Preservation Hall Jazz Band: ¡siempre bienvenida a Cuba!

Ana María Domínguez Cruz
24/1/2019

No es la primera vez que viene a Cuba la Preservation Hall Jazz Band, invitada al Festival Internacional de Jazz, y tampoco es la primera vez que, como sucedió en la sala Avellaneda del Teatro Nacional, el público baila, suda y pide más al ritmo de la sonoridad auténtica que defienden, desde su fundación en los inicios de la década del 60.

 La agrupación Preservation Hall Jazz Band hizo vibrar el escenario de la sala Avellaneda del Teatro Nacional. 
Fotos: Gustavo Rivera

 

Después de deleitarnos con la voz encantadora y sublime de la británica Joss Stone, la banda de New Orleans se adueñó del escenario, mostrando cada uno de sus miembros un vestuario llamativo onda retro y demostrando que el jazz también se puede bailar y disfrutar más allá de la escucha elitista, que no pocos le acuñan al género.

Para el público norteamericano es habitual asumir el baile como el acompañamiento ineludible del jazz, ha afirmado el contrabajista y líder Ben Jaffe, “pero al público cubano se le van los pies solo con escuchar música”.

Fue un derroche de talento de manera individual porque tanto el trombonista Ronell Johnson (quien avanzó por el pasillo, entre los asientos, convidando al baile colectivo), el trompetista Mark Braud, el contrabajista y líder Ben Jaffe, el baterista Joe Lastie y el saxofonista Clint Maedgen demostraron que tienen en vena el género y la destreza para hacerlo contagioso. Incluso el pianista, joven y hábil en el teclado, de quien lamento no conocer el nombre (pues no es Rickie Monie), despertaba admiración con cada acorde e improvisación, sin que su rostro dejara de estar impávido.

La banda de New Orleans demostró que el jazz también se puede bailar
y disfrutar más allá de la escucha elitista.

 

Ernán López-Nussa, con quien mantienen relaciones profesionales y de amistad, los acompañó desde el piano en un par de temas. Y también la Preservation Hall Jazz Band vibró porque, reitero, son auténticos, son defensores de un género que, aunque tuvo su génesis en la ciudad de donde proviene la agrupación, no impide que se le sumen aportes desde otras culturas musicales, como sucede con el jazz en Cuba. Y ante todo, son optimistas desde la escena, porque están convencidos de que lo que allí sucede, puede ocurrir también en el interior de cada cual.

 

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