Víctor Rodríguez: Mostrar al mundo todo el arte que se está haciendo

Thalía Fuentes Puebla
15/10/2018

Eventos como Cubadisco y Primera Línea no pueden alejarse del trabajo que se realiza en la Isla con la música popular cubana. Precisamente con este objetivo existe en nuestro país un centro que apuesta por estimular, comercializar y promover la creación artística de la música popular y sus más diversos géneros.

La trova, el jazz, la fusión, agrupaciones vocales, de música tradicional, folklórica, compañías danzarias y música de concierto, integran el catálogo de excelencia del Centro Nacional de Música Popular.

 Víctor Rodríguez, director del Centro Nacional de Música Popular. Foto: Ariel Cecilio Lemus
 

Sobre la gestión de la obra de músicos y agrupaciones, los festivales que se realizan a lo largo del año, el movimiento de jazz cubano y la recién terminada edición de Cubadisco, conversa con La Jiribilla Víctor Rodríguez, directivo principal del Centro.

¿Qué imagen de Cuba pretenden mostrar al mundo los festivales que organiza el Centro Nacional de Música Popular?

Estos eventos pretenden mostrar la verdadera música cubana, el talento de los artistas en la Isla, el sistema de educación musical que existe a lo largo del territorio, y exponer también las características y ritmos contagiosos de los bailes caribeños.

Por ejemplo, nuestro evento principal, el Festival Jazz Plaza —que celebrará su 34 edición en enero del 2019— muestra todos los sonidos del jazz, desde la óptica de los cubanos. Muchas figuras se identifican en el panorama musical como jazzistas, pero no precisamente como jazzistas cubanos. Durante los últimos años este género ha ganado una fuerza increíble y realmente no se está mostrando cómo se debería; no se explota su potencial y por eso no llega a todo el público como lo hacen otros géneros musicales.

No queremos que hablen del “latin jazz”, sino del jazz cubano, que después de Estados Unidos es el más fuerte que se hace; y para ello contamos con la disposición y el talento de nuestros músicos.

Entre las acciones que estamos realizando para materializar el reconocimiento de este género a nivel internacional, se encuentra un sistema de grabaciones con un grupo de jóvenes defensores del jazz. Vamos a grabar varios discos para mostrar al mundo lo que se hace en Cuba, un jazz que se diferencia del que prima hoy internacionalmente.

En este sentido, ¿qué cree del movimiento de jazz joven en la Isla?

Es muy fuerte, y se me hace muy difícil referirme a este tema, pues no soy un especialista en el género. No quisiera mencionar nombres, porque son muchos y muy buenos. Cuando hablamos del movimiento de jazz en Cuba nos damos cuenta de que no hay una orquesta que no esté ligada de alguna manera con algún ganador del Jojazz o con algún joven jazzista que simplemente compitió en el evento.

Ahora mismo es muy difícil concebir la programación del festival de jazz por la gran cantidad y calidad de sus exponentes. A la hora de programar hay que pensar en muchos artistas, que ya tienen resultados consolidados. Si hablamos de jóvenes, por ejemplo, tenemos que mencionar a Roberto Fonseca, Harold López-Nussa, Yasek Manzano, Michel Herrera, Alejandro Falcón, Delvis Ponce y muchísimos más, que están asegurando la presencia de este género en el panorama musical cubano.

La seguridad y la calidad del trabajo de los jóvenes jazzistas es impresionante, y está demostrado hoy que la riqueza del jazz en Cuba es tan fuerte como cualquier otra vertiente de la música. Yo creo que hay que mirar a los jóvenes y mostrar al mundo todo este arte que se está haciendo.

¿Cuáles son las diferencias entre el Jojazz y el Jazz Plaza? ¿Por qué separar estos dos eventos?

El Jojazz es un concurso de jóvenes jazzistas hasta 35 años, donde el núcleo principal está en las escuelas; aunque también compiten músicos que no están vinculados con el sistema de educación artística y que ya son profesionales. 

Ambos eventos tienen que estar separados porque el primero es un certamen y constituye prácticamente la cantera del Jazz Plaza, que es el principal espacio donde se promueve este género musical, aunque puede existir presencia de otros como la rumba, las orquestas sinfónicas o la música popular bailable.

¿Los festivales que promueve el Centro de Música Popular están insertados en un circuito internacional?

Tomando como ejemplo el Jazz Plaza, lo realizamos en enero para insertarnos en el circuito de festivales que suceden en América a inicios de año. Primero se realiza el de Colombia, después el de Cuba y posteriormente el de Haití. Este método posibilita que aumente el número de participantes internacionales y de artistas que deseen presentarse en el festival cubano.

¿Qué plataformas de promoción tienen los festivales a nivel internacional?

A pesar de que en Cuba se nos hace difícil llevar los festivales a las plataformas mundiales de información, es una perspectiva que no abandonamos y en la cual estamos luchando por insertarnos. No obstante, hemos logrado incluir el Festival de Jazz en algunas de esas plataformas, gracias a algunos organismos internacionales.

Realmente lo que debemos hacer por nosotros mismos se vuelve casi imposible. Estamos contentos por lo que está haciendo el país, pero ahora mismo descargar páginas, música o contenido que facilite el trabajo es muy complejo, debido a las condiciones tecnológicas con las que contamos.

¿Cómo contribuyó Primera Línea con esta promoción?

A pesar de que fue la primera vez que lo hicimos nosotros, resultó un espacio muy importante y que nos obliga a prepararnos mejor. Nos percatamos de que Havana World Music, que es un evento nuestro, está mucho más adelante en los temas de promoción que el resto de los festivales. Nos incita también a buscar referentes de qué estamos haciendo mal, bien, y qué podemos hacer mejor. Además, la participación de empresarios extranjeros posibilitó un mayor alcance de nuestros eventos.

¿Qué cree de esta edición de Cubadisco 2018? ¿Qué se puede mejorar para próximos años?

Este año el evento ha tenido mayor visibilidad que en años anteriores. Sin embargo, en algunos momentos de Cubadisco faltó público y un mayor alcance de la divulgación de todos los productos y actividades.

También hay muchas cosas que se pueden mejorar en cuanto a la participación de empresarios extranjeros. Pudieran incluso abrirles las puertas a extranjeros que no estuvieran acreditados y que hoy no son empresarios, pero que algún día lo pueden ser.

Por otra parte, el premio de Beatriz Márquez al disco que incluye temas de Adolfo Guzmán nos puso a pensar acerca de si hacemos todo lo que deberíamos hacer con los compositores cubanos; por eso, este álbum viene a traernos de nuevo el alma al cuerpo. 

 

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