Por tercera ocasión, la exhibición cinematográfica capitalina se reactiva, desde el punto de vista de la calidad y la novedad, con un Festival de Cine Europeo que este año propone 15 filmes caracterizados por la variedad cultural, en tanto proceden de igual número de países europeos, y cada uno de ellos porta tradiciones y valores estéticos y narrativos completamente diferentes. Tal vez pensando en la diversidad se ha organizado este Festival, con la mente puesta en los festejos por la proclamación de 2018 como Año del Patrimonio Cultural Europeo. A estos 15 filmes oriundos del Viejo Continente se añaden tres títulos latinoamericanos, realizados en régimen de coproducción con países europeos.


 

Aunque tal vez deba arrostrar la inconformidad de los organizadores, acostumbrados a la promoción en bloque e indeterminada de los acontecimientos cinematográficos, decidí elegir un puñado de títulos, dentro del variopinto y extenso conjunto de filmes europeos o coproducciones, para tratar de cumplir con uno de los preceptos inherentes al oficio del crítico: recomendar lo mejor entre el conjunto, destacar las obras memorables o significativas, y sobre todo, explicar las razones que invitan, esta vez, a la selección de solo cinco títulos especialmente dignos de ser vistos, disfrutados, por un espectador adulto en busca de combustible audiovisual para su inteligencia o sensibilidad.

1. Para comenzar, se puede recomendar la coproducción franco-española Hermosa juventud, quinto largometraje de Jaime Rosales, egresado de la Escuela Internacional de Cine y TV, en San Antonio de los Baños, y autor de las muy notables La soledad o Tiro en la cabeza. Curioso y atractivo ejemplo de cine social, sin panfletos espanta-públicos, y retrato de la juventud actual, exento de empalagosos paternalismos, el filme sigue el rastro de Natalia y Carlos, dos jóvenes enamorados que luchan por sobrevivir y alcanzar sus modestas ambiciones, con recursos muy limitados. Esta vez más concentrado en los valores temáticos, narrativos e histriónicos que en el lucimiento formal, Rosales hace la crónica de la crisis económica y moral de la España contemporánea, y subraya el desamparo de esta pareja, cuya espontaneidad y emotividad depende en gran medida de la actuación sincerísima de la joven Ingrid García.

2. Para la española Hermosa juventud, Ingrid García es algo muy similar a lo que significa la hermosa y joven actriz Magdalena Boczarska en la polaca Rosita (2010) aunque para ser exactos, debemos aclarar que en esta última hay un cuadro histriónico de veteranos intérpretes integrado por Andrzej Seweryn y Grazyna Szapolowska (protagonista él de los filmes de Andrzej Wajda El director de orquesta y La venganza; protagonista ella de los filmes de Krzysztof Kieślowski Sin final y La venganza).

Ambientada a finales de los años 60, la trama gira en torno a una joven, secretaria en la universidad, que es pareja de un miembro del servicio secreto, quien investiga a un profesor secretamente enamorado de la joven, de modo que ella estará entre el agente y el intelectual. Fuertemente influida por la alemana La vida de los otros, la película polaca se refiere a una época difícil, de intolerancia y antisemitismo en Polonia. Las ansiedades éticas que comparte con el espectador el director Jan Kidawa-Blonski (premiado como el mejor en el Festival de Moscú del año correspondiente) hacen que Rosita confluya con aquel cine de la preocupación moral que reinó en el cine polaco en los años 70 y 80, a tenor de los mejores filmes realizados precisamente por Wajda, Kieślowski o Krzysztof Zanussi.

3. Un personaje femenino, sus angustias y deseos de ser vista, entendida, tomada en consideración, están al centro de la muy disfrutable comedia italiana Scusate se esisto! (2014) de Riccardo Milani, que nos presenta a Serena, una talentosa arquitecta que decide regresar a su país luego de ciertos triunfos en el extranjero, pero no encuentra trabajo solo por el hecho de tener vagina. Entre tanto, se siente atraída por un conocido que parece ser el hombre soñado, solo que de pronto se descubre que es gay, y por tanto, se convierte en amigo de ella. Tan amigos se vuelven, que él acepta hacerse pasar por arquitecto, y defender el proyecto arquitectónico de Serena, para mejorar las condiciones de vida de la población con pocos recursos. La sustitución de identidades se verifica con el solo fin de que el proyecto sea aceptado, en tanto él es hombre y se da por sentado su talento y capacidad.

Amable, simpática invectiva contra la Italia falócrata y retardataria, un país dominado por machistas incapaces de ver el talento femenino que los rodea, un país que ama lo extranjero y desprecia lo propio, Perdóname por existir alcanzó un enorme éxito de taquilla en Italia gracias a situaciones verdaderamente hilarantes en que se coloca al galán oficial del cine italiano, Raoul Bova. Además, el filme apela, desde un ritmo narrativo muy efervescente, a los recursos del sainete de enredos y la comedia absurda, aunque debe advertirse que tales códigos confluyen con la necesidad de formular inquietantes declaraciones de principio sobre la realidad contemporánea italiana.

4. En una tesitura completamente diversa a la que sostienen los tres filmes comentados hasta ahora, está el documental británico Notes on Blindness, codirigido y coescrito por Pete Middleton y James Spinney, quienes tuvieron acceso al diario en cintas de audio grabadas por el escritor, teólogo y profesor de religión John Hull, luego de quedarse ciego en 1983. De este modo, el documental puede considerarse una sorprendente inmersión en el mundo de los invidentes, pero se aparta de los apaciguamientos obligatorios para tratar de convencer al espectador, con poderosos argumentos, de que es posible poblar de sueños, recuerdos e imaginación un mundo en perpetuas tinieblas.

Nominado a tres premios BAFTA, de la British Academy of Film and TelevisionArts, incluido el de mejor filme nacional, el documental es de los que logra estremecer a las audiencias con un testimonio inusual, brillantemente presentado,

5. En este escaño quisimos colocar una de las coproducciones entre países de Europa y América Latina. Recursos artísticos y económicos procedentes de un tratado sobre el marginalismo y la dominicanidad del joven realizador Nelson Carlo de los Santos, quien optó por apartarse del cliché costumbrista, turístico y caribeño, para delinear un retrato simbólico de lo que significa la idiosincrasia, revalidada a partir del sincretismo religioso, la mixtura racial y el criollismo. Todos estos elementos subyacen simbólicamente en la historia y la caracterización del protagonista, un jardinero evangélico que trabaja en una casa de clase media alta, y regresa a su pueblo natal para asistir al entierro de su padre, y allí se ve obligado a participar en cultos religiosos contrarios a sus propias creencias. Con un inteligente y artístico empleo de los movimientos de cámara y de la banda sonora musical, Cocote es prima hermana de las indagaciones formales del Nuevo Cine Latinoamericano en Brasil, Cuba o Chile en torno a temas como religión, violencia y contrastes clasistas.