Yo tengo fe, ¿y tú?

Estrella Díaz
15/7/2020

A Onedys Calvo la conozco desde hace unos veinte años y, desde la primera vez que entablamos diálogo, percibí que era una mujer sumamente aguda e inteligente, pero a la vez una cubanaza raigal —con cierto aire de campiña— y que tiene los pies muy bien puestos en esta tierra que tanto ama.

Onedys Calvo, directora del Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales Cuba-Europa:
Palacio del Segundo Cabo. Fotos: Alexis Rodríguez

 

Durante largo tiempo trabajó, dentro de la Oficina del Historiador, como especialista y responsable de las artes visuales, una tarea nada fácil que exigió de ella un aprendizaje diario y el poner en práctica sus vastos conocimientos como historiadora del arte; luego pasó a laborar en Factoría Habana, un sitio para impulsar el arte contemporáneo y, posteriormente asumió la dirección del Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales Cuba-Europa: Palacio del Segundo Cabo, de la Oficina del Historiador de la ciudad de La Habana, todo un desafío profesional.

En momentos aún de pandemia, la contacté —vía correo— para conocer cuáles fueron las estrategias comunicacionales que diseñó la institución para continuar su trabajo en medio de las condiciones de aislamiento social.

“Por la naturaleza de nuestro centro, en el cual las nuevas tecnologías como soporte del discurso museológico tienen gran protagonismo, acudir a la plataforma virtual no ha sido lo más complejo. La mayor parte de nuestros contenidos son digitales, porque de ese modo se exhiben en la museografía interpretativa, y están jerarquizados para alcanzar la comunicación en diferentes sectores de público”.

“Tenemos un sitio web, que en este formato comparte muchos de los contenidos que el espacio museal exhibe en softwares, aplicaciones, videos o infografías. También promovemos y damos testimonio de nuestras acciones socioculturales en las redes, vía e-mail y en la atención personalizada con cada usuario, pero en las actuales circunstancias la Web se convierte en el principal acceso a nuestros contenidos, y estos obligatoriamente pasarán a las redes de los modos más convenientes para alcanzar un mayor número de seguidores. No obstante, creo que la televisión, que continúa siendo el medio por excelencia para la mayoría de los cubanos, puede ayudarnos a mantenernos cerca del público, pues son numerosos los trabajos y reportajes realizados a nuestros museos. Quizá esta sea una buena ocasión para reciclar, revisar y revisitar esos materiales. En épocas de emergencia la radio también sobresale como gran aliada, y en este medio mantenemos nuestros espacios.

“Las personas de los museos somos pensadores de la cultura, promotores de la historia y del patrimonio. Es lo que hacemos dentro de nuestros templos donde custodiamos, investigamos y conectamos nuestro pasado, nuestras raíces, con el presente. Una preocupación que compartimos todos es el papel de los museos y la cultura en estos momentos de lucha por la sobrevivencia, y en los tiempos que están por venir. Cierto es que los museos en Cuba no comparten el desafío de la autosostenibilidad, como en otras partes del mundo, pero también tendrá que reanudar sus diálogos con el público. Sin embargo, en esa visión que sostiene la Oficina del Historiador que solo desde el conocimiento del pasado se puede construir el futuro, los museos y la cultura también desplegarán sus funciones con mayor impacto y menores grandilocuencias y elitismos. Este es un buen momento entonces para pensar, repensar y proyectar, más que en el ahora, en el futuro inmediato”.

Eusebio Leal y Abel Prieto en la inauguración del centro.
 

Y desde el punto de vista de la dinámica de trabajo de la institución, ¿cómo se movió en días de Coronavirus?

Los museos, por deberse a los públicos, fueron de los primeros centros en suspender sus servicios. Sin embargo, esto no significa que el tiempo en ellos se haya detenido. En primer lugar, existió un grupo de trabajadores que se mantuvo responsabilizado con el cuidado y la conservación tanto del inmueble —un edificio histórico de grado de Protección I—, como de las piezas museales y el equipamiento que conforman nuestra exposición permanente y facilitan en tiempos normales nuestra gestión sociocultural. El Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales Cuba-Europa es una innovadora propuesta museal, que ha dinamizado la museología en Cuba a partir del uso de las nuevas tecnologías de la Informática y las comunicaciones en una propuesta museográfica que propicia la interacción y, por tanto, un nuevo tipo de comportamiento del público en el museo. En este tiempo fue preciso preservar, en todos los sentidos, para cuando todo volviera a la normalidad.

Hay un grupo de especialistas que trabajó a distancia, en el rediseño de nuestro proyecto sociocultural y en la gestión de nuestro trabajo en la Red. Pero sobre todo trabajó en la investigación de contenidos, que para nosotros es un hacer permanente e infinito. De manera especial se investiga para la realización de los guiones para tres materiales audiovisuales que abordarán la presencia femenina, desde una perspectiva de género, en diversas aristas de nuestra cultura compartida. El legado de la mujer europea en Cuba, la huella femenina como patrimonio invisible, y las danzas europeas en Cuba centran la atención ahora de nuestros especialistas.

Otro grupo de trabajadores permaneció interrupto, según las regulaciones del aislamiento social y amparados en las disposiciones salariales del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.

 “Más allá de cinismos, de intereses, de luchas de poder y de desdén,
todos hemos sido en alguna medida estremecidos”.

 

Tienes la dicha de ser la mamá de Teo, un inquieto niño de 9 años, ¿cómo te la arreglaste a nivel de familia?, ¿cuánto de imaginación hay que tener para mantener a Teo en casa?

Cuando veo comentarios sobre el aburrimiento en la cuarentena, o el tiempo para por fin leer libros pendientes o ver series y películas muy seguidas por todos, no me siento identificada. Por mis responsabilidades aún mantengo un horario parcial de trabajo y también hago trabajo a distancia. Pero nada es comparado con el rol de maestra. Debo ver las teleclases para recibir las orientaciones y negociar intensamente los horarios y modos de estudio. Es difícil transitar del rol de mamá, al de maestra. En lo relativo a la enseñanza, la mamá apoya, ayuda con la confianza típica de esta relación. El respeto y la autoridad de la maestra parece que quedaron en la escuela. He leído en las redes que al parecer las madres se han recargado con esta misión, y no tengo dudas de esto, aunque también lo he disfrutado. Teo ha ocupado más del espacio del trabajo habitual en este tiempo en casa, pero es un tiempo que agradezco, porque la premura diaria de la normalidad no siempre nos permite tanto dedicarnos al amor.

He escuchado decir por los medios de comunicación y también por familias amigas que tienen pequeños en su hogar que ellos “se han vuelto muy responsables y que son los más exigentes”, ¿cómo es tu caso personal?

A pesar de lo complejo del panorama actual, este ha sido un tiempo interesante. Y creo que nos ha demostrado que a veces subestimamos a los niños. Me ha sorprendido la responsabilidad con la que Teo se lava constantemente las manos, está pendiente de la conferencia de prensa para actualizarse del parte que ofrece el Doctor Durán y hasta me comentó “que en Telesur ponen cosas muy interesantes”. También me ha reclamado cuando debo ir al Palacio porque “él escuchó que las madres con hijos pequeños no tienen que ir a trabajar”. Si en ese horario pasan los estudiantes de medicina para la pesquisa, los atiende por la ventana, porque tiene claro que no puede abrirle la puerta a nadie, pero además, le da la información precisa. Hoy también atendió, de la misma manera, “a los de los mosquitos”.

Está muy preocupado por sus abuelos, que viven lejos, y le exige a su abuelito que no salga a la calle a hacer mandados. Y a pesar de llevar más de un mes sin salir de casa, y aunque ha dramatizado un poco sobre sentirse preso y sobre la heroicidad de su conducta, esto ha sido mucho menor de lo esperado, sobre todo porque se trata de un niño muy acostumbrado a las relaciones sociales y la compañía constante de amiguitos. Pasa muchas horas jugando con sus carritos, y otros juguetes que hacía tiempo no miraba; dibuja mucho, (creo que sería un buen historietista), o se entretiene con el televisor. El tablet ha sido desplazado de sus intereses y esto, por supuesto, ha sido muy bueno.

“Hay que tener fe infinita en el mejoramiento. Yo tengo fe, ¿y tú?”.
 

Se ha afirmado que “el mundo será otro después del Covid 19”. En lo personal, ¿qué íntima reflexión puedes hacer?

Quiero creer que el mundo será otro, y que será mejor. Cada momento de terror ha traído necesariamente otro de recuperación, de mejoramiento, de paz. Por lo pronto nos ha puesto a pensar y nos ha señalado lo que es vulnerable, y lo que es verdaderamente importante. En las redes circulan los memes una y otra vez que señalan a los médicos, los científicos y al personal de la salud y otros servicios básicos, como los verdaderos superhéroes; se informa que la capa de ozono se está recuperando y que las aguas de los canales de Venecia han vuelto a verse transparentes. Ante la pandemia se han desdibujado las jerarquías y la mayor paradoja radica en el hecho de que la letalidad proviene de un beso. Más allá de cinismos, de intereses, de luchas de poder y de desdén, todos hemos sido en alguna medida estremecidos, y los que no estamos en la primera línea de contención, hemos tenido una pausa abrupta; debe ser para aprender, debe ser por una lección de equilibrio de la sabia naturaleza. Entonces hay que tener fe infinita en el mejoramiento. Yo tengo fe, ¿y tú?