La toma de La Habana por los ingleses fue (es) un suceso del que mucho se ha hablado y escrito. Las consecuencias políticas, económicas y de cualquier tipo de aquel año de ocupación han sido objeto de enjundiosos estudios. Pero deviene una curiosidad (y en modo alguno quien redacta pretende descubrir con ello “el agua fría”) que entre aquellos miles (sí, porque fueron miles) de efectivos británicos invasores se incluyeran dos artistas de la pintura: Dominique (o Dominic) Serres y Elías Durnford.

Empecemos haciendo un poco de historia. El 7 de junio de 1762 la población habanera se levantó con un nuevo sobresalto: a sus puertas, y lista para penetrar hasta las mismas márgenes, estaba la flota inglesa. Las defensas peninsulares organizaron la resistencia, hubo algunos actos de notable valor, las escaramuzas se sucedieron durante varias jornadas, pero al final y sin grandes contratiempos, los ingleses se hicieron de la capital de Cuba. España no tuvo otra alternativa que negociar para recuperar La Habana al cabo de un año de dominación británica.

“Con las tropas invasoras estaba un gascón de 40 años de edad y experiencia marinera. Se nombraba Dominique Serres”. Foto: Tomada de Internet

Con las tropas invasoras estaba un gascón de 40 años de edad y experiencia marinera. Se nombraba Dominique Serres. Tiempo atrás, al mando de un mercante, fue capturado por los británicos, arraigó en ese suelo y, en adelante, sirvió a la bandera de su patria adoptiva. Como pintor se especializó en los temas marinos y estuvo entre los miembros fundadores de la Royal Academy de Londres. En 1780 el rey Jorge III lo nombró pintor de la Marina, con lo cual premiaba su predilección por el tema y su dedicación a un asunto sobre el cual era excelente conocedor.

“Sin ser Dominique Serres una celebridad, su paso por La Habana fue memorable y de ello dejó lienzos que lo atestiguan”.

El Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana conserva una de sus telas, fechada en 1774: El mercante de las Indias Orientales de Sir Alexander Hamilton, así como Toma de La Habana por los ingleses, de 1763, llevada al grabado por James Mason.

Sin ser Dominique Serres una celebridad, su paso por La Habana fue memorable y de ello dejó lienzos que lo atestiguan. Vivió entre 1719 y 1793 y su muerte ocurrió en Inglaterra, donde se le enterró. No mucho más podemos decir.

En cuanto a Elías Durnford, ingeniero militar y teniente, fue autor de seis dibujos sobre la capital cubana que con posterioridad se llevaron al grabado en metal y publicaron en Londres. También hizo un mapa, revelador del ojo perspicaz de su autor y que bien pudo ser de utilidad a las fuerzas de ocupación en sus operaciones militares.

“Elías Durnford, ingeniero militar y teniente, fue autor de seis dibujos sobre la capital cubana que con posterioridad se llevaron al grabado en metal”.

El historiador Juan Pérez de la Riva (1913-1976) considera que “por primera vez en 1762 los dibujos de Serres y de Durnford nos ofrecen una imagen cabal y artística de nuestro paisaje y de nuestro ambiente, vistos por dos artistas en quienes la personalidad y el talento no excluía la copia fiel de la realidad”.

Elías Durnford dibujó y grabó La Habana. Foto: Tomada de Internet

Los óleos de Serres, al igual que los de Durnford, fueron con posterioridad trasladados al metal, difundiéndose ampliamente en forma de grabados.

Después de todo, fue una suerte que tanto uno como otro, testigos oculares, figuraran en la dotación de los buques invasores. Estos datos y otros más de sumo interés puede hallarlos el lector en un libro valioso que pide a gritos una reimpresión: Apuntes sobre la pintura y el grabado en Cuba, edición de 1989, del notable artista plástico, historiador y profesor Jorge Rigol (1910-1991).