títeres

Las manos de Mandy

Como se ha visto, Armando es uno de nuestros más grandes artistas. Pero su público, el que lo ovaciona al finalizar una función, el niño que sube y reconoce al títere luego que la luz última se apaga, no saben que Armando goza del pan sobre la mesa, se chupa los dedos y come con sus manos sentado en una piedra del monte, disfruta del vino, del café en jícara (tiene un diminuto cafetal en el patio de su casa de Mantilla), de la conversación y de los placeres de la vida que son todos los terrenales y los divinos.