Año IX
La Habana
2010

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¿DÓNDE QUIERES QUE
TE PONGA EL PLATO?

 
Sobre la mesa
Amado del Pino • La Habana

Aunque los precios ―en algunos casos― obligan a rascarse duro el bolsillo, este año en Cuba han abundado los frutos de la tierra. Me ocupo buena parte de la mañana del jueves en hacer compras en varios agromercados y al final están sobre la mesa las yucas, los boniatos y las malangas. Para los lectores extranjeros pasaré a comentar algo sobre cada uno de ellos. También había papas disponibles, pero preferí obviarlas. Esto último les parecería increíble a mis amigos españoles. Mi abuelo canario también festejaba cada momento en que podía adquirir “las papitas”, como solía llamarlas, relamiéndose en el diminutivo. 

La yuca es negra, alargada y sale de debajo de la tierra literalmente. Tirar del cangre, sacar la yuca, es labor no tanto ruda como de manos diestras. Se trata de un tirón seco, único, exacto. 

El boniato se ha visto a veces como un pariente pobre dentro de las viandas que el cubano adora. Yo no comparto esa jerarquía. Redondo, dulzón, alimenticio, figura entre mis preferencias. La malanga es redondita o alargada y de un sabor con algo de picantito, como una pequeña y sabrosa travesura en medio del paladar. 

Este año ha sido el mejor en lustros en cuanto a la producción de plátanos machos. En Murcia invitamos a la yuca y esta variante les encanta a muchos de nuestros amigos en días de cumpleaños u otros buenos pretextos. Para nuestros anfitriones la palabra plátano significaba solo un postre, una fruta pequeña y dulce. Después los mercados comenzaron la asimilación de estos productos. La emigración crece y la demanda cumple sus leyes.  

Miro la mesa y es como si hundiera los pies ―aún más― en el mundo de mi infancia y adolescencia. En las largas caminatas de ida y vuelta a la secundaria pasaba muy cerca de los sembrados de estos alimentos; el camino del surco al plato era para nosotros corto, expedito, natural. 

Los plátanos fritos ―si son maduros, mejor― constituyen una delicia, pero es una de las formas más rápidas de aumentar el colesterol u otros efectos negativos de las grasas. 

Mi mamá los hace casi siempre hervidos por estos días. Resulta saludable y a su vez el sabor nos recuerda más la autenticidad y vigor de nuestra tierra.

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2010.
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