Yuris Nórido: “Primero, hay que vivir”

Reinaldo Cedeño Pineda
28/8/2020

¿Dónde tocar el ala y la raíz de la cultura cubana? ¿Cómo aquilatar el legado y la fragua? ¿Y qué frases hilar para aprehender el gesto, el trazo, el infinito espíritu de la creación? Respeto a Yuris Nórido por cruzar cada vez el laberinto, por despejar las sombras, por intentarlo.

 

Su huella es abarcadora. Su paso es múltiple. Ora en órganos impresos como el periódico Trabajadores, en el universo digital de CubaSí; ora en el Noticiero Cultural de la pantalla chica, Yuris Nórido Ruiz Cabrera (Morón, 1978) planta la bandera de su juicio, unas veces al borde de la escena, al rojo vivo podríamos decir; y en otras ocasiones, más dilatada, en los entresijos y las circunstancias de los procesos culturales. En 2019, mereció el Premio Nacional de Periodismo Cultural José Antonio Fernández de Castro.

Para contar historias, para eternizar instantes, para hacer arte sobre el arte, no le bastaron las palabras. A la luz del verbo comenzó a retar la luz del flash. El universo fotográfico de Nórido ―desde la urgencia periodística, desde el eros, desde la danza― ya ha paseado por varias de las principales publicaciones cubanas, por emporios internacionales como la BBC, por muestras en galerías y proyectos digitales.

¿En qué momento confluyeron las miradas? ¿Qué trampas y qué abrazos se tienden el cronista, el crítico, el fotógrafo? ¿Cuál ha sido tu escuela fotográfica? Son razones para nuestro diálogo.

“Obviamente no son miradas excluyentes. Son ámbitos creativos que dialogan y se complementan en cierta medida. Mi vocación primera, mi profesión y oficio es el periodismo. Y el periodismo es un terreno muy amplio. Quiero contar historias con las palabras y también con la fotografía. Hago todos los géneros, pero mi preferido es la crónica. He escrito muchas, durante muchos años; todavía tengo que conseguir ‘fotografiarlas’, articular un relato a golpe de fotos: ese es un desafío. Pero de cualquier forma, muchas veces he acompañado mis textos con mis propias fotos.

“Estudié fotografíateóricamente’, en la facultad, como parte del programa de la carrera. Fueron semestres muy interesantes, que me ayudaron a comprender ciertos conceptos, a agudizar la mirada. Pero mi escuela mayor ha sido la práctica. Cuando tuve una cámara en la mano, comencé a hacer fotos. Y el abecé de la técnica (en la que todavía puedo y debo insistir) lo fui adquiriendo preguntando y ejercitando. Claro que el dominio de la técnica no es garantía de ʻarteʼ, pero es sostén y posibilidad. Lo demás es mucho más difícil de definir: la sensibilidad, la capacidad de recrear, la singularidad de la mirada”.

De la serie El álbum de la caza. Fotografía: Yuris Nórido/ Realización: Lester Vila
 

El mundo de la danza es seductor, más de un artista visual ha sido atrapado por esa atmósfera y por sus protagonistas. ¿No temes que, acaso, has entrado en un universo ya abordado en demasía? ¿Qué propuestas y qué puntos de vista estéticos y sicológicos defiendes? ¿Usas modelos ocasionales, figuras habituales o trabajas a partir de determinados proyectos?

“La danza es inagotable, es un universo riquísimo en el que confluyen casi todas las artes. Nunca estará suficientemente abordada desde la fotografía porque sus posibilidades plásticas son infinitas. La danza es mi pasión, aunque no sepa bailar ni un bolero, y mi acercamiento es múltiple: escribo de danza (comentarios, crónicas, entrevistas, artículos) y la fotografío desde dos posiciones: la del que asiste a una función o a un ensayo —mero testimonio—, o la del que intenta recrearla a partir de sus ejecutantes o sus circunstancias.

Marco. De la serie El apartamento. Fotografía: Yuris Nórido/ Edición: Lester Vila
 

“Me gusta mucho el retrato, y los bailarines ‘saben estar’ frente a una cámara. Aprovecho el dominio de la pose y la expresión que desarrollan. Buena parte de nuestros modelos (en ese sentido hago un trabajo conjunto con Lester Vila) son bailarines profesionales. Haber escrito de danza por tanto tiempo, estar vinculados a ese mundo, nos han hecho conocer a mucha gente, muchos son buenos amigos. También nos apoyamos en eso. Nos interesa crear ‘sobre’ la danza. ‘Usarla’ de punto de partida de nuestras imágenes, integrarla a nuestras ensoñaciones, a muchas de nuestras series”.

Pierre et Gilles son dos reconocidos artistas franceses, un dúo creativo que aborda la fotografía desde la ruptura y desde la intervención creativa, cada uno con su propia responsabilidad. ¿Cuánto hay de inspiración o de contacto con esa huella en la labor que haces junto a Lester Vila? ¿Cómo armonizar los puntos de vista de dos creadores en una misma obra?

“Lester y yo somos pareja desde hace casi veinte años. Nos conocemos perfectamente, a estas alturas hay cosas que ni siquiera tenemos que discutir. Siempre digo algo que a él le molesta: él es el artista y yo soy el obrero. Yo hago las fotos, él las ‘realiza’. Suyo es todo ese entramado barroco, esa poesía de las líneas y el color. Y ese trabajo agotador de la postproducción de una fotografía. Mía es la materia prima, y cierta noción de la composición. Opinamos sobre el trabajo del otro, pero no nos imponemos nada. Nos gusta el trabajo en equipo (solemos también integrar a los modelos), y hacemos un buen equipo.

Oberón. De la serie Jardines interiores. Fotografía: Yuris Nórido/ Realización: Lester Vila
 

 “Nunca hemos dado por acabado un trabajo hasta que los dos estemos satisfechos. Temática y conceptualmente, Pierre et Gilles no es un referente directo para nuestro trabajo (quizás, eso sí, compartamos referentes), aunque nos gusta mucho su obra y algo nos ha influido. ‘Bebemos’ (aunque quizás deba decir que bebe más Lester) de la gran iconografía religiosa barroca latinoamericana, de la fotografía de moda, de la puesta en escena cinematográfica, de la estética de cierto teatro (amamos a Carlos Díaz), de las postales de la Belle Époque, de la fotografía homoerótica de los años cincuenta y sesenta, de la obra fotográfica y cinematográfica de un artista no tan conocido aquí: el estadounidense James Bidgood… Es una coctelera”.

Parte de tu fotografía aborda la imagen plural de las masculinidades. Hemos aprobado una nueva Constitución que, en medio del conservadurismo de algunos sectores, se empeña en encontrar caminos hacia la inclusión de todos. ¿Cuánto puede ayudar la fotografía a establecer puentes alrededor de las diversidades, las discriminaciones, la visión más contemporánea de estos temas?

“Producir, fotografiar, socializar un desnudo masculino pleno (y nos gusta trabajar el desnudo masculino plenamente) es una posición contundente en este debate sobre libertades y derechos. Lo es en el debate artístico y también en el político. Persisten tantos prejuicios… 

“Alguna vez nos han llegado a pedir que hagamos desnudos masculinos y femeninos en la misma proporción, o que velemos el desnudo masculino, pues a algunos les parece demasiado agresivo. No voy a entrar en ese debate; me parece estéril, porque nosotros somos y nos sentimos libres de seguir el camino que decidamos. Es nuestra propuesta, las personas la comparten o no, a partir de sus propias expectativas, sensibilidades y también sus posicionamientos ʻmoralesʼ.

De la serie El paisaje del cuerpo. Fotografía: Yuris Nórido/ Edición: Lester Vila
 

“Alguna vez alguien me ha reprochado no ser un activista por la diversidad sexual. Siempre respondo: soy homosexual y no lo oculto, trabajo y me respetan por mi trabajo, y además, hago fotografía en buena medida homoerótica. ¿Les parece poco? La mejor respuesta al conservadurismo en estos temas es ʻnormalizarʼ la coexistencia, el respeto, la aceptación de las diferencias. Hay que hablar, hay que discutir, hay que luchar por espacios más que legítimos. Pero primero hay que vivir”.