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Como
les conté en mi nota anterior aposté una
botella de Bocoy, lo hice con dudas. No
estaba muy segura que la toletería
santiaguera siguiera en alza frente al
mejor cuerpo de lanzadores de la campaña
beisbolera. Pero lo estuvo ¡y de qué
forma! Ahora no dudo nada, quizá los
muchachos sigan bateando y dando nocaos,
para que la hipertensión se mude de
equipo.
No
creo que el más fanático de los
defensores de Santiago se hubiera
atrevido a apostar que las avispas
marcarían 19 veces el home, y que
dispararían cuatro jonrones para
zarandear a todos los lanzadores.
Tampoco conozco la razón por la que
Anglada dejó a Frank Montieth tanto
tiempo. No tenía necesidad, todo su
cuerpo de tiradores estaba listo. ¿Acaso
pensó que Vera no iba a aguantar a los
bates azules? Igualmente pienso que
Pacheco dejó que su estrella lanzara por
gusto los inning seis y siete. Si
lo hubiera sustituido en el quinto, el
domingo podría lanzar, y Santiago
necesita de Vera. A no ser que no haya
que jugar ese día porque ya la serie
esté decidida, algo que es difícil pero
no imposible.
En
fin, he disfrutado de este juego, pero
¡vaya, calamidad! sin poder restregarle
hit y jonrones al más furibundo azul que
anda presentando Las confesiones del
Diablo ilustrado por Bayazo. Me
refiero, por supuesto, a Fidel Díaz
(director del Caimán Barbudo). No
pude llamarlo no porque estuviera en
otra provincia, sino porque no sé a que
teléfono lo podría hacer. Don Rafael
Grillo, otro azul y caimanero, anda por
Gibara en el Festival de Cine Pobre y
tampoco pude pincharlo. Y Díaz-Pimienta
comenzó a celebrar por adelantado la
victoria, de tal suerte que la derrota
lo tomó en brazos de Baco. Ah, y Evencio,
mi vecino, desde el cuarto inning me
dijo —cuando lo llamé— que me pagaba la
botella el viernes, que él no seguía
viendo el partido. No pude comunicarme
con Fernando Pérez, azul, ¡claro, si él
es habanero a matarse y defensor de
Anglada!
Espero que este jueves la cosa sea
distinta, por lo menos en el diálogo, y
que las avispas sigan picando donde les
duele a los leones. ¿En que parte del
cuerpo será? Seguro no es en el talón,
pero que los aguijones juntos, en grupo,
no digo yo si marean y sacan de combate
al más bravo león. Ah, ¿y qué dice de
este juego Fabio? |