Vivir es bello

Vladimir Peraza Daumont
18/11/2020

En la inauguración[1] del Salón Erótico del año 2010, organizado por la Galería Fayad Jamís, y conmemorando los 80 años del poeta y pintor, el Grupo de Danza Alternativa Así Somos estrenó, con coreografía de la maestra Lourdes Cajigal, su obra Vivir es bello.

Los intérpretes fueron el actor Alexander Amechazurra y las bailarinas Deili Rojas, Heily Jorge y Thais Doimeadios. La música utilizada fue la Suite No. 3 de Johann Sebastian Bach. El vestuario lo diseñaron Humberto Rosales y la propia Lourdes Cajigal.

La poesía de Fayad Jamís es coloquial. Se distingue por el prosaísmo de su tono conversacional y, sobre todo, por una acentuada naturalidad, un gran desenfado expresivo a la hora de abordar los temas. Pertenece a la generación del cincuenta, pero no es solo por su fecha de nacimiento[2], que es obvio, sino porque el coloquialismo fue abrazado de un modo, más o menos radical, por los poetas nacidos en esos años. Jamís fue un poeta publicado y premiado, reconocido. Por lo tanto, la selección de los poemas para componer la coreografía fue muy difícil.

El segundo libro que publica Fayad Jamís en 1954 es Los párpados y el polvo, “…un poemario de infrecuente plenitud, con las marcas indudables de experiencias auténticas (…) Ahora sus lecturas son otras, ha entrado en diálogo con una poesía de mayor riqueza y complejidad…”.[3] Aquí el poeta ya ha abandonado el neorromanticismo de su primer libro, Brújula, del año 1949. Pero estas experiencias colmadas de autenticidad abarcan no solo su trayectoria sino su relación con la poesía, y acontecen cuando el poeta tiene solo 24 años. “Carne de tu nombre” es una pieza de este poemario y fue escogida para la coreografía Vivir es bello por su dramático erotismo.

Otro poema elegido fue “En la región”, del libro Tepalcates. Esta palabra es la castellanización de tlapalcatl, vocablo de origen náhuatl, idioma de los mexicas. Significa vasija de barro, utensilio de barro deteriorado o viejo, trozo o fragmento de un recipiente. En la actualidad tepalcate se usa para designar algo que es defectuoso, roto o sencillo. Observamos en estos poemas una total despreocupación formal. El autor da riendas sueltas a un coloquialismo que dialoga con el existencialismo filosófico. Este libro es del año 1988, es decir, son poemas escritos al final de la vida del poeta.[4]

Tierra. Óleo sobre tela. Fayad Jamís. Foto: Cortesía del autor
 

Fayad Jamís integró el Grupo de los Once,[5] conocido así desde que expusiera en la Galería La Rampa en 1953. Su pintura es exponente del expresionismo abstracto, aunque esta etiqueta no era absolutamente válida para todos los miembros del Grupo, dada la visible heterogeneidad de los discursos. No obstante, los une el compromiso de crear un arte contrapuesto a la tradición. A diferencia de la poesía —sus libros están asequibles—, su vasta creación pictórica está muy dispersa. La pintura Tierra, que expone la Sala “Otras perspectivas del arte moderno”, del Edificio de Arte Cubano, del Museo Nacional de Bellas Artes, contiene la visualidad que la coreografía demanda.

Vivir es bello, por lo tanto, se compuso siguiendo los referentes explícitos de los poemas “Carne de tu nombre” y “En la región”; y la pintura Tierra. Esto no significa que la obra narre los poemas o que reproduzca el cuadro en la escena. Todo el material que fue consultado para la generación coreográfica está en el resultado. Un conocedor de la obra de Fayad Jamís podrá advertir ciertos pasajes o circunstancias presentes en la puesta en escena que provienen de otros escritos del autor, como del poema “Con tantos palos que te dio la vida”, o, incluso, de otras pinturas. Pero estas tres creaciones fueron conscientemente recreadas por la coreógrafa mediante el lenguaje danzario.

Vivir es bello si vivimos

contemplando a nuestro frente

los pájaros y los caminos

y a algún anciano por el puente,

Vivir es bello aunque morimos

en la región más transparente.

Como dije antes, “En la región” está incluido en un poemario cuyo título es una palabra de origen náhuatl. La “región más transparente” del último verso nos traslada, inevitablemente, a una de las novelas más conocidas de Carlos Fuentes, frase que a su vez él tomó prestada de otro escritor mexicano, Alfonso Reyes.[6] Para Fuentes, la región es un sitio geográfico, Ciudad de México; para Reyes, es un sitio espiritual, tal como lo revela Jamís. El final de la vida del poeta y pintor Fayad Jamís es un retorno a su dura infancia como hijo de padre libanés en una región mexicana que se le desdibuja con el paso de los años y la temprana vejez.

Abre el telón y se observa la enorme tela de un paracaídas que cubre casi todo el escenario. La iluminación es blanca, muy tenue, casi penumbra.[7] Un intérprete entra desde atrás por la izquierda y declama el poema “Carne de tu nombre”. El actor está vestido con un largo frac blanco, pajarita o lacito al cuello y soporte, sin pantalones. Se dirige al público mientras se traslada hacia adelante lentamente sobre la tela. Al final del texto entra la música de Bach. Este poema tiene una franca vocación origenista y cierto hermetismo lírico, por eso, su declamación íntegra sin contaminación sonora o visual tiene la intención de que el público sea partícipe total del erotismo que propone.

Cuando en la desoída boca de mi alma te deshaces,

oh tú, animal de cuerpo cristalino, tímida diosa…

Es un poema al deseo de la mujer que no se tuvo, la mujer que es animal y diosa en la timidez que se deshace. Un erotismo donde el sujeto erótico se corporiza en el nombre, porque la carne es un misterio que los labios no alcanzan a morder.

…Caerán tus senos en la ebriedad, en el dolor,

antigua prisionera de mi hálito, en la sombra,

mientras mis labios alzan y muerden

tu nombre de misteriosa carne delicada.

Esta oposición entre lo pretendido y lo realmente logrado es lo que mueve la obra Vivir es bello. El vestuario del actor refleja un deseo que se mueve entre la estilización de un ser divino, una diosa y una carnal mujer con senos o labios que no son mordidos. Cuando entra la música, de la tela surge lentamente el rostro de una bailarina, emerge, y después otra. Salen por el único orificio que tiene el paracaídas en el centro. Debajo de la inmensa tela comienza a moverse un bulto que también busca la salida y no la encuentra, queda dentro, atrás, y el actor va hacia allá para abrazar lo corpóreo oculto.

Vivir es bello en la Galería Fayad Jamís. Foto: Alina Morante Lima / Cortesía del autor
 

El vestuario de una bailarina es camiseta blanca y short negro muy corto, ajustados. La otra es igual pero alternado los colores. Ambas inician un dúo sobre la tela, en el lateral derecho delante, muy lento. En el lateral izquierdo atrás inicia otro dúo que es la relación entre el actor fuera de la tela y el bulto del cuerpo invisible que no salió.

El movimiento de las bailarinas es muy controlado, ligado, preciso. Una de ellas, Thais Doimeadios, es muy fuerte y carga a la otra, Heily Jorge, quien se manifiesta grácil, dotada con condiciones físicas que le permiten la ejecución de transiciones técnicas complejas. Por ejemplo, en uno de los momentos de este dúo, Thais de pie soporta sobre su espalda por 32 tiempos musicales a Heily. Pero no solo la sostiene, sino que ejecuta movimientos con una pierna y brazos; mientras Heily, cargada en su espalda con la cabeza hacia abajo, sube las piernas y las baja en split a los brazos que suben de Thais. Y todo con un absoluto dominio muscular y destreza que les permiten irradiar una expresividad que conmueve.

Si en el dúo de las bailarinas se privilegia la transición más que la pose, en el dúo entre el actor y la figura oculta bajo la tela, es todo lo contrario: se arriba a diferentes poses que son mantenidas durante ocho tiempos musicales, aunque el cambio es casi imperceptible. Estas figuras resultantes, como estatuas, sugieren posiciones sexuales. De modo que en escena hay dos focos visuales, uno con dos cuerpos femeninos totalmente visibles que, lentísimos, no dejan de moverse ni se sueltan, siempre sus cuerpos se tocan, buscan la fusión. Otro foco donde se percibe un cuerpo masculino junto a otro cuerpo oculto que no dejan de abrazarse y posar. Con cada pose se busca que la tela caiga suave y se distinga, para que forme los relieves y contraluces que crean la figura.

La música de Bach entra mezclada con sonidos de aves, de ríos, de naturaleza. La pintura Tierra encierra en su título la ambivalencia del vocablo. Es tierra como origen de la vida, como fuente nutricia y también es el planeta que habitamos. Fayad Jamís nos ofrece un torbellino de colores opacos, ocres, grises y un punto blanco en el mismo centro del cuadro. Ese punto central del cuadro es, en la coreografía, la región transparente a la que se arriba con la muerte. La tela inmensa en el escenario es el lienzo de la pintura y a su vez, el espacio que recorren los intérpretes que la hacen tridimensional.

Las bailarinas que emergieron del centro vuelven a entrar por el agujero de la tela. El actor deja de abrazar su invisible bulto que, sin salir, también va atraído hacia allí. Cuando él llega declama el poema “En la región”. La tela lo absorbe lentamente, de abajo hacia arriba. Las bailarinas que antes entraron lo desvisten mientras lo envuelven quedando todos bajo el lienzo, es decir, dentro del paracaídas. Ahora, unidos, forman diversas figuras que cambian de niveles y también de colores, creando nuevas imágenes con los relieves de la tela y el grupo de bailarines. Las luces colorean el punto blanco, de ámbar, de rosas, azules. Poco a poco, sin salir, y con un pico hacia lo alto, efecto de una cargada dentro, todos avanzan hacia la “pata”, izquierda al fondo. La escultura que se mueve, avanza y se va del escenario, quedando la tela detrás. El conjunto que se alarga diagonal y elevado, reproduce un puente que se pierde cuando la música termina y la tela entra completamente.

Vivir es bello en la Sala Raquel Revuelta. Foto: Guibert Rosales / Cortesía del autor
 

El cuadro es una guía para el desplazamiento de los bailarines en el entorno de la tela. El centro del cuadro es un punto blanco que la coreógrafa transparenta y le otorga las luces que pueden, o no, estar en esa región espiritual. El movimiento corporal de los bailarines no sigue las ataduras de una técnica específica. Se concentra en el control muscular y en privilegiar tanto las transiciones dinámicas en el dúo de las bailarinas, como las poses en el dúo del actor con lo invisible. Sobre todo, se privilegia la visualidad que genera la cadencia de la tela sobre los cuerpos de los bailarines. Fuera de ella el movimiento de los intérpretes está montado. Cuando todos están dentro, las figuras surgen del contact improvisation, pero con pautas coreográficas y musicales. Estar fuera de la tela para recorrer la belleza del tránsito hacia la región transparente que está dentro de ella. Un camino que puede colmar el tiempo ya ido o el espacio del amor no gozado.

El Grupo de Danza Alternativa Así Somos tiene varias obras y espectáculos cuyo origen es la poesía. Lorna Burdsall estrenó en el año 1997 Si muero, dejad el balcón abierto, con poemas de Federico García Lorca. Ya antes había trabajado la poesía de José Martí y hasta de Ernesto Che Guevara. Lourdes Cajigal, en el año 1999, estrenó el espectáculo Desesperaciones aparentes, basado en la obra de Jorge Luis Borges. También, Simplemente otras dimensiones[8] con la poesía de Gastón Baquero. Dulce María Loynaz, para una versión muy poco puesta de Vivir es bello, José Martí, César Vallejo y, desde luego, Fayad Jamís, están en su obra coreográfica. Lorna siempre grababa previamente los poemas que, en off,[9] formaban parte de la banda sonora de la obra junto a la música. Lourdes siempre incorporaba al actor como bailarín que declamaba el poema dentro del espectáculo en vivo. Solo en la última versión de Vivir es bello, Lourdes Cajigal se grabó a ella misma recitando “En la región”.

Nadie duda de la excelencia de la coreografía Vivir es bello, obra cercana a la abstracción escénica. Su probable narratividad solo podría asociarse al coloquialismo, vínculo discutible en términos estrictamente poéticos. Prefiero hablar de ese expresionismo polisémico que, en gran medida, ha caracterizado a la contemporaneidad danzaria. De cualquier modo, más allá de las clasificaciones, la poesía verbal y pictórica de Fayad Jamís encontró en la coreografía de Lourdes Cajigal una validación coherente en términos de arte.

Vivir es bello en el Teatro Milanés. Foto: Cortesía del autor
 

Vivir es bello fue la última obra que Lourdes Cajigal bailó en escena, allá por el año 2016.[10] El espectáculo se llamó No llores, que volveré mañana. En su voz se escuchaba en off el poema “En la región”. A pesar de este distópico 2020, todavía hoy la escucho y contemplo frente a mí, los pájaros, los caminos y a un anciano que, con 90 años, no muere.

 

Notas:
[1] Vivir es bello se bailó en salas de teatro y en otros escenarios no tradicionales.
[2] Autores nacidos entre 1925 y 1945. Fayad Jamís nació el 27 de octubre de 1930.
[3] Enrique Saínz. Siempre Fayad Jamís. Revista digital Cubahora, 25/10/2020.
https://www.cubahora.cu/cultura/siempre-fayad-jamis
[4] Murió por un linfoma, el 13 de noviembre de 1988.
[5] Inicialmente el grupo estuvo compuesto por los siete pintores y cuatro escultores siguientes: Guido Llinás, Hugo Consuegra, René Ávila, Antonio Vidal, Fayad Jamís, Tomás Oliva, Agustín Cárdenas, José Antonio Díaz Peláez, Francisco Antigua, Viredo Espinosa y José Ignacio Bermúdez.
[6] Ver: Guillermo Hurtado. La región más transparente. Diario La Razón, 11/02/2020.
https://www.razon.com.mx/opinion/guillermo-hurtado-la-region-mas-transparente/
[7] Desde luego, me refiero a la iluminación de funciones que se desarrollaron en salas teatrales.
[8] El espectáculo Simplemente otras dimensiones tuvo una presentación work in progress en el año 2009 en el Teatro Mella y fue estrenado en la Sala Adolfo Llauradó en 2011.
[9] En la voz de José Antonio Rodríguez.
[10] Teatro Milanés de Pinar del Río, 29 de abril de 2016. Función homenaje a los 35 años del grupo de Danza Alternativa Así Somos y al Día Internacional de la Danza.