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Él nunca supo el momento en que
iba a ocurrir lo que ya había
pagado. Dos hombres lo abordaron
en una calle desolada de París y
tuvo que entrar en una
camioneta. Allí lo
inmovilizaron, vendaron y
tiraron dentro del vehículo que
nunca se detuvo. Durante cuatro
horas sufrió los gritos de sus
captores, las amenazas, el frío
del cañón de un arma de fuego
pegado a su frente. Luego del
tiempo establecido, la misma
camioneta lo condujo hasta la
puerta de su casa. Descendió,
abrió la puerta y así terminó la
“aventura” que le costó 1200
dólares.
Historias similares a esta
pueden suceder hasta dos veces
al día en Francia. Si alguien
todavía dudaba sobre la
diversidad en los usos de la red
de redes, quizá solo necesite
revisar la oferta que muestra la
empresa Ultime Réalité en su
sitio (http://www.ultimerealite.fr).
Apenas tiene unos meses en
funcionamiento; aunque ya ha
atraído la atención —y las
críticas— de muchos porque
promociona la venta de acciones
ilícitas que han causado un
enorme dolor a familias en el
mundo entero; pero parece que a
ciertos usuarios europeos les
atrae la idea de “vivir” toda la
“emoción” de un secuestro.
El paquete de “servicios” que
promocionan en su sitio de
Internet es amplio: simulacros
de persecución en lanchas
rápidas, búsquedas de personas
en helicópteros o el despertar
en una morgue, rodeado de
cadáveres; sin embargo, la
especialidad de la “casa” son
los secuestros que pueden
extenderse hasta un límite de
once horas e incluyen toda la
violencia que el cliente esté
dispuesto a pagar.
"Hágase secuestrar y viva un
secuestro desde el interior",
aparece en la página de inicio
del sitio de la empresa. La
persona que contrate los
servicios de Ultime Réalité
puede seleccionar qué tipo de
secuestro desea y como los que
trabajan en la compañía son
militares o policías retirados,
pues los niveles de violencia
están “garantizados”.
El fundador de la compañía,
George Cexus, explica que no hay
riesgos físicos, porque los
“secuestradores” han recibido un
entrenamiento especial, tanto
físico como psicológico; además,
toda la “acción” es filmada,
para, afirma Cexus, garantizar
que no ocurran excesos por parte
de sus “profesionales”.
La operación queda fijada mucho
antes de que suceda. Cexus la
concibe como el guión de una
película, quizás basada en el
famoso filme El Juego,
con Michael Douglas y Nicolas
Cage en los roles protagónicos.
Tal vez no pocos piensen —con
razón— que la idea de Cexus luce
descabellada; sin embargo, el
empresario aclaró que él no
vendía juegos, sino
“experiencias extremas” y le
aseguró a la versión online
de BBC Mundo que su
compañía era exitosa, porque
recibía hasta dos peticiones
diarias, sobre todo de hombres;
aunque ya había tenido a sus
primeras clientas.
A miles de kilómetros de
Besançon, al este de Francia,
sede de Ultime Réalité, otra
empresa de reciente creación,
MethodIzaz, también encontró un
nicho en el mercado de Nueva
York. Ellos promocionan por
Internet la “oportunidad única
de vivir la experiencia de
sentirse perseguido por los
paparazzi”.
Por cerca de 400 dólares la
hora, la persona es acosada
constantemente por varios
paparazzi, sobre motos,
desde las que le toman
fotografías; aunque cuenta con
un servicio de guardaespaldas
que, supuestamente, la “protege”
del asedio de la prensa
sensacionalista. Todo de acuerdo
con el peor estilo de lo que
transmiten a diario los canales
televisivos dedicados,
exclusivamente, a describir,
paso por paso, las banalidades
de las estrellas de la música y
del mundo de Hollywood.
Mientras Ultime Réalité sigue
expandiendo su negocio, los
familiares de 10 periodistas
mexicanos, secuestrados y sin un
paradero conocido desde 2005,
todavía lloran por la ausencia
de sus seres queridos. En
España, las lágrimas cesaron
para las familias de dos
cooperantes que fueron
liberados, luego de permanecer
casi un año en poder del grupo
terrorista Al Qaeda. Para ellos
seguramente la “opción” de la
empresa francesa no despierta
ningún interés. |