Ricardo Castellanos, en sus raíces

Miguel Cabrera
18/12/2020

La Sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso será testigo los días 19 y 20 del presente mes de diciembre de un acontecimiento que parece escapado de un libro de cuentos. El joven bailarín Ricardo Castellanos, actual primera figura del Teatro Nacional de Ópera y Ballet de Noruega, actuará para el público cubano en el mismo escenario donde reinó su abuela, la inolvidable Mirta Plá, una de las llamadas “joyas” del ballet cubano.

“Es la primera vez que bailo para mis raíces y espero no defraudarlos, quiero estar a la altura de la huella que dejaron mi abuela y mis padres. Estoy seguro que pronto volveré”. Fotos: Del autor
 

Nacido hace 23 años en Barcelona, ciudad donde sus padres, Rodolfo Castellanos y Lourdes de Rojas Plá —ambos ex integrantes del Ballet Nacional de Cuba— realizan desde hace más de dos décadas una meritoria labor como pedagogos y maitres, en diversas instituciones danzarias de la Ciudad Condal. Dotado de todos los atributos que definen al clásico “danseur noble”, bella línea corporal, hermosas piernas, largo cuello y proporcionada cabeza, el joven bailarín ha desarrollado una exitosa carrera que le ha valido los más cálidos elogios del público y la crítica, tanto de Noruega como de España. Su formación técnico-artística se inició bajo la guía de sus padres y continuó en prestigiosos centros docentes de Gran Bretaña, especialmente el Elmhurst Ballet School y la Royal Ballet School; y aunque ha tenido los aportes formadores que le brindaron maestros como: Michael Ho, Paul Lewis, Patrick Armand y Cynthia Harvey, de inmediato pueden observarse en él virtudes que han hecho internacionalmente respetada a la Escuela Cubana de Ballet.

Al verlo en un simple ensayo, se hacen evidentes los aportes que al respecto le hicieron sus padres y Lázaro Carreño, una de las más notables figuras masculinas. Quien también ha contribuido a su formación profesional. Por su fuerte dominio de la técnica, ductilidad estilística y eficiencia como partenaire, con solo 19 años pasó a formar parte de las filas del Grupo juvenil de la mencionada compañía noruega y poco después ya figuraba en el elenco principal de la misma. Su repertorio incluye roles principales en obras de la gran tradición romántico-clásica del siglo XIX, como Giselle, Cascanueces, Don Quijote, El lago de los cisnes y La Bayadera, así como trabajos de importantes coreógrafos contemporáneos. Ha venido en esta ocasión a sumarse a los homenajes programados por el Centenario del Natalicio de la Prima Ballerina Assoluta Alicia Alonso, a la que califica como “figura cimera del ballet mundial”.

 “El joven bailarín ha desarrollado una exitosa carrera que le ha valido los más cálidos elogios del público y la crítica, tanto de Noruega como de España”.
 

“Para mí —nos ha dicho con evidente emoción— es un gran honor ensayar en los salones del Ballet Nacional de Cuba, donde mi abuela conquistó tantos triunfos y mis padres también hicieron sus aportes a la grandeza del ballet cubano. Bailar en Cuba para un público tan conocedor y caluroso es un gran honor y también un reto, porque aquí hay una gran tradición y se valora mucho, y de manera cortés pero exigente, el desempeño de los bailarines. Tendré el honor de hacer dos presentaciones en estas históricas Galas, que llevan por título Fiesta de Alicia Alonso, y en ellas compartiré la escena con dos excelentes bailarinas de la compañía : Anette Delgado, con quien haré el sábado 19 el pas de deux y la coda de Tema y variaciones, gran exponente del neoclacisimo, que Balanchine creara en 1947 para Alicia e Igor Youskevitch; y el día 20 el pas de deux Don Quijote, con Claudia García”.

Durante su breve estancia entre nosotros, ha sido hermoso observarlo, en cada clase y ensayo, atento a las observaciones de Azari Prisetski, —importante figura que integrara durante una década el elenco de nuestro Ballet Nacional—, y de maitres como Svetlana Ballester y la propia Viengsay Valdés, actual directora general de nuestra principal agrupación danzaria.

Le he pedido un especial saludo para el público cubano y lo ha hecho con el gracejo catalán-cubano, evidente en cada una de sus expresiones: “Es la primera vez que bailo para mis raíces y espero no defraudarlos, quiero estar a la altura de la huella que dejaron mi abuela y mis padres. Estoy seguro que pronto volveré”.