Asoma ahora el ángel nuestro, el llamado para la invocación final ángel de la Jiribilla. Igual, por lo menos, al ángel de Bética; superior a la lucha entre el ángel y el duende, en que este riega con niebla y con espíritu de lo errante las alas intermedias.
En 15 años el equipo redactor de la revista se ha renovado más de una vez. Es significativo el número de jóvenes periodistas que ha sido adiestrado en su siempre ajustada sala de redacción; sin embargo, ellos han formado parte de un universo mucho más amplio: el de los creadores que de manera puntual o sistemática han colaborado con ella.
En este 15 aniversario, vaya a quienes fundaron, a quienes consagraron muchos años de su vida, y a aquellos que aún permanecen en La Jiribilla, mi franca felicitación y mi agradecimiento de empleada.
La Jiribilla, en su afán de bitácora del arte nacional, ha recogido, analizado y propuesto en estos 15 años, diversos caminos en pro del conocimiento de la escena criolla y de sus vínculos con las diferentes tendencias y maneras dramáticas del mundo.