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La Bienal de La Habana, reconocida entre los eventos más prestigiosos de Latinoamérica, el Caribe, y el mundo, ha hecho visibles no solo el pensamiento y la práctica artística cubanos, sino la creación artística contemporánea del Sur Global y otras regiones del orbe. Desde su surgimiento en 1984, ha sido una plataforma en favor de la justicia y la igualdad. Ha estimulado el trabajo sociocultural, la reflexión teórica y el papel transformador de las artes visuales en un mundo polarizado, segregado culturalmente y dominado por la supremacía del mercado. El evento pretende dar continuidad a sus proyecciones fundacionales teniendo en cuenta las condiciones de un mundo en el que se han intensificado las amenazas nucleares y belicistas, la xenofobia, el racismo, los desplazamientos forzados, las tendencias fascistas, la violencia contra el que es diferente, los conflictos étnico-culturales, la desigualdad, el terrorismo, el uso sistemático de la mentira y una crisis medioambiental que amenaza la supervivencia de la propia especie humana.

 

Esta crisis nos afecta a todos y en particular a los países insulares del Caribe. El culto al consumismo y la promoción de un derroche irresponsable de los recursos naturales del planeta, hacen imprescindible movilizar a amplios sectores en la labor de preservar el equilibrio  sociedad - cultura - naturaleza. La ciencia ha entendido la necesidad de enfocar esta cuestión de manera multidisciplinaria y sistémica, y el arte no ha estado ajeno a ello.      

Ante la persistencia de los hegemonismos militares, económicos, políticos y culturales, se reconfiguran modelos de existencia en un intento por hacer surgir nuevos proyectos emancipatorios y por dignificar la convivencia entre los seres humanos en medio de tantas contradicciones. Entre ellos, el rescate de formas de vida comunitaria, la lucha por la preservación de la memoria y la validación de otros saberes y sistemas de conocimiento; la búsqueda de mayores correspondencias entre la creación y las prácticas de vida; o de puntos de convergencia, nodos y redes que propongan espacios para futuros modelos de comprensión y solidaridad entre los seres humanos. 

La 13ª Bienal de La Habana, a celebrarse del 12 de abril al 12 de mayo del 2019, propone incentivar la interacción entre creadores, curadores, expertos e instituciones, en toda una variedad de procederes que aporten variantes de sostenibilidad, sin alejarse del carácter propositivo que toda obra o proyecto artístico representa. Aspiramos a que el arte señale nuevos caminos de razonamiento colectivo y que sus realizaciones ofrezcan, a partir de la confrontación de diferentes modelos creativos y de circulación, un mayor acercamiento entre públicos, localidades y niveles de experiencia. Junto a la idea de responder al presente, estas prácticas esbozarían posibles nociones de futuro que, al menos en el nivel poético o simbólico, se correspondan con algunas necesidades de transformación social.

¿Puede lo artístico implicar una nueva dimensión social y servir de modelo para el encuentro con nuevas estructuras de sostenibilidad? ¿En qué medida las prácticas emergentes de sobrevivencia, emancipación y desarrollo social inspiran y pueden generar nuevas narrativas y metodologías artísticas? ¿Qué tipo de relaciones podemos establecer entre curadores, artistas, proyectos, grupos y prácticas emergentes, instituciones nacionales e internacionales, o incluso entre diferentes esquemas de circulación del arte?

La próxima edición asume la Bienal como espacio para aquellas tipologías artísticas que entiendan la creación como acontecimiento vivo o experiencia en curso. Nos interesan aquellas estrategias que resulten de múltiples confluencias o propicien la existencia en redes de intercambio más allá de la autonomía estética y la noción tradicional de autoría, con vocación transformadora y de reconocimiento de la diversidad.  Asimismo, potenciar la conformación de nuevas relaciones sociales y simbólicas generadas por diferentes modos de interacción con el arte al asumir los enfoques de transversalidad en la perspectiva cultural y multidisciplinar.

Aspiramos a la creación de circuitos entre los cuales se ensayen modalidades de coexistencia y respeto. Bienales internacionales que han permanecido casi ajenas entre sí, encontrarían aquí un diálogo cercano de hermanamiento; artistas y artistas devenidos gestores se evidenciarían como una unidad posible; proyectos de desarrollo e iniciativas que tributan a intereses locales y comunitarios confluirían en un mismo plano. Asimismo, curadores, mediadores de la actividad artística y gestores culturales emergentes, junto a otros ya establecidos, acompañarían estos procesos desde el entendimiento colegiado y marcarían una pauta de diferencia entre los mecanismos habituales de circulación propios de las bienales.

De ese modo la institución, en consonancia con el arte y su permanente ejercicio transformador, mantendría la energía necesaria para contribuir al mejoramiento humano en medio de cualquier complejidad. La Habana acogerá nuevamente su más trascendente evento internacional de las artes visuales y deja abierta, desde ahora, una plataforma de intercambio y análisis de las ideas que habrán de conformarlo.

Equipo de Curadores

13ª Bienal de La Habana

Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam