Por las rutas de la rumba y las raíces africanas


16/8/2019

La XI Edición del Festival Internacional Timbalaye La Ruta de la Rumba tendrá lugar del 23 al 31 de agosto como una apuesta por el patrimonio cultural y musical de Cuba.

Foto: Tomada de Timbalaye Rumba Cubana
 

Así, se rendirá nuevamente tributo a nuestra rumba, un complejo musical de arraigada raíz africana originado en Cuba como un baile típico de un ambiente caliente y convertido en la danza más clásica de los bailes latinoamericanos.

“Este festival tiene como principal objetivo reconocer el legado histórico y cultural de esa presencia africana en Cuba, el Caribe y América Latina, a partir de su patrimonio vivo, para fomentar su conocimiento y desarrollo”, expresó Irma Castillo, vicepresidenta de Timbalaye.

Por su parte, Ulises Mora, presidente del proyecto, señaló: “El llevar esa energía vital de la rumba forma parte de una estrategia común para aunar fuerzas a través de la colaboración con organismos internacionales, instituciones y asociaciones culturales en pos de llegar al merecido reconocimiento y rescate de su memoria histórica”.

Desde sus inicios, Timbalaye ha recorrido la ruta del encuentro y el diálogo intercultural en su búsqueda por desarrollar una simbiosis entre culturas, basada en la mutua comprensión a partir de las diferentes expresiones folclóricas, como símbolos de identidad de las naciones.

La rumba era típicamente una danza folclórica afrocubana que servía como un baile de fertilidad, que tomó sus bases para baile de salón en el siglo XVII a partir del son cubano. Es una de nuestras manifestaciones musicales de mayor prestigio folclórico y popular que se extiende a otras naciones, explicaron los organizadores de la cita.

Con el auspicio de instituciones como la Asociación Hermanos Saíz, el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural, la Fundación Fernando Ortiz y la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), el evento se inserta en las actividades desarrolladas en el marco del 500 aniversario de La Habana y rendirá homenaje a los 20 años de trabajo de Timbalaye.

El Festival tendrá como país invitado a México y contará con un prefestival a partir del 17 de agosto en Sagua la Grande, según trascendió en conferencia de prensa. Luego de revolucionar a La Habana, se trasladará, a partir del día 26, hacia Matanzas, para retornar a la capital para la ceremonia de clausura.

La cita viene acompañada del Proyecto Viviendo en los Barrios, una iniciativa que parte de lo local como un vehículo para estimular la memoria de las nuevas generaciones y resaltar las raíces que forjaron nuestra identidad a partir del aporte al patrimonio rumbero de los distintos barrios.

El barrio La Corea, de San Miguel del Padrón, una comunidad histórica para el conocimiento y desarrollo de la rumba, cobrará protagonismo como sede del proyecto Los Chinitos y será epicentro de una feria cultural donde participarán diversas agrupaciones exponentes nacionales del género, como Echu Alabbony y Afro Caribe, y artistas invitados de México.

La XI Edición del Festival Internacional Timbalaye quedará inaugurada el 23 en La Habana, con acto de inauguración en la UNEAC, y comprenderá conferencias y coloquios internacionales con la presencia del destacado ensayista, poeta y etnólogo Miguel Barnet y otros importantes intelectuales.

Igualmente, el evento se insertará el día 24 en las noches del carnaval habanero, una actividad cultural para celebrar además el natalicio de Benny Moré. Desde el Pabellón Cuba, el día 25, acontecerán actividades folclóricas —dirá presente la agrupación femenina Rumba Morena—, proyectos infantiles con presentaciones de danza y encuentros teóricos sobre la historia de la percusión cubana a partir de los creadores del guarapachangueo.

Por su misión, se habla entonces de un Festival que hunde sus raíces en el desarrollo sociocultural sostenible, valorando a través de la rumba el legado africano que forma parte inseparable de la cultura cubana.

Este evento, homenaje a nuestra herencia cultural, reconstruye las memorias en la actualidad por medio del arte, especialmente para lograr una conciencia superior entre las nuevas generaciones sobre la trascendencia del patrimonio cultural inmaterial y su salvaguarda.

Es también un reconocimiento a los rumberos por su significativo aporte a la percusión de la música cubana y su innovadora contribución artística al género de la Rumba, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.