Esta entrevista al Dr.C. Eduardo Ávila, director de la Casa de Iberoamérica de Holguín, da continuidad a la temática del fomento de la innovación en el sistema de la cultura que impulsa la Dirección de Ciencia, Innovación y Medio Ambiente del Ministerio de Cultura (Mincult).

Trata la experiencia de la mipyme estatal —Centro para el Estudio y Desarrollo Sociocultural (Cedes)—, que posee la Casa de Iberoamérica de Holguín, en relación con las nuevas formas de organización y gestión de los procesos culturales, desde el punto de vista de la administración pública y la actividad empresarial.

Eduardo Ávila, director de la Casa de Iberoamérica de Holguín. Foto: Juan Carlos Borjas / Tomada de Trabajadores

Eduardo, háblanos de la experiencia empresarial desarrollada por la Casa de Iberoamérica de Holguín en el marco del proceso de descentralización territorial, diversificación actoral y autonomización empresariales que ocurre en el país.

Tenemos una experiencia de trabajo que data del año 2008, 2009. Entonces funcionaban áreas de investigación dentro de las Direcciones Provinciales de Cultura que estructuraban el sistema de gestión de la ciencia en el Ministerio de Cultura. Se adscribían al Centro de Investigación Juan Marinello. Era un equipo de trabajo que tenía que ver con la formación de investigadores socioculturales y conducía la gestión de la ciencia a escala de provincia. Los avatares del proceso de reordenamiento del sistema de la cultura, la reducción de plantilla y todas esas cosas nos pusieron en posibilidad de evaluar otras variantes de gestión que no fueran exactamente un Departamento dentro de la Dirección Provincial de Cultura.

Así nació un proyecto de desarrollo local al amparo de la Resolución 180 del Ministerio de Finanzas y Precios, que organizaba los proyectos de iniciativa municipal. Nos planteamos la posibilidad de gestionar de manera autofinanciada lo mismo que hacíamos antes como área de investigación, aprovechando sobre todo el capital humano que teníamos.

Eran ocho especialistas, un área de las más grandes del país, que nos permitían rectificar la lógica de actuación, extendiendo el campo de actividad más allá del Ministerio de Cultura; es decir, más allá de las estructuras que a nivel de provincia y municipio acogen el sector del Ministerio de Cultura o los sectoriales de cultura.

Así nació esa idea. En la práctica evolucionó durante casi 10 años con un determinado nivel de sostenibilidad económica, que nos permitió crecer a partir de ese gen inicial.

Se nos autorizó la capacidad legal de gestionar cuentas bancarias, prestar servicios, interactuar con el resto de las entidades estatales o privadas, creadas hasta ese momento bajo otra lógica de modelo económico. No se había llegado al que tenemos ahora, pero nos dio la posibilidad real de insertarnos en una dinámica productiva basada en la gestión de lo que nosotros sabíamos hacer, que era la gestión de proyectos.

La transición de área o departamento dentro de la Dirección de Cultura hacia una unidad productiva, casi en igualdad de condiciones con el resto de las instituciones de la provincia, incluidas las del sistema empresarial, fue consolidándose en el tiempo.

En el 2011 se aprobó el proyecto de desarrollo local. Es decir, estamos hablando de una experiencia que ha transitado más de 11 años. Influyó mucho la visibilidad que poseíamos como grupo, y la capacidad de ofrecer respuesta a las demandas que tenía el gobierno de organizar los procesos de colaboración internacional.

En el 2014 nos convertimos en los asesores de un programa o un gran proyecto de país: la Plataforma Articulada para el Desarrollo Integral Territorial (Padit). Terminamos siendo los asesores técnicos, incluso por encima de la Universidad. Fue gracias a la capacidad para asesorar al Gobierno Provincial en la conducción de esa plataforma en la provincia.

“Existen muchas oportunidades para el sistema de instituciones de la cultura que nosotros estamos catalizando, sobre todo porque el sector presupuestado de la cultura no posee los mecanismos para hacerlo”.

Constituíamos un proyecto de desarrollo local con capacidad legal para manejar nuestras finanzas, para autogestionar, desde los salarios hasta la inversión en el edificio en que radicamos, que es de dos pisos. Hemos permanecido dentro de la Dirección Provincial de Cultura. Ahora constituimos una empresa estatal cuyo socio unipersonal es la Casa de Iberoamérica: el Centro para el Estudio y Desarrollo Sociocultural. Todo se subordina a la lógica del Programa de Desarrollo Cultural, lógica establecida política y jurídicamente por el país.

Estamos en relación con el resto de las instituciones culturales, tanto para brindarles servicios como para participar en los procesos de desarrollo cultural.

En el 2014 ocurrió una suerte de excelente alianza con el Gobierno Provincial, quien visualizó que podíamos ser la entidad capaz de asesorarlo para la conducción de la antes citada Padit. Eso nos generó otro nivel de visibilidad, más allá del Ministerio de Cultura, pues tenía que ver con todo el territorio, con el Gobierno Provincial. Permitió interactuar con otras provincias. En ese ascenso de escala de influencia hemos funcionado como asesores hasta el día de hoy.

En la actualidad realizamos la evaluación y el monitoreo de Padit en Holguín. Asesoramos técnicamente con nuestros especialistas. La Plataforma se ha encargado de evolucionar la manera en que se debe gestionar el desarrollo territorial en Cuba. Esto condujo al Decreto No. 33 de 2021 “Para la gestión estratégica del Desarrollo Territorial” (Gaceta Oficial No. 40 de 2021, Ordinaria). Es un trabajo de seis o siete años que lleva el Ministerio de Economía y Planificación (MEP) con el Mincult.

El Decreto 33/2021 establece la lógica de actuación para el desarrollo territorial. Pauta las estrategias, los cinco tipos de proyectos, las 11 fuentes de financiamiento disponibles. Está establecido desde hace un año. Eso nos permitió coger aire (2014) y avanzar en una dinámica de crecimiento como entidad dentro del sector de la cultura, gestionando sobre todo proyectos, el conocimiento, asesorando a entidades.

Esta empresa estatal se subordina a la lógica del Programa de Desarrollo Cultural, establecida política y jurídicamente por el país. Imagen: Tomada de Ahora

A la altura del 2021 se promulgó el Decreto No. 49, que establece las nuevas formas de gestión (“De las actividades a realizar por las micro, pequeñas y medianas empresas estatales, cooperativas no agropecuarias y trabajadores por cuenta propia”. Gaceta Oficial No. 94 de 2021, Ordinaria). Eso nos dio la posibilidad de evolucionar a un tipo de actividad, dentro del nomenclador de actividades económicas —que está limitado para el sector privado, pero no para el sector estatal—. Es la consultoría de gestión. Encontramos que esa categoría era la que más se parecía a lo que hacíamos.

Apenas abrió la plataforma que planteó el MEP, propusimos una pequeña empresa que se dedicaría a la consultoría de gestión. En el mes de diciembre ya estaba aprobada y funcionando. Tenía, además, el beneficio de venir actuando como proyecto de desarrollo local, por eso pudimos presentarnos en la primera convocatoria. Disfrutamos de un nivel de impuesto mucho menor que el que pagan todas las empresas de reciente creación, porque provenimos de un proyecto de desarrollo local.

En enero comenzamos a trabajar como pequeña empresa de subordinación local. Ofrecemos consultoría de gestión, servicios de asesoría en la gestión de proyectos, asesoría en la conformación de las nuevas empresas mipymes o cooperativas no agropecuarias (CNA). Creamos capacidades a partir del potencial que poseemos o de la relación que mantenemos con otras instituciones. Somos una especie de escuela ramal que tiene por vocación impartir cursos, talleres, conferencias.

En el contexto de ese importante proceso de innovación organizacional y de gestión dentro del sistema de la cultura, ¿han desarrollado relaciones con la Universidad de las Artes (ISA)?

Existe un vínculo con el ISA, pero no hemos llegado a catalizar las relaciones; por ejemplo, que exista un sistema de cursos que podamos impartir con profesores del ISA u otro tipo de actividad.

Estamos en capacidad de asumir cualquier tipo de formación sin intrusismo profesional. Podemos financiar al profesor que genere esa capacitación.

Me refería a la posibilidad de asesorar al ISA en la organización de una mipyme.

No hemos podido escalar a nivel del Ministerio de Cultura.

¿Por qué no han podido escalar?

Hasta donde hemos llegado es a explicarles hace varios años al viceministro Fernando y al ministro de Cultura sobre estas nuevas oportunidades empresariales, también al viceministro Jacomino.

Les sugerí que existía una oportunidad en esa lógica de actuación a nivel de territorio. Gracias a la descentralización territorial podíamos dinamizar el sistema de instituciones de la cultura a escala territorial, desde la propia cobertura que nos está dando la transformación jurídica y socioeconómica del país.

La experiencia nuestra es exitosa en el plano económico y también en la lógica de participación a nivel social. El ingreso de los cursos o talleres que realizamos al mes ronda los 30 000, 40 000 pesos.

¿Cómo cumplen la responsabilidad social?

No nos apartamos de la visión que nos corresponde como sector de la cultura. Nos guiamos, nos conducimos por la política y los objetivos del Ministerio de Cultura. Entrenamos en cuestiones y temas que tengan una vocación asociada a la visión y el derecho de las instituciones para promover esas actividades. Hemos diversificado el objeto de actividad a partir de concebir los procesos culturales desde otra perspectiva, desde un enfoque más amplio que los procesos de desarrollo artístico.

“La experiencia nuestra es exitosa en el plano económico y también en la lógica de participación a nivel social”.

Cuéntame sobre eso…

No es la visión de suplantar al sistema de las instituciones público-administrativas. Existen muchas oportunidades para el sistema de instituciones de la cultura que nosotros estamos catalizando, sobre todo porque el sector presupuestado de la cultura no posee los mecanismos para hacerlo. Por ejemplo, el Centro Provincial de Superación posee la capacidad o el encargo de gestionar procesos académicos, de formación. Esos procesos están limitados por las restricciones presupuestarias de la institución. Nosotros podemos asimilarlos en encargo, con una manera diferente de gestionarlos, que no carga el presupuesto estatal.

Quien viene al curso abona una matrícula que me permite remunerar al profesor y obtener ingresos. Resulta menos costoso para la administración pública ofrecer esos servicios desde otro mecanismo de gestión más eficiente, que es el autofinanciamiento. Se amplía la formación de cuadros y se potencia la capacitación de la población en cosas tan sencillas como enseñar a la gente a bailar.

Nos basamos en las normativas jurídicas actuales, que nos dicen que sí podemos hacerlo, normativas que otorgan la capacidad sobre todo a nivel de territorio para actuar de esta manera. Te puedo ejemplificar con Antilla, Banes, Sagua de Tánamo. Van a contar con la capacidad hotelera que hoy tiene el país. ¿Qué existe en Antilla? Una casa de cultura, que es un verdadero palacio, pero que no puede brindar más servicios culturales porque no está en condiciones de cobrarlos y no le alcanza el presupuesto estatal.

Estamos perdiendo la oportunidad de que los turistas salgan a Antilla a disfrutar de la cultura. Si se organiza una mipyme se puede hacer eso. Es una lógica de actuación bajo otros preceptos y conceptos, asociados a la política y norma jurídica de desarrollo territorial.

Hay que visualizar el territorio desde lo que establecen la política y la norma jurídica, ampliar la capacidad de nuestro sistema de instituciones, que está disperso, y de sus mejores instalaciones, que, aunque ahora están dañadas, son las mejores de cada localidad. Se deben explotar. El actual marco jurídico “de abajo a arriba” lo permite y estipula cómo hacerlo.

Parte de la entrevista realizada al Dr.C. Eduardo Ávila, director de la Casa de Iberoamérica de Holguín, el 17 de agosto de 2022, en la Dirección de Ciencia, Innovación y Medio Ambiente del Mincult.