Enseñar ha sido parte de su vida desde hace tiempo. No deja de tocar con otros músicos ni de encauzar su proyecto La Academia, nombrado así con toda intención. Pero a Ruy López-Nussa se le puede encontrar con frecuencia frente a un alumno, guiándolo, sugiriéndole, motivándole.

“Cuando decides dedicarte a la música, ante todo tienes que sentir motivación. Es lo que garantiza que no dejes de estudiar, de investigar, de beber de los grandes… No te puedes conformar con lo que te dicen en las aulas o los pocos libros que te ofrezcan. Hay un camino que se transita con mucho esfuerzo pero que luego trae éxitos. Ahí están Oliver Valdés, Ruly Herrera, Rodney Barreto… muchachos jóvenes que no se cruzan de brazos y que luego triunfan.

Cuando decides dedicarte a la música, ante todo tienes que sentir motivación.
 

Aciertos y desaciertos

La academia ofrece una enseñanza clásica y técnica ante todo, y es el estudiante quien debe entonces profundizar más allá. Lamentablemente no se enseña con fuerza la percusión popular. Instrumentos como la batería no se abordan hasta el tercer año, más o menos, y géneros específicos como el pilón, el chachachá y otros no se profundizan lo suficiente.

“La falta de instrumentos en las escuelas siempre ha sido un problema, lo fue cuando yo estudiaba batería. Mi platillo era una bandeja y cogía una caja de bacalao y estudiaba. Ahora, sin embargo, hay más. Lo que sucede es que a veces son los mismos alumnos los que pasan mucho trabajo para armar sus baterías y se llevan las piezas de las aulas. La escasez, la ausencia de tiendas con precios asequibles genera esas situaciones desagradables.

“La falta de bibliografía también ha sido uno de los planteamientos más recurrentes, pero no estoy muy acuerdo. En mi caso, por ejemplo, hago un plan de estudios muy particular en la escuela, y no creas, muchos faltan a las aulas. Doy libros que tuve en mi tiempo, de Fausto, el único profesor de batería que existía, que no me dio clases lamentablemente. Y aporté uno para las escuelas, y en mis visitas a las provincias, lo he visto envuelto en el nylon en las bibliotecas, así no se puede decir que no hay bibliografía”.

Ritmos de Cuba

“Es un libro que recoge casi todos los géneros de la música cubana y folclórica, desde la percusión, gracias a las anotaciones de las clases que recibí en el ISA. Lo terminé en 1996 con fines académicos y no para principiantes. Es para músicos, con cierto grado de complejidad, pero los estudiantes de nivel medio pueden leerlo. Lo que no siempre quieren pasar trabajo y no lo leen, si acaso, escuchan el disco que lo acompaña.

“Lo entregué a la SGAE en 1998, se publicó en el 2004. No se comercializó aquí. En el 2008 se editó en Alemania y en Cuba no existe. Hace cuatro años el director del Museo de la Música me apoyó y se hizo una edición. Se repartió en todas las escuelas, pero no se usa. La poca literatura que hay no se edita. Contradictorio, ¿no?

“Los estudiantes deben aprender a leer para percusión, pero luego no leen casi nada. Y no estoy en contra de que se desarrolle la habilidad de aprenderse la canción sin leer, pues los temas entonces no son tan esquemáticos y se abre espacio para la creación; pero atenta un poco contra la fluidez de los montajes, las grabaciones… casi nadie quiere leer.

“El que egresa de Composición sí está preparado, pero en percusión se limita esa formación. Muy pocos escriben, tal vez los que se han inclinado por el piano como Gonzalito Rubalcaba, Jorge Luis Pacheco (Pachequito)… La formación es más integral, están más preparados para escribir.

“Considero que ese aspecto debe profundizarse más en el programa académico porque luego los muchachos van de oídas y se pegan, y ya. Es muy bueno incorporar además la lectura a primera vista.

“A pesar de todo, y te reitero, es el interés de cada estudiante lo que luego hará de él un buen músico. No son pocos los renombrados en el mundo de la percusión cubana, y se suman cada vez más muchachas al estudio de este tipo de instrumentos, y es fantástico que así sea.

“Dedicarse a la música depende de la inteligencia, la perseverancia, la dedicación de cada uno por buscar información, por acercarse… pero en esencia considero que en el mundo académico, a pesar del reconocimiento internacional de nuestra enseñanza artística, falta más rigor, más exigencia, más apoyo”.