A LA HABANA

... todo el mundo estaba en lo suyo; todo dividido por generaciones, Carlos Varela por un lado... la peña de 13 y 8 había terminado, en fin... Busqué a Vanito, que lo había conocido en la Isla, –fue uno de los privilegiados que pudo quedarse en la “Casa de la americana”... qué fuerte–, y en aquel momento me había dicho que si iba para La Habana "te ayudo en la casa del Joven creador" y él me cuadró el primer concierto en noviembre del 92.

A este concierto en La Habana, con Vanito, fueron Boris y Medina, ellos también tenían su historia armada; parece que Vanito les dijo lo del concierto y fueron. Así conecté con Boris y con Medina, fueron los primeros que conocí... al final Boris y yo coincidimos en que teníamos unos amigos en común; empezamos a vernos... fue con ellos tres, primero, “a tope”.

Enseguida me di cuenta que entre nosotros había sobre todo un latir común y nos las pasábamos divinamente por toda La Habana; teníamos 22 años; guarachas aquí, conciertos Boris y yo, Medina y yo. A Alejandro Gutiérrez fue de los últimos que conecté, pero ese día “terminó en llanto”.

CUATRO GATOS

Cuatro gatos empezó en el ’94. En el ’92 y ’93 estuve viviendo de una manera súper rápida, haciendo canciones, dale pa' aquí, dale pa' allá, concierto aquí y los viajes para Ciego de Ávila, Pinar del Río, a los festivales de la Trova, pero ya me estaba picando el bicho de hacer un grupo.
A través de Boris y Medina, conectamos con una muchacha que me dijo que estaban haciendo un grupo y quizás a mí me interesaría cantar. Los temas eran de Humberto, el bajista y de momento cantaba una muchacha esos temas y se llamaban de otra manera. Cuando yo llegué y dije que tenía temas, estuvieron de acuerdo con montarlos, fuimos conectando y decidimos que había que ponerle un nombre a aquello y fue Cuatro gatos.

El grupo lo formaban Abraham que después fue guitarrista de Burbles, Humberto Fernández y Marcos Tudela, que ahora trabaja en otra cosa, era el baterista; después entra Nan Sang Fong por Abraham y en eso llegó lo de Habana oculta.

HABANA OCULTA

Llegaron Gema y Pável de España con la idea de hacer un disco, pero yo era nuevo en toda aquella jugada. Había llegado de la Isla y llevada solo un par de años en la Habana y aunque “me la había comido por una esquina”, ni Gema ni Pavel sabían nada de mí, ni me conocían; pero estos amigos, Boris, Medina, en fin, les dicen que quieren que yo esté, que me llamen, que lo que yo hacía tenía que ver... y salimos. Participar en Habana oculta fue pegarme más a esta gente.

Este primer disco es más personal, cada uno hizo dos temas, y era lo que veníamos haciendo cada cual por su parte. Pero hay un dato interesante en ese momento con relación a lo que yo grabé, Humberto, el bajista, de momento se va de vacaciones, teníamos que grabar y no aparecía. Le dije a Nan Sang Fong tienes que aprenderte lo de Humberto y por eso él toca la guitarra y el bajo en Habana oculta.

En este disco yo grabé “Guilliver” que es de esa etapa del ’92, ’93, de las primeras canciones que yo hice cuando llegué a La Habana y así se resume como yo vivía allí, cómo me sentía tan "agustito" cómo si de toda la vida hubiera vivido allí y la gente me dio mucho cariño. “Gulliver” es eso, un amor, es una relación; las relaciones nuevas, de todo lo que tengo alrededor, de cómo estoy compartiendo, cómo me siento y musicalmente fui mezclando cosas, ya estaba metido en esto de la rumba, el guaguancó, estaba oyendo a Embale, estaba alucinando con Embale, “directo al disco duro” y es una de las canciones que más a mí me gusta.

También grabé “Para dar a luz”. Esta es la ruptura de una relación, se iba mi novia, la muchacha con quien yo vivía, y era como yo veía la historia, que va a pasar aquí y son esas sensaciones, cosas.

HABANA ABIERTA

Nos fuimos a España a promover Habana oculta y nos vimos “de momento” en la Puerta del Sol con un pasaje abierto por seis meses y la cosa era así: nos vamos a casa ahora mismo o tratamos de buscarnos la vida; decidimos buscarnos la vida y así fue. Hicimos presentaciones en El Suristán, –un local de Madrid, al que regresamos siempre– y Armando, que ya trabajaba con Gema y Pavel de manager, comenzó a mover un poco la historia, nos buscó presentaciones por diversas partes de España, e incluso, convenció al A. R. de BMG Ariola Manolo Aguilar, para grabar el segundo disco. A Manolo le cuadró la historia y en nada..., eso fue a finales de julio, en septiembre estábamos grabando la maqueta. En octubre estábamos haciendo una gira Boris, Medina y yo por Galicia y allá nos llamaron porque íbamos a grabar el disco. En diciembre del ’96 ya estábamos de vuelta en La Habana.

Ahí incluí también dos temas: “Tardes de café” que fue la canción que le hice a Elvita, mi esposa, cuando nos conocimos. Tuvimos un encuentro de miradas en el Café cantante en La Habana, –estaba tocando no me acuerdo quién, Gerardo tenía aquello armado– hubo un flash y nos conocimos. Ella salió de viaje para Argentina cuando llevábamos una semana de relaciones, nos despedimos y salí cantando la canción, así llegué a la casa, cogí la guitarra y esta es toda la historia, de cómo nos conocimos, de lo que fueron las tardes del café, (de ir al café), que era lo único que había, una vez a la semana. “Parte de mí” era decir: aquí, ahora, en este momento, así soy, es lo que tengo yo, es parte de mí, todas las cosas de mí que han ido creciendo, de las cosas que me gustan, era cuando me sentía muy bien. Nos metimos Pavel y yo en el estudio a hacer cosas y era como "esto lo tengo que gozar", me sentía muy feliz... me siento muy feliz.

Como te dije en ese primer viaje vinimos a promover Habana oculta, entonces no estábamos concebidos como un gran grupo, cada uno hacía lo suyo; no obstante, compartíamos el escenario dos o tres. Ya en el segundo viaje nos dimos cuenta de que éramos más atractivos los ocho metidos en el escenario. Incluso el Habana abierta todavía es un poco canciones individuales, pero empezamos a vivir otra situación, la historia de otra manera, como un grupo; las giras nos unieron mucho, los viajes, la furgoneta, y los resultados no salen de ahora para ahorita, vas en un proceso, fuimos asumiendo cada uno los temas del otro, la manera de hacer los coros y no sé qué, por aquí, por allá y cuando nos dieron a grabar otro disco, el 24 horas, ya sabíamos lo que íbamos a hacer.

24 HORAS

En 1999, la disquera decidió entonces, hacer un nuevo disco donde se reflejara este proceso que fuimos disfrutando, de "mezclarnos" y así fueron saliendo temas en conjunto, experiencia que no había sido explotada.

En ese disco yo participo en el tema 24 horas, que la hice con Boris y Vanito. Era la primera vez que hacía algo con alguien en serio, había hecho con Vanito algo, un bolero, cosas más íntimas, bueno “La natilla”, pero eso de hacer entre tres, nunca. Un día estábamos en casa de un amigo, haciendo rumba, cantándonos coros, Boris, Vanito y yo, cuando salimos de ahí teníamos tremenda borrachera y empezamos a ver que estábamos perdidos. Vimos una farmacia que decía 24 horas y empezamos a dar cuero con "si yo te doy las 24 horas" que Habana abierta debía ser las 24 horas y otros cueros; así empezamos a hacer la canción por la calle. Estuvimos como dos horas perdidos en Moratalá, caminando por las calles y volvíamos a salir al mismo lugar, pero haciendo la canción; después organizamos todos los coros y dijimos tú te encargas de esto y tú de lo otro. “De aquí para allá”, yo he hecho cosas con Vanito, Boris y con Alejandro.

LA ALGARABÍA

Esta la hice con Boris. Yo tenía la música, la melodía y toda la primera parte de la canción, las primeras estrofas. Boris se enganchó, le gustaba esa canción, pero me dijo "vamos a hacerle un ritmo y él le incluyó después de la estrofa que termina diciendo: “¡Ave María!”. El can can quin quin, eso es de Boris, le metió la mano y le quedó perfecto, era justo lo que le faltaba.

LA NATILLA

Esa fue con Vanito, estábamos hablando de los matizadores de los parques y los dientes de perros, que se meten por ahí, nosotros con las jevitas y ellos ahí por los dientes de perro, de madre tú sabes, debajo de los bancos, mirando. Hablando de eso empezamos a hacer, que te parece el tipo que se hace el way, el buenote, no sé cuánto, al final termina….bueno ya sabes. Dijimos –vamos a hacer esta historia... “situación”... nos morimos de la risa todo el tiempo.

CUANDO SALÍ DE LA HABANA

Fue cuando vinimos por segunda vez a España, cuando sabíamos que nos íbamos a quedar un tiempo aquí a trabajar, despedir a las mamás, los llantos y la "radio sonando", fue todo eso. Era muy fuerte para mí, saber que te vas a pasar mucho tiempo fuera de casa, y a la vez decir “bueno, tengo que asumirlo, me voy a trabajar un poco”, pero daba lo mismo tristeza que alegría; eran los sentimientos encontrados porque realmente era así. Esa la hice aquí en Madrid, en el ’97.

KELVIS

Después del 24 horas, BMG Ariola determinó que cada uno de nosotros se preparara su proyecto y a mí me tocó hacer un primer disco solo. Para este fui haciendo temas, porque pensé –si me pongo a escoger de los ya hechos no van a estar en una misma cuerda– y desde que me hicieron la propuesta, me puse a componer y así tendrían que ver. Todos esos temas son hechos pensando en un disco del cual yo pueda estar conforme, y a la vez, que se pudiera vender sin perder mi identidad; ¿cómo podía unir esos sentimientos? y es muy duro. Este mercado es muy duro, es una locura, no puedes decir lo que va a funcionar, porque lo que funciona es aquello, es un sin sentido. Nos ha tocado estar en este mercado, no tenía otra alternativa y no voy a tirar seis años por la borda y me propuse hacer un disco que exponga cómo yo soy y a la vez que se pueda vender a este mercado yo le entro por un costado, pero es súper duro.

SOLILOQUIO

Toda mi historia es resultado del empeño, o no sé si de la pasión. Ahora que estoy mayor puedo decir pasión... Yo le tengo miedo a esa palabra, porque es muy seria. Mirándolo todo, ahora veo que fue pasión; la pasión te lleva por caminos por los que no sabes a dónde vas a llegar; lo que seas capaz de dar en cantidad, te va a llegar y así me fue llegando poco a poco. Yo oigo los discos y me quedo impresionado, veo cómo he cambiado timbres, he cambiado, hago otras cosas, soy un poco más divertido; antes tenía un poco más plana la voz, los temas...

Yo toda esta pasión la tenía adentro, pero jamás la busqué. Un día una persona me dijo: allá hay una gente con un grupo ensayando, de momento estaba haciendo Cuatro gatos y de momento estaba haciendo conciertos, una cosa atrás de la otra.

Cuando llega Gema y Pavel "de madre", yo solo había hecho una maquetica en Radio Progreso, teníamos todos los deseos, pero era la primera vez que estábamos en un estudio.

Todos les tenemos mucho respeto a Gema y Pavel y sabíamos que nos iban a llevar por un camino “vola'o”, nunca tuvimos la duda y era la primera experiencia (de ir así). Ellos decían así y es lo que es, también se arriesgaron a eso, no tenían nada que ganar, ellos estaban aquí en Madrid trabajando, tenían discográfica, estaban produciendo música que es lo que les gusta y estaban bien. Fueron allí a buscarnos y eso es pasión... Ahora mismo Pavel y Gema son gente clave, importante en mi vida, te das cuenta que todo es así: si es de verdad, es de verdad, estamos hace seis años juntos y son parte de mi vida.

Yo, cuando fui a Cuba a dar conciertos, quería romper ese hielo de algunos años, sería un sin sentido crear un muro, yo lo conversaba con Vanito, –yo voy allí, tengo que trabajar y yo sé que la gente está esperando–. Pensé que ya no iba a ir, pero Armando, que desde Habana oculta está con nosotros, me dijo: dale... En tres días estábamos con las maletas hechas. Mi estancia fue muy fructífera y comprobé lo que sabía: Cuba es el público natural de lo que hacemos, lo entiende perfectamente... y es un alivio que así sea.

16 de agosto del 2001

Nota:

Muchos ya saben que esta denominación: 13 y 8 sale de la simple dirección del Museo Municipal de Plaza, cito en esa interjección del Vedado, uno de los lugares donde a finales de los ’80 y principios de los ’90 se reunían en una peña muy singular, gran parte de los más jóvenes trovadores de aquel momento: Ihosvany Caballero "Vanito", Boris Larramendi, Alejandro Gutiérrez, Raúl Ciro, Carlos Santos, Alejandro Frómeta, José Luis Medina, Luis Alberto Barbería, José Luis Estrada, Eugenio Carbonell, Athanay, Mario Incháustegui, entre otros. Pepe del Valle solo fue una vez y Kelvis Ochoa nunca, aunque hoy pertenecen a Habana abierta. Otro trovador afín a este grupo y que no participó tampoco de la peña fue David Torrens. Hoy el término de 13 y 8 abarca más que el recuerdo de una cita, la manera de identificar a un grupo de jóvenes, que se ha mantenido unido por todos estos años y mantienen conceptos similares en la creación.

 


© La Jiribilla.
La Habana. 2002
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