La exposición Con mucho filin es un proyecto que reflexiona sobre el tema del sentimiento de la nostalgia generado por la distancia. Distancia de un país, de sus gentes, de los lugares conocidos, recordados y añorados. Casi siempre entendemos la nostalgia desde la perspectiva de la tristeza, aun cuando la distancia que genera esta percepción ha sido el resultado de una toma de decisión consciente y mucho más si esta distancia ha sido impuesta por otro tipo de razones, sean estas o no de fuerza mayor. Razones económicas, políticas, familiares, etc.

Pero la nostalgia puede ser asumida positivamente, como un estado que podemos disfrutar o asumir con agrado o como un sentimiento de placer y buenos afectos si la asociamos a recuerdos agradables, momentos de nuestras vidas pasadas, y a acontecimientos que nos propiciaron beneplácito y siguen siendo por ello parte de nosotros.  

Siempre se ha dicho que los cubanos somos malos emigrantes porque nunca dejamos de pensar en la Isla que hemos dejado atrás, repensándola, idealizándola o añorándola hasta la saciedad. Pero… ¿qué tal si el arte hace de estos sentimientos encontrados un motivo para repensarse a sí mismo y sus congéneres en la distancia y establecer con ello nuevos lazos de afectividad? ¿Qué tal si no es la emigración sino el sueño mismo que produce la distancia sobre el objeto amado, deseado, en este caso el terruño, la familia, los amigos…, el que se convierte en motivo de inspiración y crecimiento personal?

Con mucho filin reúne a un grupo de seis artistas cubanos que, aunque distantes físicamente de la Isla, y entre ellos, han hecho de la distancia un recurso creativo, propiciando que el estar lejos, distante, de sus otrora zonas de confort y familiaridad, se convierta a través del arte en un mecanismo de cercanía. Nunca se está tan lejos cuando en verdad se quiere estar cerca, parecería ser la divisa o el presupuesto de muchas de estas obras.

“(…) Nunca se está tan lejos cuando en verdad se quiere estar cerca, parecería ser la divisa o el presupuesto de muchas de estas obras”.

Cada uno de estos artistas desarrolló y ha desarrollado, incluso antes de salir de Cuba, sus propias estrategias artísticas, de modo que si estas investigaciones siguen siendo centro de sus propuestas, el sentimiento de añoranza producido por la distancia, descansa también en el presupuesto de base que da origen a las obras, lo cual los hace más o menos explícita hacia esa sensación de nostalgia. Al fin y al cabo el sentimiento hacia la Isla y sus recuerdos son parte de esa fuerza que les permite despertar cada día o que es parte indisoluble de esa energía que les hace trascender. Desde esta perspectiva, la nostalgia aunque por lo general se asocia con el pasado, puede ser parte del futuro, en la medida en que determina y genera otros movimientos de la mente para interpretar su pasado, su presente y proyectarse hacia el futuro. En este sentido el pasado y la nostalgia de él es parte del futuro y lo está pre-determinando.

A manera de muestrario, pongamos ejemplos de algunos de los recursos y mecanismos seguidos por estos artistas en el propósito de superar la nostalgia que produce la distancia y de recuperar todo aquello que corre el riesgo de perderse en los nuevos contextos de residencia.

La desfragmentación subjetiva del sujeto que vive en la distancia es recuperada a través de rituales que unen y restauran aquellos fragmentos dispersos creando en definitiva un nuevo ser pasado-presente-futuro (Magdalena Campos). La nostalgia es también una forma de resistencia ante poderes, normas, formas y maneras de actuar que se nos imponen en la nueva situación (Carlos Guzmán). El peso del Hogar es una forma de reencontrarnos, es la huella que dejamos en los otros, es la única forma de esperanza frente a realidades que nos superan: hambrunas, guerras, odios, pandemias, dolores ajenos y propios… (Christian Santy). Aquello que se desdobla con infinitas interpretaciones, es la dimensión que adquieren en el arte la sensibilidad de los trópicos, esa de colores chillones, aguas cristalinas y aves estrepitosas que reverberan en los recuerdos pero que se convierten en nuevas realidades y motivaciones (Diango Hernández). La integridad interior de un individuo en la diáspora es rescatada y sostenida por su memoria y por la manera de verse a sí mismo siempre como un nuevo nativo (Leandro Soto). Calidoscópicas y abstractas pueden volverse los recuerdos en su nueva representación, protagonizando la “nueva” imagen de un ser fragmentado y con ánimo de reintegración (Enrique Silvestre).

“(…) el sentimiento hacia la Isla y sus recuerdos son parte de esa fuerza que les permite despertar cada día o que es parte indisoluble de esa energía que les hace trascender (…)”.

Para concluir esta presentación quiero utilizar el poema de Roberto Fernández Retamar, “Filin”, como un recurso o referencia a esas múltiples miradas presentes en las obras de cada uno de esos artistas, las cuales coinciden en última instancia en una constante, la idea de una presencia permanente de nosotros en ello y de ellos en nosotros: 

Filin

Si me dicen que te has marchado

O que no vendrás,

No voy a creerlo: voy

A esperarte y esperarte:

Si te dicen que me he ido,

O que no vuelvo,

No lo creas:

Espérame

Siempre

Artistas: María Magdalena Campos, Carlos Guzmán, Diango Hernández, Christian Santy, Luis Enrique Silvestre y Leandro Soto.

Lugar: Centro de Arte Contemporáneo “Wifredo Lam”

Fecha: 7, 8 y 9 julio 2021

Puede disfrutar de la exposición​ Con mucho filin​ en el siguiente enlace:​ http://conmuchofilin.cult.cu/