Que la gráfica cubana encuentra pocos espacios para su difusión, promoción y visibilización, es una verdad que ya no sorprende a nadie. Sin embargo, preocupa, y mucho, tanto a los grabadores como a los críticos e investigadores que simpatizamos con esa manifestación artística.

Por eso me alegró tanto que Babel, el evento dedicado a las artes visuales dentro de las multitudinarias Romerías de mayo, estuviese dedicado al grabado; máxime si tenemos en cuenta que el arte de las prensas y los rodillos se encuentra francamente deprimido al interior de la producción simbólica de Holguín, provincia que, si bien goza de un movimiento cultural notable, ha perdido empuje en cuanto a gráfica se refiere.


Taller Experimental de la Gráfica, sede en La Habana. Foto: Internet


Pero las ausencias no justifican el olvido, y el Consejo Provincial de Artes Plásticas, en voz y manos de su directora, Yuricel Moreno Saldívar, y de las especialistas Yanna Velázquez Romero y Susana Legrá Pedrera, aprovecharon la oportunidad para articular un pequeño pero sustancioso programa de actividades, que incluyó un conversatorio dedicado a la historia del grabado holguinero y al papel desarrollado desde su fundación por el Taller Experimental de Gráfica de La Habana (TEGH), centro que en este año arriba a su 55 cumpleaños. La sesión contó con la participación de Octavio Irving Hernández, actual director del TEGH, y del profesor e investigador Ernesto Galbán Peramo, autor de El grabado en Holguín, texto capital a la hora de comprender la evolución de dicha manifestación en la provincia. Tras el panel se produjo la presentación de los números más recientes de la revista Artecubano y de varios títulos editados por el sello homónimo, entre ellos El béisbol en la plástica y la gráfica cubanas, de Jorge R. Bermúdez, y media decena de ejemplares pertenecientes a la colección Espiral.

Durante el evento fueron inauguradas tres exposiciones: Lam, eres imprescindible (muestra de litografías y cerámicas ejecutadas por Wifredo Lam en la década del 70, y que, en su mayoría, hoy forman parte de la colección de Kacho Estudio); Todo gráfica, muestra colectiva, curada por Manuel López Oliva y Octavio Irving; y 1/10, que reunió, en la sala expositiva del casi extinto Taller de Grabado de Holguín, piezas de 11 grabadores del patio que aún producen y guardan vínculos con los rescoldos de dicha institución, entre ellos Jorge Hidalgo Pimentel, Julio Alarcón Mariño, Irene Rondón Delgado, Ernesto Blanco Sanciprián, Walter Serrano Marante y Roxana Domínguez Anido.


Portada de El grabado en Holguín.


Las dos primeras muestras constituyen una oportunidad ideal para entrar en contacto con el trabajo de creadores imprescindibles dentro de la vanguardia cubana o de nuestro grabado post-revolucionario. En el caso específico de Todo gráfica, nombres como Antonia Eiriz, Umberto Peña, Víctor Manuel, Ángel Alfaro, Rafael Zarza, Gilberto Frómeta, Roberto Fabelo, el propio López Oliva, u otros con menos edad (Ángel Ramírez, Alejandro Saínz, Julio César Peña) enriquecieron una ambiciosa curaduría que, en primer lugar, ofreció un recorrido holístico por las voces y poéticas vinculadas a la historia del TEGH, y en segundo, evidenció cómo los espacios creativos de dicho centro han propiciado la libertad expresiva y el tanteo con diferentes técnicas y motivos iconográficos, incluso antes de que las poéticas de determinados artífices hubieran alcanzado el status visual que las caracterizan en la actualidad.

Esta iniciativa constituye el primer paso de un proyecto, aún por fraguar, que los directivos del TEGH pretenden articular para dar a conocer parte de su vasta colección mediante ejercicios curatoriales itinerantes donde hallen cobijo artistas de diferentes generaciones; idea que se suma a las múltiples actividades planificadas por dicha institución para celebrar sus 55 años.   

Por su parte, la muestra 1/10 puso en relieve, ante todo, la necesidad de rescatar el taller de Grabado de Holguín, cuyas instalaciones, al decir de la especialista Yanna Velázquez Romero, constituyen un símbolo de experimentación, colaboración, perseverancia y resistencia, aun cuando en la actualidad no goza de buena salud y son varios los directivos que claman por su reordenamiento y revitalización. A fin de cuentas, parte del movimiento artístico de la provincia se debió, en fechas pasadas, al funcionamiento de ese centro, cuyo legado llega hasta nuestros días. Ya va siendo hora de que sea rescatado para bien y vuelva a convertirse en el espacio de creación, intercambio y promoción que alguna vez fue.

Romerías babélicas, Babel gráfico, gráficas romeras: en medio del caos que presupone uno de los eventos culturales más esperados del año, los holguineros amantes de la gráfica esgrimieron un S.O.S. en favor del pasado y el presente, de la tradición y la contemporaneidad, de aquellos cultores locales del grabado que ya peinan canas, y de los estudiantes de la Academia de Artes Plásticas El Alba que, llenos de dudas y fuerzas, hoy pretender convertir la litografía, la calcografía y la xilografía en sus medios favoritos de expresión artística. Súmese este clamor al interés de aquellos que seguimos creyendo en la gráfica y abogamos por su pervivencia dentro del panorama plástico cubano actual.