Sensible a todas las artes, nuestro Apóstol definió la danza como “un incendio de almas”, porque supo ver con clarísima pupila lo que de amor y pasión pueden expresar los cuerpos en el lenguaje del movimiento, y así lo dejó escrito en diversos textos suyos. Para los cubanos su legado ha sido una fuente inextinguible, portadora siempre de juicios certeros y apasionadas valoraciones.

El Ballet Nacional de Cuba, desde su fundación el 28 de octubre de 1948, tuvo en la prédica martiana una guía para su histórica tarea de difundir el arte del ballet entre todos los cubanos. En el histórico año de 1953, que marcó entre otros acontecimientos trascendentes para la historia patria el centenario de su natalicio, la joven compañía inició el acercamiento de su quehacer coreográfico a la obra del Maestro.

“El Ballet Nacional de Cuba, desde su fundación el 28 de octubre de 1948, tuvo en la prédica martiana una guía para su histórica tarea de difundir el arte del ballet entre todos los cubanos”. Imágenes: Cortesía del autor

El 30 de enero de 1953 subiría a la escena del Teatro Auditorium de La Habana el ballet Versos y bailes, con coreografía de Cuca Martínez y música del compositor Francisco A. Nugué. La obra llevó a la escena la esencia de sus Versos sencillos y textos de su autoría tan afamados como “Los zapaticos de rosa”, “La bailarina española”, “La rosa blanca” y “La niña de Guatemala”, estos dos últimos interpretados en su estreno por Alicia Alonso.

Textos de Martí y Fidel Castro conjuntamente, con la música de Roberto Sánchez Ferrer y Juan Almeida, constituyeron la banda sonora de A Santiago, que con coreografía de Alberto Alonso fue estrenada en el Anfiteatro Mariana Grajales de la ciudad de Santiago de Cuba, como parte de las actividades del simposio contra el genocidio yanqui en Vietnam el 26 de mayo de 1972, con Alicia Alonso en el rol central.

Para conmemorar el aniversario 20 del asalto al cuartel Moncada, el Ballet Nacional de Cuba realizó el estreno del ballet Nuestra América, una coreografía colectiva de Alberto Méndez, Iván Tenorio, Ceferino Barrios y Clara Carranco, con música del folclor latinoamericano y textos de Martí extraídos de su ensayo “Nuestra América”. La obra, que siempre gozó del aplauso del público, tuvo su estreno el 29 de julio de 1973 en el bello sitio que constituye el Anfiteatro Flotante del Parque Lenin, abierto al público ese mismo año.

En 1974 el IV Festival Internacional de Ballet de La Habana fue dedicado al II Congreso de la Federación de Mujeres Cubanas. En la programación ofrecida se produjo el estreno de Mujer, una coreografía de Alberto Méndez con banda sonora que incluyó textos de Martí y Fidel Castro. La noche del estreno, el 24 de noviembre, en el Teatro Lázaro Peña se produjo también un acontecimiento de trascendencia histórica: el retorno de Alicia Alonso a los escenarios luego de dos años de reposo motivado por una nueva operación oftalmológica.

Alicia Alonso acompañada por Viengsay Valdés y Yadil Suárez en el estreno de Lucía Jerez el 5 de noviembre de 2008.

En la prédica independentista del Apóstol, Puerto Rico ocupó un lugar predominante. Por ello, el Ballet Nacional de Cuba aportó a una Jornada de Solidaridad celebrada en 1975 en la capital el estreno, el 7 de septiembre en el Teatro García Lorca, de Por Puerto Rico, con coreografía de Gladys González, textos de Martí y Nicolás Guillén y música de los compositores boricuas Ray Brown y Rafael Hernández.

“En la prédica independentista del Apóstol, Puerto Rico ocupó un lugar predominante”.

El 18 de diciembre de 1977, en ocasión del aniversario 55 de la Federación Estudiantil Universitaria, se produjo el estreno de Los pinos nuevos, con coreografía de Gustavo Herrera, música de Rembert Egües y textos del célebre discurso homónimo pronunciado por el Apóstol el 27 de noviembre de 1891 en Tampa, en conmemoración del aniversario 20 del fusilamiento de los estudiantes de Medicina. El rol de Alma Mater fue interpretado por Alicia Alonso.

Tres textos muy conocidos de Martí (“Los zapaticos de rosa”, “La bailarina española” y “Piedad y Leonor”) fueron expresados en el lenguaje danzario por los coreógrafos Gladys González, Humberto González y Félix Erviti, usando la música de los compositores José María Vitier, Luigi Boccherini, Rembert Egües y Amaury Pérez, respectivamente. Los estrenos se realizaron el 15 de noviembre de 1980, el 28 de enero de 1981 y el 7 de febrero de 1982 en el Teatro García Lorca y la Sala Avellaneda del Teatro Nacional, respectivamente.

El joven Eduardo Blanco también abordó en su prolífico trabajo coreográfico la obra martiana al crear El camarón encantado para bailarines solistas de la compañía y los alumnos del Taller Vocacional de la Cátedra de Danza del Ballet Nacional de Cuba. La obra, estrenada el 29 de junio de 2002 en el Gran Teatro de La Habana, a petición del Comandante Fidel Castro fue llevada exitosamente al escenario del Teatro Heredia de Santiago de Cuba.

Como cierre hermoso de esta relación de nuestro Ballet Nacional con la obra martiana figura la puesta en escena de Lucía Jerez, con coreografía de Alicia Alonso y música del maestro Enrique González Mantici, estrenada el 5 de noviembre de 2008 en el Gran Teatro de La Habana. El ballet, inspirado en un texto de Fina García Marruz sobre la novela homónima de Martí, tuvo en sus roles principales a Viengsay Valdés, Yadil Suárez y Gretel Morejón, secundados por un dinámico y expresivo cuerpo de baile.

Viengsay Valdés y Yadil Suárez en el ballet Lucía Jerez.

En ocasión de conmemorarse este año el aniversario 170 del natalicio del más universal de los cubanos, rememorar tan estrecha cercanía hace vigente para la compañía cubana la sentencia inequívoca de que “Honrar, honra”.

1