El 30 de junio, la revista Temas sirvió de plataforma para un diálogo con Arturo López Levy, quien —como apunta Javier Gómez Sánchez en el texto publicado en la Pupila Insomne en julio del 2017, “El anticomunismo como bandera” (http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=59817)—, fue anfitrión cubanoamericano en los eventos de Washington y Nueva York durante los años 2015 y 2016, donde se organizó el circuito de medios de comunicación de la neocontrarrevolución en Internet: Cuba Posible, Periodismo de Barrio, entre otros creados expresamente y se buscó la integración al mismo de medios ya existentes como la revista OnCuba y el blog La Joven Cuba.

Vinculado a varias plataformas para el cambio de sistema en la Isla, ha sido una de las plumas más importantes en la propaganda política socialdemócrata, fungiendo como ideólogo para la reinstauración capitalista, crítico del modelo de partido único y defensor de una “oposición leal” en la Isla.

El Sr. Arturo López Levy afirma que es hora de superar el marxismo para pensar la democracia en Cuba. Imágenes: Tomadas del perfil de Facebook de la autora

Iroel Sánchez en su texto “El ‘aterrizaje suave’ de Cuba en el capitalismo y la ‘secuencia óptima’” refiere cómo en un análisis dedicado a la visita del canciller francés Laurent Fabius a Cuba del 2014, López Levy describe lo que considera “el mejor escenario para los intereses y valores democráticos europeos” en la Isla:

“(…) un aterrizaje suave cubano hacia un régimen pluripartidista y una economía de mercado, no un desplome súbito del régimen actual. La secuencia óptima para ese resultado es una liberalización cubana, en la que los intereses europeos puedan participar en mayor escala, seguida por un levantamiento del embargo estadounidense que preceda la apertura final del sistema político cubano con una transición pactada al estilo español de los pactos de la Moncloa en 1977”.

“La neocontrarrevolución puede llegar a estar más cerca que la rancia mafia de Miami, aunque sean idénticas sus intenciones”.

Enrique Ubieta en un debate publicado el 31 de julio del 2017 le comenta:

“Encuentro bien que usted sea recibido en la embajada y también en Cuba. Pero si participa en una plataforma que se propone construir tendencias ideológicas contrarias al rumbo libremente adoptado por los ciudadanos del país, ese sí es un tema que nos concierne a todos. El restablecimiento de relaciones entre los Estados Unidos y Cuba es bienvenido, pero no bajo el supuesto de que Cuba deba cambiar su sistema social.

(…) El nacionalismo burgués (esencialmente reformista), más allá de sus intenciones, solo puede proyectar un país dependiente”.

Lopez Levy no perdió la oportunidad en esta ocasión para afirmar que “es necesario rebasar el esquema marxista para pensar la democracia”, entre otras cuestiones abordadas, como la propia revista halló a bien reproducir en una reseña de lo debatido.

“Me quedo pensando si el beneficio de mostrar una sociedad más abierta (…) vale el costo de estarle dando micrófono en nuestros medios a la corriente contrarrevolucionaria que López Levy representa”.

Rescatando el respeto que sentimos por Temas, como espacio para un diálogo más plural necesario para nuestro país en el momento en que vivimos, el invitado merece escuchar con frontalidad que las fuentes por las que nos informamos son otras y que ellas nos indican que no habrá más democracia en Cuba si abandonamos el socialismo, que el marxismo no lo vamos a dejar atrás porque está más presente que nunca la lucha de clases (el bloqueo no es simplemente un acto de quienes “odian y destruyen”, es una acción imperialista), que no queremos ninguna “oposición leal” de cuño socialdemócrata, colada en nuestras estructuras del poder político para presionar por el regreso al capitalismo y defender intereses de clases de grupos particulares (sería retroceder 60 años en la historia), que la democracia de la que hace propaganda es una farsa y es un insulto a la inteligencia colectiva de un pueblo que se quitó de encima hace más de 6 décadas el lastre colonial. ¿Venir a ponernos ejemplos de cómo funciona en Europa y Estados Unidos? ¿Será que López Levy se hace el ignorante o es cínico?

Tal vez algunos consideremos que es una impostura mostrarse radical frente a tamaña “lealtad”, pero prefiero pensar que su discurso no se escurrió sin resistencias ni contestaciones, por entre las subjetividades de un auditorio expectante, para asentarse como agua estancada, que muy pronto comenzará a oler mal.

Vienen tiempos de una intensa lucha política e ideológica en Cuba, no nos puede quedar la menor duda, aunque los socialdemócratas prefieran presentarla solo en términos de un sano pluralismo. La neocontrarrevolución puede llegar a estar más cerca que la rancia mafia de Miami, aunque sean idénticas sus intenciones.

Cena del primer evento de Cuba Posible en Washington D.C., enero 2015. En la cabeza de la mesa Phil Peters (según Ted Henken es quien le presentó a Yoani Sánchez), a sus lados Lenier Domínguez, Roberto Veiga, Julio César Guanche, María Isabel Alfonso, Arturo López Levy (Cuba Posible), Elaine Díaz (Periodismo de Barrio), Harold Cárdenas (La Joven Cuba), Hugo Cancio (On Cuba).

Posiblemente, van a querer pasearse entre nosotros con cara de “buenos amigos”, van a querer estrecharnos la mano mientras les escuchamos los cantos de sirena de una “tercera vía”. Nos endulzarán el oído prometiéndonos una socialdemocracia nórdica y satanizando a “los extremos”. Despojarán a Martí de su sentido antimperialista y sentenciarán que el marxismo fue un accidente que nada tiene que ver con la historia y el presente de la nación, mucho menos con su futuro. Es muy posible que seamos testigos de una propaganda comedida sobre un capitalismo no tan salvaje, que va a permitir la justicia social y la soberanía nacional, aunque la imagen completa constituya un sinsentido para quien esté mínimamente informado.

Si los dejamos, ejercerán una fuerte presión para el cambio de sistema por vías “pacíficas”, frente al cansancio que causa oír hablar del bloqueo y que producen las carencias económicas.

Como apunta Javier Gómez en el texto anteriormente citado:

“No han sido pocos los atraídos, los encandilados, los enamorados. El dinero ha corrido, y las lentejuelas del diseño editorial siempre atraen. La palabrería súper intelectual y ultra academicista siempre envuelve a alguien. Han usado todo tipo de mecanismos defensivos, incluso han aprovechado a quienes honestamente, por la tradición de justicia y libertad propias de la intelectualidad cubana, no coinciden con sus ideas, pero defienden su libertad a expresarlas”.

Si los dejamos, ejercerán una fuerte presión para el cambio de sistema por vías “pacíficas”, frente al cansancio que causa oír hablar del bloqueo y que producen las carencias económicas. Habrá gente nuestra dispuesta a sentarse en la silla que nos van a poner, como cuando el hermano Obama.

Si se diera un escenario como ese, los revolucionarios no podremos estar jugando a llevarnos bien con la contrarrevolución, porque nos barren el socialismo, y cuando vayamos a reaccionar, será demasiado tarde.

Habrá quienes nos digan que López Levy se ha declarado en contra del bloqueo económico y ha sido uno de los cubanos americanos que han defendido un cambio de política de Estados Unidos hacia Cuba. Tal vez sería prudente comprender que una cosa es la agenda del estado cubano en la escena diplomática y otra cosa es la política interna y la función de nuestros medios en la actualización del consenso por el socialismo cubano.

“(…) van a querer pasearse entre nosotros con cara de `buenos amigos´, van a querer estrecharnos la mano mientras les escuchamos los cantos de sirena de una `tercera vía´”.

No habrá contemplación, ni medias tintas. El capitalismo al que están proscritos nuestros pueblos jamás ha funcionado con la lógica del respeto a la pluralidad que proclaman, tienen una conciencia de clase monumental, aunque no hablen de ella y pasan por encima de todo lo que se oponga a sus intereses. Esa ha sido la historia, no es otra; ese sigue siendo el presente, no hay otro, por más bien que nos portemos. Siempre habrá una tensión y una confrontación que tendremos que asumir, a no ser que la apuesta sea sacrificar la nación.

Cuando escucho a López Levy, detrás de la mesura con que hace propaganda del capitalismo con aquel tono colonialista que no consigue disimular (tal vez ni se lo proponga), veo multiplicados por cientos los jóvenes negros cubanos muertos en nuestras calles y el discurso “rosa” del anticomunista me parece una perversión.

Mientras, me quedo pensando si el beneficio de mostrar una sociedad más abierta, esa señal enviada al norte de que somos civilizados y estamos aptos para el diálogo, vale el costo de estarle dando micrófono en nuestros medios a la corriente contrarrevolucionaria que López Levy representa.

*Tomado del perfil de Facebook de la autora

Apostilla de Ernesto Estévez Rams:

No puedo estar más de acuerdo con Karima Oliva Bello. Me recuerda aquello de Nuestro Hombre en La Habana. El “analista político” y profesor que nos trae la buena nueva. Hay que leer cualquier texto de Lopez-Levy para descubrir de inmediato la perspectiva norteamericana desde la que hace sus análisis. Habla del gobierno yanqui como el propio, y del cubano, como el “otro”. Le da, en sus artículos, consejos a las administraciones norteamericanas de como mejor proceder para hacer valer los “intereses” yanquis en relación a Cuba. Este es la persona que una vez aconsejó que Cuba deberia dejar der una “causa” para convertirse lo que el llamó un estado normal. Qué es un estado normal en un mundo de hegemonía imperial? El discurso de Lopez-Levy, es el discurso de la derrota, de la renuncia. Su hoja de parra es condenar el bloqueo, algo que hace como acto de limpieza antes de vendernos su particular carga de autonomismo como destino de la nación cubana. No le gusta que le recuerden su pasado de defensa del régimen genocida de Israel, al que ha justificado detrás de eufemismos convenientes. Lópz-Levy me recuerda a Rafael Martínez Ortiz, quien fuera Secretario de Estado en Cuba en la segunda década del siglo XX, que llamaba fanáticos y “gente de poca cultura” a quienes se oponían al la Enmienda Platt, pidiendo que se fuera realista, que la dominación neocolonial yanqui era inevitable.
Cuba, ábrete al debate pero no no dejes abierta la puerta a los Gríma Wormtongue, que con el verbo venden la derrota como un destino digno.

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