En dos actos, Viengsay Valdés y Jacopo Tissi danzan en sincronía, se abrazan, se separan, y continúa la magia de Giselle, una obra maestra en el canon del ballet clásico, interpretada por primera vez por el Ballet du Théâtre de l’Académie Royale de Musique en la Salle Le Peletier en París, Francia, el 28 de junio de 1841.

La actual directora del Ballet Nacional de Cuba y su partner mostraron maestría en la ejecución y por qué son dos reconocidos bailarines a nivel internacional.

Viengsay Valdés regresó a bailar en el Festival Internacional de Ballet de La Habana Alicia Alonso justo el día en el que la prima ballerina assoluta hiciera su debut con este personaje protagónico en el American Ballet Theatre, en el Metropolitan Ópera House de Nueva York. La actual directora del Ballet Nacional de Cuba y su partner mostraron la maestría en la ejecución y por qué son dos reconocidos bailarines a nivel internacional.

Viengsay ejecutó giros vertiginosos y terminados a la perfección, una vitalidad extrema que complementó con el eclecticismo y expresividad de su compañero de escena.

Amor y danza son la fuerza que vence a la muerte y a la oscuridad en esta obra maestra del canon del ballet clásico.

La historia se inspira en la novela De l’Allemagne, de Heinrich Heine, y en la leyenda de origen eslava de las willis, fantasmas de jóvenes mujeres abandonadas antes de casarse y muertas por amor. Giselle se enamora de un joven que la corteja fingiendo ser un campesino, siendo en realidad el príncipe Albrecht, ya prometido a la noble Bathilde. Cuando el cazador Hilarion lo desenmascara, Giselle enloquece y muere, transformándose en una de las willis que vagan de noche por los bosques acechando a los hombres para obligarles a bailar con ellas hasta el agotamiento y la muerte.

Viengsay ejecutó giros vertiginosos y terminados a la perfección, una vitalidad que complementó con el eclecticismo y expresividad de su compañero de escena.

También Albrecht cae víctima del maleficio, pero el amor de Giselle es más fuerte y logra salvarle sosteniendo al amado en su danza hasta el alba. Amor y danza son la fuerza que vence a la muerte y a la oscuridad en una historia de amor que comienza en el mundo terrenal y continúa más allá de la muerte.

Además de Viengsay Valdés en el rol de Giselle y Jacopo Tissi en el de Albrecht, destacaron Alaidi Travieso en el de Myrtha, Dani Hernández en el de Hilarión, y solistas y cuerpo de baile del Ballet Nacional de Cuba como complemento. Además, la música corrió a cargo de la Orquesta Sinfónica del Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, bajo la dirección de Yhovani Duarte.

La historia se inspira en la novela De l’Allemagne, de Heinrich Heine, y en la leyenda de origen eslava de las willis.

En esta presentación de Giselle, los aplausos, además de la maestría de sus ejecutantes, se los llevó el cuidado de la performance actoral y la extremada precisión de la gestualidad.

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