Pasadas las dos de la tarde, llegó hasta el Teatro Nacional de Cuba el reconocido actor Mario Limonta para despedir a su compañera de vida. Aurora Basnuevo Hernández falleció el 26 de septiembre a la edad de 84 años, después de una fecunda vida dedicada al arte y a hacer reír a los demás.

Mario recordó a aquellos que llegaron a darle sus condolencias y muestras de afecto, los primeros años de noviazgo con Basnuevo. Después —brevemente— rememoró la boda y 67 años de relación. “Fue el gran amor de mi vida. Siento que me falta un brazo, un pie… Era una estrella y una excelente cubana. Así quiero recordarla: simpática, revolucionaria, de Cuba. Nadie interpretó la cubanía mejor que Aurora Basnuevo”, aseguró.

“Nadie interpretó la cubanía mejor que Aurora Basnuevo”, aseguró Mario Limonta.

Artistas, intelectuales y el pueblo fueron este martes a rendirle tributo a la artista, considerada una de las más reconocidas humoristas de la mayor de las Antillas. Su carisma y talento le permitieron interpretar magistralmente reconocidos papeles como Estelvina Zuasnábar y Zubizarreta o a la mujer del Sargento Arencibia en San Nicolás del Peladero.

Homenaje y ofrendas florales en la Sala Avellaneda del Teatro Nacional de Cuba. Foto: De la autora

En el lobby del teatro, junto a fotos, la bandera cubana, medallas honoríficas y la Réplica del Machete Mambí del Generalísimo Máximo Gómez entregada a la actriz, ofrendas florales del General de Ejército, Raúl Castro Ruz, del presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, del Ministerio de Cultura, del Instituto Cubano de Radio y Televisión, de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba y de su familia.

René de la Cruz quería a Aurora como si fuese familia. “Fueron muchos años de cariño y amor. Es un golpe duro a la cultura cubana, no solo por lo que representó, sino por toda la cubanía y humor que entregó al público cubano. Fue una demostración de lo que es una artista de pueblo”.

“Fue una demostración de lo que es una artista de pueblo”.

Por su parte Nisia Agüero, promotora cultural por excelencia, señaló que el legado de Aurora perdurará, pese a su muerte. “Fui muy cercana a ella. La conocí desde que era novia de Mario en la década del 60. Desde entonces siempre nos quisimos”, recordó Agüero.

Miriam Cruz, de 77 años y su hija, Rosa Álvarez, de 50, ambas vecinas de Marianao, también fueron a darle el último adiós a Aurora Basnuevo. “Ahora mismo tengo en la mente su voz en Alegrías de Sobremesa. No sabes la cantidad de veces que me hizo reír”, confesó Cruz. “Tenía que acompañar a mi mamá hasta aquí. Siempre se emocionaba cuando escuchaba a la artista en la radio o la televisión”, replicó Álvarez.

También fueron hasta el Teatro Nacional el jefe del Departamento Ideológico del Comité Central del Partido, Rogelio Polanco Fuentes, el ministro de Cultura, Alpidio Alonso Grau, el presidente de la Uneac, Luis Morlote Rivas y los destacados actores Patricio Wood, Alden Knight, Corina Mestre y Carmita Cuní, entre otros artistas e intelectuales.

“Yo soy muy cubana, muy reyoya y muy mulatísima. Si no fuera actriz… fuera actriz, y de nuevo, actriz”.

En una entrevista en el 2020 le preguntaron a Basnuevo que significaba la actuación, a lo que respondió: “Es parte de mi vida, y una importante. Ha sido un vehículo todos estos años, en medio de mis problemas personales. Mientras pueda y tenga fuerzas actuaré y lucharé por todo, por la vida y por este país. Lo mismo me como un trozo de carne o un huevo frito. Yo soy muy cubana, muy reyoya y muy mulatísima. Si no fuera actriz… fuera actriz, y de nuevo, actriz”. Así, con esa alegría como estandarte será recordada La Mulatísima de Cuba.