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Hace cinco lustros y dos
meses triunfaba en el Festival
internacional de Cannes el filme
venezolano Oriana, obra
fundamental dentro del mejor cine
latinoamericano de los años ochenta
consagrado a ilustrar la historia
nacional (entre las contemporáneas de
Oriana se encontraban las cubanas
Amada y Un hombre de éxito,
la mexicana Frida, naturaleza viva,
las brasileñas Memorias de la cárcel
y Parahyba, mujer macho, las
argentinas Camila y Miss Mary)
y piedra angular del cine realizado por
mujeres en esta área geográfica, junto
con las películas de María Luisa
Bemberg, Tisuka Yamasaki, Suzana Amaral
y María Novaro, por solo mencionar el
nombre de algunas de las realizadoras
latinoamericanas más conocidas.
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Con su revalidación de
lo sicológico femenino y su búsqueda en
la memoria afectiva de varias
generaciones, Oriana impuso
internacionalmente el nombre de su
directora, Fina Torres, quien nació en
Caracas en 1951, estudió diseño y
periodismo, y luego cine en París.
Comenzó su carrera como fotógrafa, y
luego fue asistente, guionista y editora
en la televisión y el cine nacional. En
1978 debutó como documentalista con
De l´autre côté du rêve, y estuvo
trabajando varios años en la televisión
francesa. El premio Cámara de Oro en
Cannes, para la coproducción
venezolano-francesa Oriana,
aseguraba la presencia de una
realizadora sorprendentemente dueña del
instrumental expresivo.
Fina Torres confirmó sus temáticas
autorales en su segunda película,
Mecánicas celestes, realizada con el
aporte de productoras venezolanas,
francesas, belgas y españolas, y el
protagonismo de Ariadna Gil y Arielle
Dombaslé. Siempre atenta a descubrir las
peculiaridades de la sensibilidad
femenina, dirigió en 2000, Woman on
Top, otra extraña coproducción,
entre Brasil y Estados Unidos, que se
las arregló para imponer en Hollywood la
sensualidad de Penélope Cruz.
Próximamente, en agosto de 2010, estará
en los cines de Venezuela, Habana Eva
la coproducción venezolano-cubana
producida por la Villa del Cine, que
pertenece al género comedia sentimental
y está protagonizada por los jóvenes
actores venezolanos Prakriti Maduro y
Juan Carlos García, junto con los
cubanos Yuliet Cruz y Carlos Enrique
Almirante, entre otros papeles
secundarios como los asignados a las
consagradas Herminia Sánches y Elsa
Camps..
La directora quería hacer una película
en La Habana desde que conoció la
ciudad, en 1985, pero
no fue sino hasta hace seis años cuando
surgió la posibilidad de rodar Habana
Eva, antes titulada Un té en La
Habana. La película se vincula con
la anterior filmografía de la directora
en cuanto al protagonismo de una mujer,
quien toma fuerzas para emanciparse,
como igual ocurre en Oriana,
Mecánicas Celestes y Woman on Top.
Fina Torres ha confesado que La Habana
es un personaje más su película: “La veo
como una ciudad que se paró en el
tiempo. Y dentro de ella, que se ve un
poco decrepita, pero de una belleza
increíble, hay una juventud que nunca
había visto antes. Esa juventud está
emergiendo con mucha fuerza y con una
modernidad impresionante. Yo siento una
gran necesidad de reflejar eso en la
película”.
Habana Eva
se desarrolla íntegramente en la capital
cubana y cuenta la historia de una joven
que trabaja en una fábrica de trajes de
novia, en serie, pero sueña con una
mejor vida como diseñadora de modas. Su
novio está construyendo una pieza encima
de la casa de sus padres para poder
casarse. Eva conoce a Jorge (Juan Carlos
García) un fotógrafo venezolano de
origen cubano, y su vida empieza a
transformarse. El conflicto proviene de
que la muchacha deberá decidir entre sus
dos amores, entre realidad y sueño,
entre individualismo y capacidad para
compartir con quienes nos rodean. Todo
ello en tono de melodrama ligero.
“Siempre quise hacer una película en la
Habana, en Cuba —declaró Fina Torres el
día de la premiere para la prensa en
Caracas— el proyecto significa mucho
para mí, lo deseaba. Quería mostrar el
paisaje de ese país. El elenco se
integró muy bien y, definitivamente, me
estrené con el género de la comedia,
pero pasará mucho tiempo para que haga
otra parecida, pues mi próxima cinta
deberá ser trágica”.
Descemer Bueno, uno de
los cantantes, compositores y
productores cubanos más importantes del
momento, interpreta en la película el
precioso bolero Sé Feliz, del
cual se conocieron versiones anteriores
de Anaís Abreu y Fernando Álvarez. Con
estudios musicales en Cuba, Descemer
Bueno, fue artista residente en la
Universidad de Stanford en California,
dio clases de música en la Universidad
de Sudáfrica, Ciudad del Cabo, y al
mudarse a Nueva York, formó la banda de
hip-hop Yerbabuena con la cual fue
nominado al Grammy, y en 2006 ganó el
Premio Goya a la Mejor Música Original
por la película Habana Blues,
dirigida por el español Benito Zambrano,
y también ambientada en Cuba. En un
momento memorable de Habana Blues
también se escucha el tema Sé feliz.
Sobre Habana Eva se viene
hablando en los medios, con mayor o
menor intensidad, desde hace tres o
cuatro años. Y es que la película tuvo
un rodaje dificultoso, pues hubo que
repetir numerosas tomas, y regresar a la
filmación en tiempo extra, pues había
problemas de foco, debido al sistema de
grabación en HD y a la inexperiencia en
el uso de los equipos utilizados. La
película se exhibió con bastante éxito
en el festival de Los Ángeles y
seguramente tomará parte en el de La
Habana, en diciembre próximo. |