Roberto, maestro y amigo:

Semanas atrás amanecí abrazado a un nuevo amor. El hecho, de por sí destacable y glorioso —sobre todo a partir de cierta edad—, estuvo, sin embargo, “violentado” por algunos factores a considerar: eran las 6:00 a.m. de un domingo, y la dama en cuestión me despertó, nada menos, que para leerme unos versos tuyos. Aquellos que dicen en alguna parte: “Si un hombre y una mujer hacen salir árboles a su paso, / Y dejan encendidas las paredes/ Y hacen volver las caras como atraídas por un toque de trompeta/ O por un desfile multicolor de saltimbanquis…”. No es que yo tenga nada en contra de un menage à trois con la buena poesía, pero ya que ejerces esa influencia notable sobre mi ninfa, ¿no podrías recomendarle, al menos, practicarlo a una hora más “cristiana”?

¡Feliz cumpleaños!

 

Nota:
Este texto fue escrito para el cumpleaños 85 del poeta e incluido en el libro Buena suerte viviendo, de Ediciones Matanzas, publicado en 2017.