ARTÍCULOS de la Sección
En contra de lo que algunos suponen, un académico de la lengua no es alguien que pretende obligar a los demás a pronunciar la z y la j como si vivieran en Ciudad Real o en Burgos, ni se asusta de que a los pantalones de mezclilla les llamen “yins” (jeans), sino que procura cuidar, desde su formación como escritor o lingüista, ese organismo vivo que es el idioma.
Al velar por su más rigurosa enseñanza, por cuidar el tesoro de su expresión oral, bien sabemos que somos una Academia que se mira en su esplendor reconociéndose como su hija legítima, mientras la observa, la estudia, la registra y la fija cuando enarbolamos como divisa la voluntad irreversible de reconocer que sólo el pueblo la crea, la pule, la recrea y la hace suya.
Si se nos preguntara qué diferencia a la ACuL actual de la del momento fundacional o de otro período cualquiera de su existencia ya nonagenaria, habría que decir que es el incremento del trabajo corporativo.
Este Discurso no está destinado, al menos todavía, a la lectura silenciosa, sino a ser escuchado. Es, esencialmente, palabra oral, y en tal oralidad se vincula por igual con Pitágoras, quien nunca escribió una palabra.
Si la Academia Cubana de la Lengua puede celebrar su nonagésimo aniversario de existencia, es porque en cada momento ha sabido responder a los requerimientos que este le deparaba. Mas tampoco la conmemoración de tan larga trayectoria es ocasión de complacencia, sino, un nuevo punto de partida.
La Academia Cubana de la Lengua, con sus 90 años, pugna por un espacio en el campo cultural de la Isla. Su director habla sobre las problemáticas actuales del idioma español en Cuba y sobre la proyección de esta entidad consultiva.
A la alarma que produce saber que uno (ya) cumple los requisitos para ingresar a un sitio como este (“Ya somos todo aquello / contra lo que luchamos a los veinte años”, dice José Emilio Pacheco en su multicitado poema “Antiguos compañeros se reúnen”), le sigue el orgullo de poder trabajar junto a ustedes, colegas de la Academia Cubana de la Lengua, en la admirable tarea que llevan adelante.
entrevista a Omar Valiño
Sirvan estas notas para ver en la mirada de un crítico las luces que no deben perderse de vista en el presente y los ecos que, desde una generación, pueden actualizarse en las proyecciones del futuro.
A estas alturas, quizá lo más importante sea dedicar un tiempo a preguntarnos: ¿existe investigación social joven en Cuba hoy?, ¿está suficientemente promovida y visibilizada?, ¿se acompaña de un diálogo con los decisores de políticas?
Cuando este año se conmemoran tres décadas de la creación de la AHS, en Holguín se mueven los resortes para imprimir vida y entusiasmo a una organización heredera de los mejores aportes de la cultura nacional.
Fotos: Cortesía AHS
Dicen que una organización joven no puede anquilosarse. Que su arte es el de vanguardia y que el apelativo de “joven” encierra ya, de por sí, el resto de los significados: desafiante, innovador, transgresor.
Eldys Baratute
Hemos eliminado la invisibilidad de muchos; además de tener voz en los principales espacios de debate sociocultural en el país a lo largo de estos 30 años, apostando por la juventud y las ventajas que necesita en un sistema como el nuestro.
La escena danzaria cubana es hoy, sin dudas, un campo de batalla, sobre todo en estos tiempos en que los criterios creadores son tan diversos como a veces disparatados.
Testimonios de jóvenes artistas cubanos
No todos participan, debaten, crecen…. desde la Asociación. Algunos deciden concentrarse en una obra personal, evitan compartir y mirar al grupo, alzar la voz en un colectivo. Otros se distinguen por intercambiar con su generación, aprender de otras manifestaciones, siempre coincidir cuando la convocatoria sale de la AHS. Agunos de esos jóvenes ofrecen su mirada sobre una organización que a sus tres décadas se repiensa.
Aurora Bosch, Joya-Maestra
Septuplicada en años, Aurora ejerce la misma fascinación que cuando interpretaba, allá por 1968, en la flor de sus 26, a la temible y vengativa Myrtha, reina de las Wilis.
La presentación de la compañía estadounidense fue la posibilidad de tener, frente a cada amante de la danza, un instante del pasado, la vivencialidad en pleno siglo XXI de los extractos de la danza moderna.
Osiel Gouneo es el único cubano y uno de los contados bailarines latinos que integran las filas del Bayerisches Staatsballet. Regresó a la Isla como invitado al Festival de Ballet, y dedicó unos minutos previos a su ensayo para dialogar sobre su carrera y los sentimientos que afloran con esta visita.
La célebre historia de Dido y Eneas volvió a los escenarios habaneros en el ámbito del 25 Festival Internacional de Ballet, interpretada por el Ballet Nacional de Cuba.
"Cuando presencio el resultado de los jóvenes bailarines y los no tanto en el Ballet Nacional de Cuba, pienso que mi experiencia y mi trabajo aquí no han sido en vano".
Mary Carmen Catoya, primera bailarina venezolana de rango internacional, se debate entre los extremos: es romántica y terrenal, lírica y dramática, académica y contemporánea. El público cubano recibió su participación dentro del 25 Festival Internacional de Ballet de La Habana y pudo conocer una pequeña parte de su amplio potencial interpretativo.